Llega a Santa Clara segundo envío de ayuda humanitaria de EE. UU.: será distribuido en Sancti Spíritus

Un segundo cargamento de ayuda humanitaria del Gobierno de Estados Unidos llegó este jueves al Aeropuerto Internacional Abel Santamaría, en Santa Clara, provincia de Villa Clara, con 700 kits de alimentos y otros 700 de higiene destinados a familias necesitadas de Guasimal y otras comunidades del sur de Sancti Spíritus.
La Diócesis de Santa Clara confirmó la llegada del envío mediante un comunicado de su Oficina de Prensa, en el que precisó que el cargamento fue recibido durante la mañana por Vanesa Hernández Toledo, directora de Cáritas Santa Clara.
Los suministros serán trasladados a la parroquia La Purísima Concepción, en Guasimal, territorio ubicado al sur de Sancti Spíritus y atendido pastoralmente por las Religiosas de Jesús Verbo y Víctima.
Según el comunicado, las religiosas recibirían la carga durante la tarde de este jueves, con la colaboración de la Diócesis de Santa Clara y de Cáritas Diocesana.
La ayuda está destinada a las familias más pobres de los distintos poblados pertenecientes a esa parroquia, especialmente en una zona rural alejada de los principales centros urbanos.
Monseñor Arturo González Amador, obispo de Santa Clara, explicó que las religiosas y los voluntarios locales recibieron previamente orientaciones de Cáritas para organizar la distribución durante los próximos días.
El religioso precisó que los productos serán distribuidos «a las familias más pobres de los distintos poblados del territorio parroquial».
También señaló que los equipos encargados del reparto «ya tienen organizado el trabajo de los próximos días», por lo que la operación no comienza con la llegada del avión, sino que forma parte de una planificación previa.
En su mensaje, el obispo pidió acompañar con oraciones la labor de Cáritas en Guasimal y llamó a los voluntarios a ofrecer cercanía humana a las personas que enfrentan mayores dificultades.
González expresó su deseo de que los participantes puedan detenerse, como el Buen Samaritano, ante «el pobre y el que sufre», ofreciéndole ayuda y acompañamiento.
La llegada del cargamento había sido anunciada el miércoles mediante un mensaje del obispo dirigido a los agentes pastorales y fieles de la diócesis, donde adelantó que los suministros entrarían al país por vía aérea y serían enviados a Guasimal.
En aquella comunicación, González recordó que la primera entrega de asistencia estadounidense destinada a la Diócesis de Santa Clara se distribuyó en las parroquias de Quemado de Güines y Rancho Veloz, al norte de Villa Clara.
También agradeció el trabajo de los voluntarios parroquiales y de Cáritas Diocesana, responsables de organizar las entregas a las familias seleccionadas.
La distribución anunciada ahora amplía la asistencia hacia comunidades de Sancti Spíritus, una provincia que forma parte del territorio atendido por distintas jurisdicciones eclesiásticas, entre ellas la Diócesis de Santa Clara.
El primer envío destinado a esa diócesis llegó el 10 de septiembre al mismo aeropuerto Abel Santamaría, también con 700 kits de alimentos y 700 de productos de higiene.
Posteriormente, Cáritas extendió la distribución a comunidades rurales de Villa Clara, entre ellas Lutgardita, Carahatas, La Esperanza y El Conde, además de hogares vulnerables de Rancho Veloz.
Durante esas jornadas, los voluntarios llevaron los productos directamente a las viviendas de personas en situación de vulnerabilidad, incluidos adultos mayores que viven solos, personas con discapacidad y familias con niños pequeños.
La asistencia también ha llegado a otras provincias cubanas. El 6 de octubre, otro cargamento estadounidense aterrizó en Santa Clara con destino a Ciego de Ávila, mientras que Camagüey recibió suministros para comunidades de Lugareño y Nuevitas.
Más recientemente, un segundo avión con ayuda estadounidense llegó a Matanzas, para continuar la distribución entre familias vulnerables de esa provincia.
Estos envíos forman parte del programa de asistencia humanitaria anunciado por Washington para Cuba en 2026, valorado en 100 millones de dólares, de los cuales 60 millones se canalizan mediante Cáritas Cuba y Catholic Relief Services, incluidos los suministros y los costos de distribución.
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