Lo que queremos… un verano sano
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Lo que queremos… un verano sano

Ya comenzó la etapa estival, y con ellas, seguramente vendrán las merecidas jornadas de disfrute ya sea solo, en familia o en pareja, pues si alguien necesita al menos un momento para respirar, somos usted, yo, nosotros.

Me acompañará, querido amigo lector, en el sentimiento de que han sido meses duros, de agobio mental y físico, de estrés, necesidades, injusticias, bloqueo y cuantas cartas más quiera soltar usted en este debate sobre la mesa que hoy le propongo: el de las vacaciones… saludables.

No quisiera el escriba inmiscuirse, ni diluir el tema a versar en la columna para esta semana con las pocas, escasas, nulas y altamente agresivas opciones veraniegas monetariamente hablando.

Es cierto, ni usted ni yo estamos ajenos a ello. A la carencia de electricidad para un buen y sumamente merecido plan vacacional como comentamos líneas arriba, se une todo lo anterior. Y no es que haya justificación, pues no la hay, pero como siempre le digo, a mal tiempo… buena cara.

Tampoco me dejará mentir cuando le diga que nos basta con poco para armar un bochinche o “formar lo de nosotros” en cualquier escenario que nos encontremos.

Lo único que verdaderamente importa es estar en buena compañía y unas risas a costa de anécdotas, de las acostumbradas mentiras, o de terceros para recargar las baterías.

Pero, y aquí viene lo espinoso del asunto… estos meses también se prestan para que el consumo de las bebidas alcohólicas y el consumo de alimentos en mal estado se incremente exponencialmente.

Recordemos que en la etapa estival siempre se incrementan los accidentes por bajo autoncontrol ante el etilismo, y los problemas estomacales debido a la baja observancia de la manipulación de los alimentos y las medidas higiénicas de sus vendedores 

No es por ser pájaro de mal agüero, pero recordemos que una pizza, una ensalada, un helado o un pan con… con lo que aparezca, pueden ser perjudiciales para la salud si están en mal estado, pues según la Organización Mundial de la Salud, esto acarrea la muerte de al menos dos millones de personas – en su mayoría niños – al año.

Por supuesto, en nuestro país estos escenarios son poco probables, pero… para qué tentar a la suerte… ¿no es verdad?

En el caso de las bebidas alcohólicas, estas constituyen lamentablemente las alternativas juveniles y también la de los mayores al reunirse en grupos para diversas actividades.

Y usted seguro me dirá: pero… con qué dinero si una botella de ron ya ronda los casi 2 000 pesos; sin embargo, usted lo sabe, y créame cuando le digo que pese al costo, siempre aparece, pues erróneamente con ella en boca todo fluye mejor y más bonito.

Esto es una horrible mentira que se ha construido en nuestro imaginario popular, pero sucede así.  

Y le digo, piénselo querido amigo lector, verano y diversión no tienen por qué marchar necesariamente bajo el compás de las bebidas alcohólicas, pues el aparente estado de bienestar o euforia que produce el alcohol, a corto o largo plazo evitará y limitará su disfrute, pudiendo incluso aguarla la jornada a los demás.

Demostrado está, además, que el consumo inapropiado y no consciente de alcohol, también provoca lamentables accidentes, incluso con índices bastante elevados de consecuencias fatales para conductores, pasajeros y terceros.

Y sí, podrá usted decirme que sabe hasta dónde puede llegar, o que la bebida jamás lo ha hecho perder el control.

Pero nada más lejos de la realidad. No se le olvide, que a esta droga lícita se le conoce por ser una amante silenciosa y mortal.

Lo que quien suscribe quiere dejar en claro y corto, es que frenar ambos comportamientos nocivos, tanto el del consumo de alimentos en mal estado, la compra a vendedores inescrupulosos, y el consumo desmedido de alcohol, depende por entero de usted.

Su salud y la de su familia es lo primero y en esto… en esto no puede haber discusión ni medias tintas. 

Solo a usted le corresponde ser consciente y fungir como celoso guardián de los suyos. Sea la diversión sana, agradable, inolvidable la que caracterice a este verano, y no una que en un futuro nos sea dolorosa de recordar.

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