Este 1.º de septiembre marca el inicio de la fiesta del saber en Cuba. Alrededor de un millón 400 mil estudiantes asisten a las aulas en este nuevo curso escolar, y las ciudades, barrios y comunidades transforman su ritmo con las risas de niños, adolescentes y jóvenes.
Alrededor de un millón 400 mil niños y adolescentes iniciarán las clases este 1.º de septiembre en los diferentes niveles de enseñanza. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda
Pese a las limitaciones de combustible y los apagones derivados del bloqueo del Gobierno estadounidense, arreciado a partir de enero con el cerco energético, las familias cubanas comparten esfuerzos para que sus hijos regresen o acudan por primera vez a las aulas con alegría, y así reafirmar que la educación sigue siendo un espacio de resistencia y esperanza.
Las atípicas condiciones económicas llevarán a que el curso lectivo 2026‑2027 sea diferente. Directivos del Ministerio de Educación (Mined) han explicado por estos días a la prensa que la prioridad será garantizar el proceso educativo y proteger el derecho a la enseñanza, con respuestas ajustadas a las posibilidades de cada territorio e institución.
Naima Trujillo Barreto, titular del Mined, recalcó que la presencialidad, aunque limitada, es esencial. Los más pequeños necesitan el contacto directo con sus maestros y compañeros, y por eso se han diseñado variantes que incluyen: el seguimiento a quienes se desvincularon en el curso anterior —entre 17 mil y 23 mil estudiantes tuvieron que permanecer distantes de sus centros educativos— con el propósito de reincorporar la mayor cantidad posible y asegurar que nadie quede desatendido; así como ajustar los horarios escolares y las jornadas de reflexión con las familias y organizaciones pioneriles.
Todas las escuelas y localidades, comparten la aspiración de lograr un curso con resultados satisfactorios. La ministra subrayó la atención específica que recibirán los estudiantes en situación de vulnerabilidad y destacó la colaboración de jóvenes universitarios en programas complementarios para apoyar el sistema educativo.
Otro punto relevante es la sensibilidad hacia las condiciones de los trabajadores. Trujillo Barreto reconoció sus esfuerzos y se interesó por sus pagos y estimulación, ante la limitación en el acceso al dinero en efectivo. Abundó que sin disponer de todas las condiciones materiales han atendido el estado constructivo de los centros, la entrega de los recursos escolares, la venta de uniformes y las garantías en transporte y alimentación.
“Es necesario el apoyo de las familias para lograr que esta nueva etapa sea la mejor posible”, resaltó.
La cobertura docente sigue siendo un desafío: el país alcanza un 73 % con personal de plantilla formado. El déficit se gestiona a través de lo expuesto en la Resolución 10, que remunera la carga adicional de los maestros. Se incorporan estudiantes universitarios y profesionales de otros sectores para apoyar. En este sentido, La Habana enfrenta uno de los escenarios más complejos, mientras que en Camagüey se ha resentido la cobertura de la asignatura de Matemática y en las provincias orientales existen también situaciones diferenciadas, no obstante, en algunos territorios se cuenta con reservas para reorganizar la fuerza docente.
Educación superior: continuidad y reorganización
Por otro lado, la Educación Superior cubana ha debido reorganizar su funcionamiento con un enfoque territorial y descentralizado, adaptando la organización académica a las condiciones actuales del país. Las universidades, Centros Universitarios Municipales (CUM) y Filiales Universitarias Municipales (FUM) mantienen la prioridad de garantizar los estudios y la atención a los estudiantes desde sus localidades, con modalidades semipresenciales y a distancia que alternan etapas de presencialidad cuando las circunstancias lo permiten.
Factores como el transporte, la alimentación y la disponibilidad de docentes serán decisivos en esta reorganización. Por ejemplo, se espaciarán los pases de becados hacia sus hogares, algunos profesores permanecerán junto a sus estudiantes por períodos prolongados y la cobertura alimentaria se ajustará. Para ello el ministerio de Educación Superior ha establecido compromisos más estables con el sector empresarial estatal y no estatal, tratando de asegurar lo básico.
Las autoridades reiteraron la importancia de lograr estabilidad del proceso docente desde las primeras jornadas, con énfasis en el cumplimiento del calendario escolar, el trabajo en las zonas metodológicas y la búsqueda de soluciones para las escuelas no certificadas por salud.
Este curso escolar es el reflejo de la resiliencia y resistencia de un país que, aun con limitaciones, no renuncia a abrir sus aulas como espacio de formación y crecimiento. La descentralización, las variantes organizativas y el esfuerzo colectivo demuestran que la escuela sigue siendo el lugar donde se construyen proyectos y se reafirma la voluntad de garantizar el derecho a aprender.
Nueva etapa, nuevos bríos
Mayra González González, directora del Centro Politécnico Amistad Cubano Soviética ubicado en el capitalino municipio de Playa. Foto: Cortesía de la entrevistada
El modelo descentralizado en la educación apuesta por la autonomía de los territorios. Cada escuela lee su propia realidad y diseña soluciones a su medida. Una muestra de ello es el Centro Politécnico Amistad Cubano Soviética ubicado en el capitalino municipio de Playa.
“Estamos listos para iniciar un nuevo curso escolar a la altura de nuestro proceso revolucionario y cumplir con la misión de formar técnicos de nivel medio y obreros calificados”, afirmó su directora la MsC. Mayra González González.
Para ello, confirmó que este período lectivo iniciará con una matrícula de 216 estudiantes en el nivel regular diurno y explicó que han organizado tres variantes de trabajo: los alumnos de especialidades únicas permanecen en el centro; otros reciben docencia en sus municipios de residencia; y desde el propio territorio los que se integran a nuevas especialidades. Los de cuarto año mantienen sus prácticas preprofesionales en las empresas, mientras se suma como novedad un curso para trabajadores en Artesanía y Mecánica Industrial, que les permitirá continuar su superación hasta de nivel técnico medio.
La institución dispone de la base material de estudio y los libros del tercer perfeccionamiento, además de 44 docentes fijos —incluidos jubilados reincorporados— y alternativas como contratos por hora y estudiantes de práctica de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, que se incorporan al claustro como parte de su formación.
Paula Nancy Matienzo de la Cruz, profesora con larga trayectoria en la institución, resume el sentir colectivo: “Los docentes estamos comprometidos con la escuela, la familia, los estudiantes y la comunidad. A pesar de las circunstancias difíciles, haremos un curso dedicado al centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro”.
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