«Cuenten conmigo para lo que sea»: ancianos necesitados respaldan el proyecto opositor que les da de comer en Santiago de Cuba
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«Cuenten conmigo para lo que sea»: ancianos necesitados respaldan el proyecto opositor que les da de comer en Santiago de Cuba

«Cuenten conmigo para lo que sea»: ancianos necesitados respaldan el proyecto opositor que les da de comer en Santiago de Cuba

Cientos de ancianos reciben comida del proyecto Salvar a Cuba Foto © Facebook/José Daniel Ferrer

Un rótulo en el vídeo lo dice sin rodeos: «Hoy alimentamos a mil 23 personas en el reparto Zamorana de Santiago de Cuba». La imagen corresponde a la campaña Salvar a Cuba impulsada por José Daniel Ferrer, difundida este viernes, donde ancianos y personas vulnerables reciben comida, vitaminas y medicamentos mientras la policía política acecha a los organizadores.

El punto de distribución está a cargo de Maikel Mediaceja Ramos, activista de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y expreso político que cumplió ocho años y siete meses de prisión antes de ser excarcelado en abril de 2026. Desde su vivienda en la calle B, entre Madre Vieja y Zamorana, Mediaceja, su familia, vecinos y colaboradores trabajan jornadas de diez horas ininterrumpidas, de lunes a viernes, para preparar y servir comidas a centenares de personas que llegan hasta su puerta.

Las palabras de los beneficiarios retratan una realidad que el régimen prefiere ocultar.

«Estamos pasando un hambre en esta ciudad, que nosotros no tenemos que estar pasando a esta altura», dice uno de ellos frente a la cámara.

Otra mujer, al recibir su plato, confiesa: «Yo no tengo nada para por la noche en mi casa. Muchas gracias».

Una anciana va más lejos y le dice directamente a los organizadores: «Cuenten conmigo para lo que sea».

El proyecto no opera en calma. Según dice Ferrer en el propio vídeo, «la policía política amenaza todos los días», y los vecinos han declarado que defenderán la iniciativa «porque en buena medida su salud y hasta su vida dependen de este necesario proyecto». A mediados de octubre, agentes acudieron antes del amanecer al domicilio de Mediaceja con intención de detenerlo. La solidaridad de los vecinos frustró el arresto y el activista escapó por los tejados, dejando dicho a los agentes: «Yo no estoy haciendo nada malo. Yo lo que estoy es dándole de comer a las personas que tienen hambre».

Las autoridades amenazaron entonces con intervenir la distribución alegando falta de «autorización legal» para repartir alimentos. Ese día, cerca de 300 personas habían acudido al lugar.

Además de comida, este viernes el equipo de Zamorana repartió vitaminas, analgésicos y otros medicamentos, en medio de la crisis sanitaria que atraviesa la isla. El proyecto se sostiene gracias al apoyo financiero de cubanos residentes en Estados Unidos, aunque los costos son elevados: «Me ha costado bastante dinero porque aquí toda esta carne, el fideo, el carbón, la leña, todo se paga», declara José Daniel Ferrer.

El telón de fondo es una crisis alimentaria que las propias autoridades provinciales han reconocido: según cifras del Gobierno, más del 10% de la población de Santiago de Cuba está clasificada como vulnerable, lo que equivale a 101,359 personas. A escala nacional, esa cifra superó las 883,000 en octubre de 2026. Según el Food Monitor Program, el 33,9% de los hogares cubanos tenía al menos una persona que se había acostado con hambre en septiembre de 2026, y entre los mayores de 60 años, el 55,6% declaró haber perdido completamente el acceso a alimentos.

La semana pasada, ancianos de Zamorana ya habían agradecido públicamente la ayuda de los opositores en otro vídeo difundido por Ferrer, con frases como «Gracias a ustedes» y «Son unos guerreros».

Ferrer, quien pasó más de 12 años en prisiones cubanas y fue enviado al exilio en Miami en octubre de 2025, coordina estas redes desde fuera de la isla. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla lo calificó de «convicto sancionado» y «delincuente» el 21 de octubre, días después de que Ferrer denunciara torturas y condiciones infrahumanas en las cárceles cubanas ante un foro en la ONU presidido por el embajador estadounidense Mike Waltz.

Ante esas descalificaciones, Ferrer respondió que si alguien le demostrara que su trabajo no vale la pena, regresaría a Cuba «sabiendo que posiblemente sea mi final en las cárceles del régimen».

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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