– 29 de octubre de 1960. Fidel habla en el acto de graduación de los cadetes del Ejército Rebelde en el campamento militar de Managua, primera graduación de oficiales de la Revolución. Puntualiza los esfuerzos que fueron necesarios realizar para lograr los 55 oficiales egresados en ese día y destaca el orgullo de que debe representar ser oficial o soldado de la Revolución. Señala: “…significa sí un lugar desde donde se puede servir con orgullo a la Patria, pero significa también un puesto de sacrificio y de abnegación.” Precisa: “Significa un puesto de riesgo y de esfuerzo. Significa que a ese honor y a ese respeto y cariño del pueblo no se llega sino se tienen condiciones para ello, no se llega si no se tiene espíritu de sacrificio.” Detalla las desventajas, tanto en número de hombres como armamento, que acompañaron a las tropas rebeldes desde sus inicios y subraya que, a pesar de ello, fue posible lograr el triunfo del primero de enero del 59 con soldados que son dignos representantes del pueblo cubano. Y específica: “…símbolo de un país que se gobierna a sí mismo, símbolo de un pueblo que no conocerá jamás la humillación, símbolo de un pueblo donde habrá de imperar siempre la justicia…” También asegura: “… símbolo de un pueblo que se ha llenado de gloria y de prestigio en el mundo, símbolo de un pueblo que se ha convertido en el pueblo revolucionario y la antorcha encendida de los pueblos de América Latina.” Reafirma la confianza que tiene en el pueblo de Cuba y en su firme decisión de defender a la Patria al especificar: “¿Qué importa el número de los que vengan? ¿Qué importa el apoyo que tengan los que vengan? Nuestro pueblo permanecerá inalterable.” …


