Cuba anunció este miércoles la apertura al sector privado de sectores de su economía como gasolineras, farmacias y geriátricos, luego de que el Parlamento aprobó un paquete de 176 medidas a favor de la economía de mercado. Estas áreas, que incluyen también las instalaciones portuarias, son solo algunas de las que ahora están abiertas a la participación privada, según comunicados oficiales difundidos por los medios estatales. El paquete de 176 reformas económicas fue aprobado en junio y supone el mayor intento de liberalización económica desde la llegada de Fidel Castro al poder en 1959. Estos cambios incluyen la entrada de "nuevos actores" en el sector turístico, el fomento de la inversión extranjera directa (especialmente para cubanos no residentes), ampliar el papel del sector privado, descentralizar la toma de decisiones y dinamizar la agricultura, el comercio exterior y el sector inmobiliario. También autoriza una mayor participación del capital privado en la actividad financiera, incluyendo la creación de banca privada. Sin embargo, este anuncio contrasta con la dura realidad que atraviesa la isla cuando el salario mínimo ronda los cuatro dólares y, según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), la extrema pobreza alcanza al 89 % de la población. A esto se suma que siete de cada diez cubanos aseguraron haber dejado de desayunar, almorzar o cenar por falta de dinero o alimentos, mientras que apenas un 3 % afirmó haber conseguido medicamentos en farmacias estatales, según recoge el OCDH. Bajo estas condiciones, difícilmente el cubano de a pie podrá beneficiarse de medidas como adquirir propiedades cuando, adicional a todo lo anterior, apenas cuenta con electricidad en su hogar. De hecho, este miércoles se marcará un nuevo récord de cortes eléctricos en todo el país, pues se prevé que el mayor apagón de la jornada desconectará simultáneamente el 74 % del territorio en el momento de máxima demanda energética, según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE). Esta es la mayor tasa de afectación desde que comenzaron a publicarse estadísticas energéticas en 2022. Los máximos anteriores, del 72 %, se habían alcanzado el 5 y 17 de julio de este mes. Cuba sufre una profunda crisis energética desde mediados de 2024, en parte por causas endógenas (el sistema eléctrico está obsoleto y sufre una falta crónica de inversión), una situación agravada desde enero por el asedio petrolero de EE.UU., una medida que la ONU ha calificado como contraria al derecho internacional. La isla sumó tres apagones nacionales en apenas siete días de julio y acumula cinco en lo que va de año. Los cortes por falta de capacidad de generación son, en promedio, de más de 20 horas al día en La Habana y de días en el resto del país. La UNE prevé para el horario pico de la presente jornada una capacidad de generación de apenas 850 megavatios (MW) y una demanda máxima de 3.200 MW. De esta forma, la afectación estimada, es decir, lo que se desconectará realmente para evitar apagones desordenados, alcanzará los 2.380 MW. Además, nueve de las unidades de generación termoeléctrica no estarán operativas por averías o trabajos de mantenimiento este miércoles, de las 16 que posee el país caribeño, y esta fuente de energía es responsable de la generación del 40 % del mix energético. Entre ellas, la central termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las mayores del país, y que acumula en lo que va de año unas 20 salidas por averías. Otro 40 % del mix estaba a cargo de los motores de generación, pero esta fuente de energía, que precisa diésel y fueloil, está parada desde enero por el bloqueo de Estados Unidos, acción que el Gobierno cubano ha calificado reiteradamente como de “asfixia energética”. El 20 % restante se obtiene de gas y fuentes renovables de energía, especialmente con apoyo chino. Según diversas estimaciones, la isla caribeña precisa algo más de 100.000 barriles de petróleo al día para satisfacer sus necesidades energéticas, de los que la isla obtiene unos 40.000 con su producción nacional. El resto debería obtenerlos en el exterior. Además, expertos independientes consideran que el saneamiento completo del SEN precisaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares, unas cifras fuera de las posibilidades de Cuba, que se encuentra sumida en una grave crisis económica desde hace más de seis años. La crisis energética en Cuba ha paralizado casi totalmente la economía estatal que se estima se va a contraer al menos un 6,5 % este año (tras una caída acumulada de más del 15 % en los cinco años previos). Con información de AFP y EFE

