Cubainformación
«¿De qué tienen miedo?». La pregunta del embajador de Cuba ante Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, resume la contradicción que denuncia en una entrevista concedida a Associated Press: Estados Unidos reclama a Cuba una mayor apertura económica y más inversión privada y extranjera, pero al mismo tiempo intensifica las sanciones que dificultan justamente esa apertura.
Soberón dirigió su interrogante al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, principal responsable de la política de la Administración Trump hacia Cuba: «Si están tan convencidos de que el Gobierno cubano es un Gobierno incompetente, ¿por qué necesitan imponer nuevas sanciones prácticamente cada dos semanas?».
La entrevista se produce en un momento en que Washington acaba de anunciar nuevas medidas contra empresas estatales cubanas de los sectores de la minería, los metales y la construcción, además de sancionar a dirigentes del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Las nuevas disposiciones fueron anunciadas el 20 de agosto, en una nueva escalada de la política de asfixia económica contra la Isla.
La contradicción de Washington
Según el embajador cubano, las sanciones constituyen «el principal obstáculo» para la apertura económica de Cuba. La falta de combustible y electricidad afecta directamente a cualquier empresa que pretenda operar en el país, mientras los problemas de transporte y la crisis energética también perjudican al turismo, una de las principales fuentes de ingresos de la economía cubana.
El efecto sobre los potenciales inversores extranjeros es evidente. Associated Press recuerda que algunas compañías han abandonado Cuba, entre ellas la cadena hotelera española Meliá, que alegó «importantes dificultades operativas, legales, económicas y financieras».
La contradicción no es señalada únicamente por el Gobierno cubano. William LeoGrande, profesor de la American University y especialista en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, afirma en la entrevista que Washington ha hecho «todo lo imaginable» para impedir la llegada de inversores extranjeros. A su juicio, cuando Estados Unidos dice que quiere que Cuba se abra a la inversión extranjera, «está siendo poco sincero», porque las reformas no pueden prosperar sin algún tipo de alivio de las sanciones.
LeoGrande considera, además, que el objetivo de la Administración Trump va más allá de una apertura económica: busca «derrocar al Gobierno cubano» y modificar la naturaleza del sistema político de la Isla.
Cuba cambia su modelo económico bajo presión
La entrevista de AP recoge también la magnitud de las transformaciones económicas emprendidas por Cuba. Desde junio, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel ha anunciado medidas destinadas a ampliar el espacio de las empresas privadas, facilitar importaciones y exportaciones sin intermediación estatal, permitir la contratación directa de personal, autorizar bancos privados y estimular la inversión de cubanas y cubanos residentes en el exterior. También se contemplan nuevas oportunidades para empresas extranjeras.
El embajador identifica oportunidades de inversión en sectores como el inmobiliario, los parques solares, la energía, las marinas y el turismo, precisamente actividades que necesitan capital y tecnología para desarrollarse y contribuir a superar la actual crisis energética.
John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, destaca que durante los últimos ocho meses el Gobierno cubano ha realizado más cambios comerciales, económicos y financieros que, en conjunto, durante décadas anteriores. Sin embargo, subraya que todavía quedan dos elementos pendientes: que Cuba concrete mediante regulaciones las medidas anunciadas y que Estados Unidos permita un mayor acceso de sus empresas al mercado cubano mientras se desarrolla el proceso de reformas.
Christopher Hernandez-Roy, del Center for Strategic and International Studies, reconoce asimismo que actualmente parece que Cuba realmente quiere impulsar reformas económicas y atraer capital exterior. Pero advierte de que las sanciones estadounidenses «limitan significativamente» sus posibilidades de éxito.
La paradoja, señala el especialista, es que la presión de Washington está empujando a Cuba hacia una mayor liberalización económica por necesidad, mientras simultáneamente le restringe los recursos y el acceso necesarios para que esas reformas puedan mejorar la economía.
Rubio promete cerrar las «válvulas de escape»
La respuesta de Washington confirma, en buena medida, la política denunciada por Soberón. El Departamento de Estado citó a Rubio afirmando que las nuevas sanciones seguirán anunciándose cada pocas semanas para cerrar las «válvulas de escape» que Cuba intenta crear en distintos ámbitos.
Es decir, mientras Cuba busca nuevas vías de financiación, inversión y actividad económica para afrontar la crisis, Washington anuncia explícitamente su intención de impedir esas alternativas.
En las últimas semanas, además, la Administración Trump ha endurecido la presión sobre la Isla mediante nuevas sanciones y un bloqueo al suministro de petróleo que, según AP, ha agravado los apagones, la desaparición práctica del transporte público, el deterioro de infraestructuras y las carencias de alimentos y medicamentos.
Rubio, por su parte, sostiene que Cuba tiene un «mal modelo económico» y que sus dirigentes «no saben lo que están haciendo» ni cómo solucionar la economía. También afirma que Estados Unidos quiere que Cuba sea «próspera» y «libre».
Soberón responde que las transformaciones económicas cubanas serían mucho más fáciles de aplicar sin las sanciones, con participación de empresas estadounidenses y con relaciones comerciales normales entre ambos países.
El embajador confirmó, además, que existen conversaciones entre Washington y La Habana, aunque no quiso revelar detalles por tratarse de asuntos «muy sensibles».
Y cerró con una conclusión que resume el sentido de su denuncia: «Incluso cuando Cuba está cambiando mucho, el Gobierno estadounidense mantiene la misma política de agresión contra el pueblo cubano».
Entrevista original: Cuba dice que las sanciones de EEUU bloquean sus esfuerzos para abrir la economía a la inversión privada
Traducción mediante IA
Por Edith M. Lederer
NACIONES UNIDAS (AP). — Estados Unidos ha exigido a Cuba que abra su economía a la inversión privada, y Cuba ha aprobado amplias reformas precisamente para fomentar esa apertura. Por ello, el embajador cubano ante Naciones Unidas quiere saber por qué Washington continúa acumulando sanciones que obstaculizan la misma apertura económica que ha reclamado durante décadas. (AP News)
El embajador Ernesto Soberón Guzmán, en una entrevista concedida esta semana a The Associated Press, dirigió su pregunta al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, principal arquitecto de la política de la Administración Trump hacia Cuba:
«¿De qué tienen miedo? Si están tan convencidos de que el Gobierno cubano es un Gobierno incompetente, ¿por qué necesitan imponer nuevas sanciones prácticamente cada dos semanas?».
El Departamento de Estado estadounidense respondió a una solicitud de comentarios citando a Rubio, quien afirmó que las nuevas sanciones seguirán anunciándose cada pocas semanas para cerrar las «válvulas de escape que están tratando de crear en cada mecanismo».
El jueves, Estados Unidos impuso nuevas sanciones económicas contra industrias cubanas, dirigidas contra empresas estatales de los sectores de la minería, los metales y la construcción.
Cuba, al borde del límite por el bloqueo petrolero
Cuba ha sido llevada al límite por un bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos en enero, que se suma a un embargo de décadas y a una escalada de sanciones.
Las medidas de la Administración del presidente Donald Trump, destinadas a presionar al Gobierno cubano privándolo de fuentes de financiación, han agravado los ya graves apagones, han dejado a trabajadores sin transporte público, han paralizado infraestructuras y han profundizado las carencias de medicamentos y alimentos en la nación caribeña.
Soberón Guzmán afirmó que las sanciones son el principal obstáculo para que Cuba pueda abrir su economía. Según explicó, el impacto de las medidas estadounidenses —en particular la escasez de electricidad y la falta de combustible para mantener un negocio o desplazarse— ha disuadido a inversores y turistas, una importante fuente de ingresos para Cuba.
Algunas empresas han abandonado Cuba, entre ellas la cadena hotelera española Meliá, que dependía de los ingresos procedentes del turismo y alegó «importantes dificultades operativas, legales, económicas y financieras» para explicar su salida.
«Literalmente, Estados Unidos ha hecho todo lo imaginable para intentar impedir la llegada de inversores extranjeros», afirmó William LeoGrande, profesor de la American University y uno de los principales especialistas en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.
Cuando Washington afirma que «quiere que Cuba se abra a la inversión extranjera», añadió, «está siendo poco sincero». Según LeoGrande, las reformas no pueden tener éxito sin algún tipo de alivio de las sanciones.
El objetivo de la Administración republicana de Trump, afirmó, «no es solo abrir económicamente Cuba, sino derrocar al Gobierno cubano y cambiar la naturaleza del sistema político cubano».
Cuba anuncia un importante giro económico
John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, afirmó que Cuba tuvo que introducir cambios después de perder su «salvavidas económico» tras la salida de Estados Unidos, en enero, del líder venezolano Nicolás Maduro.
«El resultado es que el Gobierno cubano ha realizado en los últimos ocho meses más cambios comerciales, económicos y financieros en el país de los que, en conjunto, había realizado desde la Revolución», afirmó.
A pesar de ello, la Administración Trump continúa aumentando las sanciones y ejerciendo una mayor presión sobre Cuba, que responde introduciendo más cambios, señaló Kavulich.
Según él, faltan dos elementos: que Cuba aplique mediante regulaciones todo lo que ha anunciado y que la Administración Trump permita un mayor acceso de las empresas estadounidenses al mercado cubano mientras se desarrollan estos cambios.
Las reformas anunciadas por el presidente cubano Miguel Díaz-Canel en junio pretenden modificar de manera significativa la economía y la industria cubanas, que han estado bajo un estricto control del Gobierno socialista desde la Revolución de 1959.
Entre las medidas figuran una mayor apertura a los negocios privados, la posibilidad de realizar importaciones y exportaciones sin la intermediación del Estado, la contratación libre de personal, la autorización de bancos privados, la inversión de cubanos residentes en el exterior y oportunidades para que cadenas de comida rápida se establezcan en la isla.
Soberón Guzmán señaló que existen oportunidades de inversión en el sector inmobiliario, en parques solares y proyectos energéticos destinados a aliviar la escasez de electricidad, así como en marinas y en la industria turística.
Christopher Hernandez-Roy, director interino del programa para las Américas del Center for Strategic and International Studies, recordó que la última apertura económica durante la Administración demócrata de Barack Obama «fue posteriormente frenada por los propios cubanos», que temían que la apertura hubiera ido demasiado lejos y pareciera amenazar el control político.
Sin embargo, actualmente, afirmó, parece que los cubanos realmente desean llevar a cabo reformas económicas y atraer inversión exterior.
Las reformas económicas de Díaz-Canel no son imposibles, pero las sanciones estadounidenses «limitan significativamente sus perspectivas de éxito», afirmó Hernandez-Roy.
El experto destacó la contradicción de que la presión estadounidense «está ayudando a empujar a los cubanos hacia una mayor liberalización económica por necesidad, mientras que simultáneamente limita los recursos y el acceso necesarios para que esas reformas puedan mejorar realmente la economía».
Rubio dice que los dirigentes cubanos «no saben lo que están haciendo»
A finales de junio, después de que se anunciaran las reformas, Estados Unidos impuso sanciones contra cinco empresas estatales cubanas, tres de ellas vinculadas a un conglomerado empresarial dirigido por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Conocido como GAESA, se estima que controla cerca del 40 % del producto interior bruto de Cuba.
Rubio, antiguo senador estadounidense por Florida cuyos padres nacieron en Cuba, no pareció impresionado por los nuevos cambios económicos anunciados.
El mes pasado calificó a Cuba de «Estado fallido», con «un modelo económico malo». También afirmó que los dirigentes cubanos «no saben lo que están haciendo» y «no saben cómo arreglar su economía».
«Creo que el desafío al que Cuba se ha enfrentado durante los últimos 15 años es que quieren mejorar su economía hasta cierto punto, pero temen que, si la mejoran demasiado, perderán el control político sobre la población», afirmó Rubio.
Estados Unidos está dispuesto, dijo, «a hacer lo que podamos para lograr un cambio positivo en Cuba porque afecta directamente a nuestra seguridad nacional», dado que la isla se encuentra a solo 90 millas (145 kilómetros) del territorio continental estadounidense.
«Y queremos que Cuba sea próspera. Queremos que Cuba sea libre».
El embajador cubano afirmó que la aplicación de los cambios económicos sería mucho más fácil sin las sanciones, si las empresas estadounidenses pudieran participar en Cuba y si fuera posible desarrollar el comercio entre ambos países.
Soberón Guzmán señaló que la buena noticia es que existen conversaciones entre Estados Unidos y Cuba. Sin embargo, declinó ofrecer detalles sobre lo que calificó como «conversaciones muy sensibles».
«Pero el punto aquí es que, incluso cuando Cuba está cambiando mucho», afirmó el embajador, «el Gobierno estadounidense mantiene la misma política de agresión contra el pueblo cubano».


