El «inagotable legado» de Fidel Castro: apagones, pobreza y un país que se vacía – CiberCuba
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El «inagotable legado» de Fidel Castro: apagones, pobreza y un país que se vacía – CiberCuba

El «inagotable legado» de Fidel Castro: apagones, pobreza y un país que se vacía

La sombra del legado de Fidel Castro sobre Cuba. Creada con IA. © CiberCuba
La sombra del legado de Fidel Castro sobre Cuba. Creada con IA. Foto © CiberCuba

La Agencia Cubana de Noticias (ACN) invitó este 10 de octubre a admirar el «inagotable legado» de Fidel Castro. Lo hizo con una fotografía del gobernante y un fragmento de un discurso de 1968 que llama a defender la Revolución y fortalecer el pensamiento revolucionario. La etiqueta #100AñosConFidel completó el homenaje. Mientras tanto, para este mismo sábado, el sistema eléctrico cubano pronosticó una afectación de 1.680 megavatios en el horario de máxima demanda. Las consignas, al parecer, mantienen una disponibilidad mucho más estable que la electricidad.

El mensaje difundido por la ACN en X reproduce parte de una intervención de Castro en La Demajagua, pronunciada el 10 de octubre de 1968 para conmemorar el centenario del inicio de las guerras de independencia cubanas. La agencia recuerda su exhortación a «defender la Revolución frente al imperialismo», pero deja la cita en puntos suspensivos antes de una de sus promesas más comprometedoras: «llevar adelante la batalla contra el subdesarrollo».

Esa última frase figura en el discurso de 1968, conservado en una edición histórica por la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. En la selección de la ACN caben la defensa del poder y la formación ideológica; la batalla contra la pobreza ha quedado fuera de cuadro. Y precisamente esa era una de las promesas que más merecía someterse a examen.

La zafra que iba a estar ganada

En aquella misma intervención, Castro aseguró que la meta de producir diez millones de toneladas de azúcar era «prácticamente una batalla ganada». Dos años después, la zafra de 1970 terminó en alrededor de 8,5 millones de toneladas: un volumen extraordinario, pero insuficiente para alcanzar el objetivo. En un discurso de julio de 1970, el propio Fidel reconoció que el esfuerzo azucarero había provocado desequilibrios y caídas de producción en otros sectores.

El contraste con el presente resulta todavía más severo. La cosecha cubana de 2024-2025 no superó las 150.000 toneladas, según cálculos de la agencia EFE a partir de informaciones oficiales. No se trata de una cifra global definitiva divulgada por el Gobierno, sino de una estimación fundamentada en los resultados parciales disponibles. El país que soñaba con diez millones de toneladas ni siquiera llegó a una pequeña fracción de aquella meta.

El año de aquel discurso fue también el de la llamada Ofensiva Revolucionaria, impulsada por Castro en marzo de 1968. De acuerdo con datos de la prensa oficial de la época recogidos por el economista Óscar Espinosa Chepe, el Estado intervino 55.636 pequeños negocios, incluidas bodegas, cafeterías, barberías y talleres. La centralización de esas actividades fue una decisión política del fundador del sistema, no un problema heredado por accidente.

El subdesarrollo sigue pasando factura

El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas describe hoy una economía cubana que ha perdido un 15 % de su producto interno bruto en los últimos seis años, marcada por la inflación, la escasez de combustible y dificultades para acceder a alimentos. El organismo también señala que la canasta básica estatal depende casi por completo de importaciones y que el propio Gobierno reconoce faltantes y retrasos en su distribución.

En julio de 2026, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social fijó mediante la Resolución 14/2026 un salario mínimo de 3.210 pesos cubanos mensuales. Dos meses después, la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) informó que la inflación interanual de agosto alcanzó el 25,19 %, con un incremento mensual del 4,92 %. Esas cifras corresponden al índice oficial, que no refleja necesariamente toda la escalada de precios del mercado informal. El salario mínimo puede modificarse por decreto; el costo de llenar la mesa no obedece con la misma disciplina.

La electricidad aporta otra medida de la distancia entre la retórica y la vida cotidiana. El parte del Sistema Eléctrico Nacional correspondiente al 10 de octubre de 2026 informó una disponibilidad de 1.250 MW a primera hora, frente a una demanda registrada de 2.470 MW, y pronosticó un déficit de 1.650 MW en el pico nocturno, con 1.680 MW de afectación prevista. El 9 de octubre el servicio había permanecido afectado durante las 24 horas. La llamada batalla energética, a diferencia de las consignas de aniversario, tiene un costo medible en hogares sin corriente.

Un país que pierde habitantes y castiga el disenso

El balance demográfico tampoco encaja fácilmente en una celebración triunfal. Según las cifras presentadas por la ONEI y recogidas por CiberCuba, la población efectiva de la isla descendió a 9.434.593 habitantes al cierre de 2025: 313.414 menos que un año antes. Hubo 68.064 nacimientos frente a 136.214 fallecimientos; la migración fue otro componente decisivo de la pérdida poblacional. Son los propios registros oficiales los que documentan una Cuba cada vez más vacía y envejecida.

Y mientras los medios estatales piden defender la Revolución, numerosos cubanos siguen sin poder cuestionarla libremente. Human Rights Watch informó en julio de 2026 que las organizaciones Justicia 11J y Prisoners Defenders estimaban en unos 800 los presos políticos en Cuba, casi la mitad relacionados con las protestas del 11 de julio de 2021. La organización ha denunciado condenas por el ejercicio de libertades fundamentales, malos tratos y restricciones persistentes a la disidencia.

Atribuir a Fidel Castro cada avería de una central eléctrica o cada decisión de los actuales ministros sería simplificar la historia. Pero también sería absurdo desvincularlo del sistema político y económico que construyó, de la eliminación masiva de pequeños negocios, del monopolio del Partido Comunista y de décadas de planificación centralizada. Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel han mantenido ese modelo y son responsables de sus propias decisiones y de la continuidad de sus resultados.

La Constitución cubana de 2019 proclama al Partido Comunista como fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado y declara irrevocable el sistema socialista. Esa es una parte muy concreta del legado que permanece intacta. Casi seis décadas después de la promesa de vencer el subdesarrollo, el país sigue contando megavatios perdidos, habitantes que se marchan y productos que no llegan. Al menos una cosa parece verdaderamente inagotable: la disposición oficial a celebrar la obra sin pasarle la cuenta de sus resultados.

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Redacción de CiberCuba

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