Cuba arrincona a la dictadura en su propio suelo
Opinión Portada Victoria

Cuba arrincona a la dictadura en su propio suelo

La rotunda victoria de Cuba en la Asamblea General de la Onu este ya histórico 28 de octubre la siguen celebrando en la Isla de la Juventud su gente desde casas, barrios y centros de trabajo a pesar de los apagones y otras dificultades que limitan conocer de inmediato lo acontecido en Nueva York en un contexto precedido por presiones inéditas y desesperadas por el gobierno estadounidense para tratar de frenar el apoyo de otras latitudes a la pequeña y digna nación caribeña.

Resuenan más los 130 países que con su valiente voto contra todas las presiones imperiales aprobaran mayoritariamente la resolución cubana que reclama el fin del cerco económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos con medidas coercitivas y unilaterales que solo en el último año causaran pérdidas mayores en el orden de los 8.000 millones de dólares y graves daños humanitarios y sociales, todos violatorios del derecho internacional.

El rotundo triunfo ha ocurrido en 34 ocasiones en que el mundo vuelve a rechazar el criminal genocidio que sobrepasa lo político y como denunciara el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla en Naciones Unidas: “mata y castiga silenciosamente a nuestra población como nunca antes”, además de intentar quebrar la resistencia del pueblo, humillarlo y doblegar de forma inútil su dignidad y soberanía.

Opaca con creces el resultado a los 17 gobiernos vasallos del imperio, que votaron en contra de la justa causa de la nación bloqueada y solidaria, que gana por abrumadora mayoría el respaldo de la comunidad internacional, tras una batalla cotidiana del heroico pueblo que no se rinde frente a la asfixia económica, ni amedrenta ante las amenazas y abusos del gobierno fascista de Donald Trump.

Como también significara Rodríguez Parrilla, ese pueblo “se levanta todos los días superando obstáculos, buscando y participando en las soluciones con gran esfuerzo”.

Por eso los cubanos protagonizan otra vez la hazaña colectiva que el mundo no solo apoya, sino que también admira, como coincidieron en expresar las numerosas intervenciones que manifestaron su posición en las dos jornadas de debate que antecedieron al esperado sufragio en que las delegaciones de diversos continentes y confines denunciaron las consecuencias de ese atropello para la población cubana y el carácter extraterritorial de las restricciones estadounidenses.

“Sus efectos terminan en la mesa de las familias cubanas, en la cama de un enfermo, en un parto o en un quirófano, en la alimentación o el aula de un niño, en la falta de electricidad, agua potable y medicamentos en los altos precios de bienes indispensables para la vida”, insiste Bruno en su intervención.

Esa agresión incluye un bloqueo de combustible que equivale a un bloqueo naval, al cual calificó como un acto de guerra, de castigo colectivo y de genocidio condenado por el derecho internacional.

Así la resistencia cubana y la solidaridad mundial hicieron trizas la ola de presiones, intimidación y chantaje sobre muchos Estados miembros, con la exigencia coercitiva, ilegal, inmoral e injustificada a cambiar su tradicional posición y asuman una postura contraria a la ejercida por décadas como soberano acto, al tiempo que reafirma la unidad que defendemos en Cuba en esta heroica batalla.

No hay dudas, Cuba resiste y el planeta se niega a someterse a los dictados de la dictadura imperial, en cuyo suelo, para colmo, se echó por tierra su prepotencia cuando Bruno se levantó de su asiento, caminó hasta el representante yanqui cuando intentaba montar un circo mediático, se le paró delante y le dijo de frente, sin rodeos, que mentía sobre Cuba y era injustificable la agresión económica contra su pueblo, entre otros puñetazos diplomáticos y morales que lo arrinconaron y “golpearon” duro.Otros artículos del autor:

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