La jornada comenzó con la velada temática «Hermanos de Armas», dedicada al centenario del nacimiento del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz y al 130 aniversario de la llegada de voluntarios rusos a Cuba junto con un destacamento de independentistas, para liberar a la nación caribeña del dominio colonial español.
Los participantes de la velada, en memoria de los tres voluntarios rusos Piotr Streltsov, Nikolai Melentyev y Evstafy Konstantinovich en la guerra de liberación plantaron tres arbustos de las variedades de lilas: «Mariscal Malinovsky», «Sueño» y «Esperanza».

Posteriormente se realizó una mesa redonda, titulada «Una amistad ruso-cubana de larga data», donde el veterano de la Sociedad de Amistad Soviético-Cubana, Valery Tereshenkov, leyó una declaración en contra del bloqueo estadounidense a Cuba.
Tereshenkov rememoró que hace 130 años, voluntarios rusos partieron hacia la lejana Cuba para apoyar a su pueblo en la lucha por la libertad y la independencia, y más que un hecho histórico, es un ejemplo de cómo la solidaridad humana puede superar grandes distancias, fronteras nacionales y diferencias entre países.
Igualmente recordó que ha transcurrido más de un siglo, el mundo ha cambiado, las circunstancias han evolucionado, pero el significado de la solidaridad permanece intacto, y hoy, Cuba sigue necesitando apoyo internacional.

Durante más de sesenta años, Estados Unidos ha impuesto un embargo (bloqueo) económico, comercial y financiero a Cuba, que afecta numerosos aspectos de la vida del país y, sobre todo, impacta a la gente común: su capacidad para obtener bienes, medicinas y combustible necesarios, para desarrollar la economía y para garantizar una vida normal, añadió.
Durante muchos años, la inmensa mayoría de los estados miembros de las Naciones Unidas abogó por el fin del embargo estadounidense contra Cuba, recordó y añadió para los representantes de la Sociedad de Amistad Ruso-Cubana, el apoyo a Cuba es la continuación de la larga tradición de amistad entre ambos pueblos.

La memoria histórica de quienes tendieron una mano amiga a Cuba hace 130 años nos recuerde una verdad simple y fundamental: la amistad entre los pueblos es más fuerte que la distancia, y la solidaridad no tiene fecha de caducidad, concluyó Teresehnkov.
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