
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció una operación militar en Haití para rescatar a cuatro militares salvadoreños desaparecidos tras una emboscada de pandillas. Su advertencia fue contundente: si los responsables no entregan vivos a sus compatriotas, enfrentarán una ofensiva mucho mayor.
La decisión confirma la disposición del mandatario a utilizar fuerzas militares más allá de las fronteras salvadoreñas, aunque en este caso dentro de una misión internacional previamente autorizada. El episodio plantea una pregunta de interés para los cubanos: ¿podría Bukele llegar a amenazar con una intervención contra el Gobierno de La Habana?
La interrogante adquiere particular relevancia porque apenas ocho días antes del anuncio militar, el mandatario salvadoreño mantuvo una conversación telefónica con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, durante la cual se abordó la situación política de Cuba.
Sin embargo, no existe evidencia de que Bukele esté considerando una operación contra la Isla ni de que ambos acontecimientos estén relacionados.
Bukele amenaza con intensificar su ofensiva militar en Haití
El miércoles 21 de octubre de 2026, Bukele informó que había puesto en marcha una operación para recuperar a cuatro técnicos militares de aviación desaparecidos desde el domingo 18 de octubre.
Según Associated Press, los militares fueron atacados cuando regresaban de comprar alimentos en la zona de Croix-des-Bouquets, cerca de Puerto Príncipe. El vehículo blindado en el que viajaban recibió disparos y explosivos, terminó incendiado y sus ocupantes desaparecieron después de abandonarlo.
“El ataque de hoy no es nada comparado con lo que está por venir si no liberan a los cuatro rehenes vivos”, advirtió Bukele en X.
El presidente agregó que sus palabras no debían interpretarse como amenazas vacías y aseguró que, después de combatir a las pandillas en El Salvador, también podían hacerlo en Haití.
Los cuatro desaparecidos pertenecen a una misión internacional cuya principal tarea, según Bukele, consiste en realizar evacuaciones médicas. El Gobierno haitiano considera prioritaria su liberación, pero todavía no se ha confirmado públicamente que continúen con vida.
La intervención ocurre mientras Bukele mantiene una estrecha relación con la administración de Donald Trump. Esa cooperación ya produjo acuerdos controvertidos, como el traslado de integrantes del Tren de Aragua desde Estados Unidos hacia cárceles salvadoreñas.
Marco Rubio habló con Bukele sobre Cuba días antes de la operación en Haití
Un antecedente diplomático reciente ofrece otra dimensión al debate. El 13 de octubre, Marco Rubio conversó telefónicamente con Bukele sobre cooperación bilateral, seguridad y prioridades internacionales.
El comunicado oficial del Departamento de Estado confirmó que Rubio también abordó la situación cubana y sostuvo que el Gobierno de La Habana no realizará las reformas que, a su juicio, merece la población mientras considere que cuenta con respaldo internacional.
El episodio fue recogido por Periódico Cubano en una noticia sobre la conversación de Marco Rubio y Nayib Bukele acerca de Cuba.
Rubio también pidió a El Salvador colaborar con Washington y otros países aliados para impulsar prioridades compartidas en Naciones Unidas. El intercambio se produjo antes de la votación anual sobre el embargo estadounidense contra Cuba, prevista para el 28 de octubre.
No obstante, el comunicado estadounidense no menciona intervenciones militares contra Cuba ni atribuye a Bukele una propuesta semejante. La coincidencia temporal entre esa conversación y los acontecimientos de Haití no demuestra una conexión entre ambos.
¿Podría Nayib Bukele intervenir militarmente en Cuba como lo hace en Haití?
La respuesta requiere distinguir entre una declaración política y una intervención militar efectiva. Bukele podría pronunciarse públicamente sobre una eventual acción contra Cuba, pero eso no significaría que disponga de una justificación jurídica para ejecutarla.
En Haití, El Salvador participa en la Fuerza de Supresión de Pandillas, una misión multinacional autorizada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y coordinada con las autoridades haitianas. Su mandato fue prorrogado en septiembre de 2026 hasta el 31 de marzo de 2027.
Cuba presenta un escenario diferente. Se trata de un Estado soberano cuyo Gobierno no ha solicitado una intervención salvadoreña. Una operación militar contra la Isla necesitaría una base jurídica específica, como una autorización del Consejo de Seguridad o una situación que justificara la legítima defensa conforme al derecho internacional.
La Carta de Naciones Unidas establece restricciones tanto al uso como a la amenaza de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de otros Estados.
Por otra parte, Cuba y Haití mantienen vínculos importantes, especialmente por la presencia histórica de profesionales cubanos en territorio haitiano. En diciembre de 2021, dos ingenieros cubanos fueron secuestrados por hombres armados en Puerto Príncipe.
Al mes siguiente, una médica de la Isla sufrió una experiencia similar. Su cautiverio terminó cuando la doctora Daymara Helen Pérez Alabedra fue liberada tras casi diez días secuestrada.
La violencia también afectó a los viajeros. En marzo de 2024, la Cancillería cubana intervino ante la situación de cientos de ciudadanos atrapados en Haití debido a la suspensión de vuelos.
Por ahora, las amenazas militares de Bukele están dirigidas exclusivamente a las pandillas haitianas responsables del supuesto secuestro de sus compatriotas. No ha anunciado planes para actuar contra el Gobierno cubano.
La posibilidad de que algún día adopte un discurso más confrontativo hacia La Habana pertenece, por tanto, al terreno de las hipótesis políticas y no constituye un acontecimiento confirmado.
