Texto: Redacción Cuba Noticias 360
Foto: Archivo CN360
Apenas tres semanas después de firmar una ley para endurecer las sanciones económicas contra Rusia y limitar los ingresos que financian su guerra en Ucrania, el presidente estadounidense Donald Trump anunció un acuerdo con Vladimir Putin para importar combustible ruso. La decisión supone un giro en la política de Washington hacia Moscú y ha provocado críticas incluso dentro del Partido Republicano.
El anuncio llegó este viernes 9 de octubre a través de Truth Social, donde Trump calificó de “altamente exitosa” su conversación con Putin y aseguró que Rusia suministrará más de 300 000 toneladas de diésel de manera inmediata, otras 500.000 durante noviembre y un millón adicional poco después.
El mandatario también adelantó la posible entrega de otros tres millones de toneladas en un corto período, dependiendo de las condiciones de las refinerías rusas. En total, las cantidades anunciadas superarían los 4,8 millones de toneladas, destinadas al mercado estadounidense e internacional.
De las sanciones a comprar combustible ruso
El contraste resulta especialmente significativo porque el pasado 18 de septiembre Trump firmó la Ley de Sanciones contra Rusia e Irán Lindsey O. Graham (H.R. 5334), respaldada por legisladores de ambos partidos y concebida para aumentar la presión económica sobre Moscú por su invasión de Ucrania.
Ahora, menos de un mes después, su administración ha autorizado temporalmente determinadas operaciones comerciales con diésel ruso. El Departamento del Tesoro emitió una licencia que permite su venta, entrega e importación hasta abril de 2027, una medida que flexibiliza las restricciones energéticas existentes.
La reacción no tardó en llegar. El congresista republicano Don Bacon cuestionó que Washington recurra al combustible ruso para aliviar los precios internos, advirtiendo que esas compras podrían proporcionar nuevos ingresos al Gobierno de Putin. Desde el Partido Demócrata, el senador Richard Blumenthal sostuvo que la decisión contradice la intención del Congreso al aprobar las sanciones y acusó a la administración Trump de favorecer económicamente a Moscú mientras continúa la guerra.
Los senadores demócratas Chuck Schumer, Jeanne Shaheen y Elizabeth Warren fueron más contundentes y calificaron el acuerdo como una traición a Ucrania, a los aliados europeos y a la seguridad nacional estadounidense, y, en general, la noticia no fue recibida por los políticos estadounidenses con la aprobación que Trump hubiera esperado.
El acuerdo llega además a menos de un mes de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, cuando el elevado costo de la energía se ha convertido en uno de los principales asuntos económicos de la campaña.
La Casa Blanca justifica la decisión por la necesidad de reducir los elevados precios del combustible en Estados Unidos, donde el diésel alcanzó un promedio nacional cercano a los 6,28 dólares por galón, según la Asociación Americana del Automóvil (AAA).
La crisis energética se ha agravado por las interrupciones del suministro vinculadas a la guerra que el propio Trump lanzó contra Irán. De acuerdo con Trump, los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras rusas también impactan en los precios del combustible en suelo estadounidense.
Sin embargo, especialistas del sector energético advierten que las cantidades anunciadas podrían tener un impacto limitado sobre los precios internacionales, aunque permitirían a Rusia comercializar combustible que enfrenta restricciones por las sanciones occidentales.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, cuestionó el entendimiento y advirtió que facilitar las exportaciones energéticas rusas podría prolongar la guerra al proporcionar nuevos recursos económicos a Moscú.
