Yunior García sobre obstáculos hacia la Cuba futura: «Todos estamos demasiado ocupados atacándonos»

El dramaturgo y activista cubano Yunior García Aguilera publicó este sábado en 14ymedio una columna en la que advierte que la fragmentación interna y los ataques mutuos dentro de las filas cubanas son uno de los principales obstáculos para la llegada de la democracia a la isla.
En el texto, titulado «Todos contra todos» y enmarcado en su columna «Cuba y la noche», García escribe desde Madrid que «hay días en que uno abre las redes sociales cubanas y tiene la impresión de que la democracia está a punto de llegar, pero no puede porque todos estamos demasiado ocupados atacándonos. El régimen contempla el espectáculo encantado».
El activista, exiliado en la capital española desde noviembre de 2021 tras la represión que siguió a la convocatoria de la Marcha Cívica por el Cambio del 15N, señala que el trabajo de descrédito ya no requiere esfuerzo del aparato oficial: «Ahora una parte del trabajo sucio se hace gratis, desde Miami, Madrid, La Habana o cualquier rincón con wifi. Las ciberclarias oficiales apenas tienen que empujar. Nosotros mismos ponemos el combustible para el descrédito».
Para sostener su argumento, García recurre a un paralelismo histórico: los grandes próceres de la independencia cubana —Céspedes, Martí, Maceo y Gómez— también fueron blanco de difamación y fuego amigo protagonizados por sus propios correligionarios.
Carlos Manuel de Céspedes fue destituido como presidente de la República en Armas en 1873 por sus propios compañeros, le interceptaban la correspondencia y murió aislado en San Lorenzo. García imagina ese escrutinio en la era digital: «Céspedes probablemente no habría sobrevivido una semana al algoritmo».
Sobre Máximo Gómez, la desconfianza no vino solo del enemigo español sino también de los propios independentistas. Martí rompió con él en 1884 por temor a una dictadura militar, y en 1899 la Asamblea del Cerro lo destituyó del mando del Ejército Libertador. «Treinta años peleando por Cuba y todavía faltaba superar la prueba definitiva: demostrar que era suficientemente cubano», escribe García.
A José Martí, dice el columnista, le habría ido aún peor. El veterano Enrique Collazo protagonizó una polémica en la que el Apóstol recibió acusaciones de cobarde y vividor. Asimismo, alrededor de su relación con Carmen Miyares «circularon rumores y todavía hoy se discute la posible paternidad de María Mantilla. Al Martí de mármol le escribimos versos. Al Martí vivo probablemente le habríamos pedido una prueba de ADN», medita.
El caso de Antonio Maceo ilustra la dimensión más venenosa del fuego amigo: sus propios hermanos de armas lo acusaron a la vez de favorecer a los negros en la tropa y de conspirar para imponer una «dictadura negra» en la futura república. El algoritmo actual, apunta García, «ni siquiera habría tenido que inventar el ángulo racista: se lo habrían servido en bandeja sus propios correligionarios».
El dramaturgo aclara que su argumento no pretende blindar a nadie de la crítica: «La democracia necesita crítica. Lo que no necesita es esa costumbre nuestra de convertir cada discrepancia en una acusación de traición, cada error en una prueba de infiltración y cada defecto personal en causa suficiente para ejecutar políticamente a alguien».
En su espacio «Cuba y la noche», García ha desarrollado valiosas reflexiones en los últimos meses. En julio, desmontó los supuestos logros del régimen, describiendo la distopía cubana como un mecanismo para «llamar esperanza a la resignación, resistencia a la miseria y continuidad al hundimiento». Y en abril urgió reconstruir la república sobre bases civiles, pluralistas y legales.
El dramaturgo cierra esta reciente entrega con una imagen que resume toda la tesis: «Exigimos que el próximo líder tenga el valor de Maceo, la inteligencia de Martí, el desprendimiento de Céspedes y el talento militar de Gómez, pero sin el carácter de ninguno de los cuatro. No estamos esperando un líder. Estamos esperando una estatua. Y mientras llega, nos entretenemos fusilando a los vivos».
Preguntas Frecuentes sobre los Obstáculos hacia una Cuba Democrática según Yunior García
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es uno de los principales obstáculos para la democracia en Cuba según Yunior García?
La fragmentación interna y los ataques mutuos entre los propios cubanos. García destaca que esta división beneficia al régimen, que observa y aprovecha el conflicto interno para mantener su poder.
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¿Cómo compara Yunior García la situación actual con la de los próceres de la independencia cubana?
García establece un paralelismo histórico al señalar que los grandes próceres de la independencia cubana, como Céspedes, Martí, Maceo y Gómez, también sufrieron difamaciones y ataques de sus propios compañeros. Esto subraya que la desconfianza y el fuego amigo no son fenómenos nuevos en Cuba, pero que en la era digital, estos problemas se ven amplificados.
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¿Qué papel juegan las redes sociales en el contexto cubano según García?
Yunior García sugiere que las redes sociales han facilitado la propagación de ataques y difamaciones entre cubanos. Esto genera un escenario donde la crítica se convierte en acusaciones de traición y donde el régimen no necesita esforzarse tanto en desacreditar a la oposición, ya que esta se autodestruye desde dentro.
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¿Qué propone Yunior García como solución a la situación política en Cuba?
García aboga por una transición que combine resistencia interna, fracturas en la élite y presión externa, sin repetir los vicios del pasado. Considera que Cuba necesita reconstruir su república sobre bases civiles, pluralistas y legales, permitiendo que surjan múltiples liderazgos imperfectos que colaboren y compitan entre sí.
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