Escogidas gestionadas por productores: toneladas, calidad y nuevos empleos
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Escogidas gestionadas por productores: toneladas, calidad y nuevos empleos

Cuba

La experiencia ha generado cientos de puestos de trabajo en zonas donde no abundan las ofertas de empleo.
Foto: Ronald Suárez Rivas

Pinar del Río.-Jesús Córdoba Torres siempre supo que su idea funcionaría. Por eso nunca dejó de proponerla, hasta que por fin lo logró.

Hace cuatro años, este experimentado campesino de la zona de El Retiro, en el municipio pinareño de San Luis, se convirtió en uno de los primeros productores de Cuba con una escogida de tabaco propia.

Hasta ese momento, el proceso de beneficio de la hoja (donde se clasifican de acuerdo a su calidad, textura y color, antes de su envío a la industria) se había realizado en instalaciones estatales.

Pero la posibilidad de que sean los productores quienes lo realicen, hoy se traduce en toneladas, en calidad y en la creación de nuevos empleos, en zonas donde escasean las opciones de trabajo.

Un solo dato pudiera bastar para ilustrar las ventajas de la novedosa experiencia: en San Luis, entre el tabaco que entra a proceso en las escogidas tradicionales, y el que sale, hay una merma promedio de entre un 12 y un 13%. Es decir, que de cada 100 quintales que se reciben, solo se entregan luego a la industria de 87 a 88 quintales.

En las escogidas gestionadas por los propios productores, en cambio, se aprovecha prácticamente el 100%.

Por tanto, Jesús asegura que el control es el primer punto a favor de una práctica en la que se inició hace cuatro campañas, y a la que se han incorporado decenas de productores a lo largo del país.

Solo en San Luis, uno de los territorios que conforman el macizo tabacalero de Veltabajo, en la actualidad existen otros 13 campesinos con escogidas propias, en las que benefician sus cosechas y las de las fincas más próximas, y la tendencia es a seguir creciendo.

Así lo afirma Pedro Valdés Díaz, especialista de la Empresa de Acopio y Beneficio de Tabaco de ese municipio del sur de Pinar del Río.

Con respecto a las escogidas tradicionales, asegura que la diferencia es muy significativa. «Ahí no se pierde nada, porque hay más sentido de pertenencia. Además, los volúmenes de capa son mayores», dice.

En la campaña pasada, precisa que mientras las unidades estatales promediaron entre un 10 y un 12% de hojas que clasifican como capas para el torcido de exportación, las que están en manos de los productores llegaron al 39%.

«Por eso, la idea es continuar abriendo más, porque el porciento de capas es mayor, que es lo que le hace falta a la economía cubana».

Los especialistas aseguran que la diferencia de resultados no es obra de la casualidad.

Jesús argumenta que en las escogidas estatales, «se van muchas hojas buenas entre las malas».

En otros territorios del macizo, opinan lo mismo. En San Juan y Martínez, por ejemplo, Vladimir Ríos Pérez explica que el hecho de manejar sus instalaciones, les permite a los productores darle a su tabaco el tiempo exacto de fermentación que este necesita, antes de llevarlo al proceso de clasificación, y además da la posibilidad de reprocesar las hojas que no estén listas.

«Hay muchas hojas que van a recuperación, porque cuando las «andas», notas que todavía les falta. Entonces, las acondicionas, las mojas y las vuelves a llevar a fermentación, y cuando estén listas, las pasas otra vez».

En cambio, el especialista señala que «en las escogidas tradicionales no ocurre igual, porque son muchos productores».

«Se va al proceso de fermentación y se clasifica cuando te toque, que pude ser lo mismo a los dos meses que a los seis, y solo tienes la posibilidad de pasarlo por ahí una vez».

Aunque el impacto mayor está en el orden productivo, la iniciativa ha permitido la incorporación al trabajo de cientos de personas, sobre todo mujeres.

Es el caso de Yenesis Barrios, una joven que antes de que surgiera esta posibilidad, cerca de donde vive, se desempeñaba como ama de casa, o de María del Carmen Contreras, una jubilada que, decidió volverse a emplear.

En total, en el país hoy existen 191 pequeñas escogidas construidas y gestionadas por productores (96 de ellas en Pinar del Río), una experiencia por la que se sigue apostando, y que se traduce en mayor calidad y eficiencia en torno al principal rubro exportable de la agricultura cubana.

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