Hijo de campesinos pobres de niño estudia en una escuela primaria rural hasta el quinto grado; ya joven labora como cortador de caña en la provincia de Camagüey.

Después Andrés Cuevas Heredia lo hace en calidad de obrero durante unos cinco años en la Base Naval estadounidense enclavada en Guantánamo y, tras su separación de aquel enclave militar yanqui, retorna a Camajuaní, Villa Clara, donde vive cerca de sus padres, Andrés y Caridad en el barrio natal de Sabana.
Allí, se reincorpora en las faenas de la campiña, continúa en los cultivos menores y en las zafras azucareras. Compra una bodega y alterna con la compra y venta de ganado vacuno.
No puede ver con calma el golpe de Estado del diez de marzo de 1952 perpetrado por Fulgencio Batista, quien toma el poder por la fuerza, interrumpiendo el orden constitucional del país.
Este hecho marca una etapa de profunda crisis política y social en la historia de Cuba y refuerza la lucha del pueblo por recuperar la soberanía y la justicia.
En aquella época Cuevas Heredia simpatiza con el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) y, decepcionado, se afilia al Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), organización a la que más tarde también considera incapaz de cambiar el panorama nacional.
Al ocurrir el desembarco de los expedicionarios del yate Granma, aprecia en esta nueva fuerza la única capaz de enfrentar la tiranía, terminar con los males sociales y la explotación reinante.
Decide integrarse a la lucha de manera definitiva. Es padre de cuatro hijos: dos hembras y dos varones; su esposa, Antonia Jiménez Colina, sigue a cargo de la bodega y de la educación de los muchachos.
Consecuente con sus ideas marcha hacia la Sierra Maestra el día que cumple 40 años, a mediados de 1957. En dos ocasiones intenta sumarse a las filas rebeldes. Contacta con Fidel en un sitio entre Palma Mocha y La Plata. Es portador de un mensaje enviado por el Movimiento 26 de Julio de su lugar de procedencia.
El Comandante rebelde lo acepta, así ingresa en el Ejército Rebelde en la Columna No. 1 José Martí al mando del joven abogado Fidel Castro Ruz.
Asiste al primer combate con un arma prestada, y desde su bautismo de fuego sobresale por su decidido avance hacia el adversario, de pie, sin medir los riesgos y los peligros. A fuerza de valor y capacidad le asignan el mando de un pelotón.
Participa en los combates de San Ramón, Pino del Agua I, El Salto, Veguitas, Pino del Agua II y contra la ofensiva del Ejército Nacional de Batista, en el Alto de la Caridad, Santo Domingo, Meriño y la Batalla de El Jigüe.
Cae el 19 de julio de 1958 en la Batalla de El Jigüe, en el sitio nombrado Purialón, en plena Sierra Maestra, en uno de los días más duros de combate de la primera gran Batalla Estratégica de la Ofensiva como la define el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien expide una orden militar en la que lo asciende a Comandante del Ejército Rebelde, la cual consigna:
“Sierra Maestra julio 19-58. 5.30pm.
Orden Militar. Se asciende póstumamente al grado de Comandante del Ejército Rebelde por su ejemplar conducta militar y su heroico valor al Capitán Andrés Cuevas, muerto en el día de hoy, cuando avanzaba sobre el enemigo. En lo adelante se mencionará su nombre con el grado de Comandante.
“Márquese el sitio de su sepultura para construir allí un obelisco que perdurará con el recuerdo imborrable de todos sus compañeros de ideal”.
Tendido, su rostro se apreciaba sereno con su tupida barba. Sus compañeros, conmovidos, lloraron su muerte y le rindieron los merecidos honores. El duelo, por instrucciones de Fidel, lo despide el entonces capitán William Gálvez Rodríguez, y la orden de ascenso a Comandante le fue colocada en un bolsillo antes de que fuera sepultado.
Aquellas palabras de Fidel , a 68 años de la muerte del valeroso guerrillero, aún resuenan en el corazón de cada guamense y cubano que no lo olvidan y defienden su memorable legado.
En la Isla de la Juventud funciona un complejo de servicios de Salud Pública que lleva su nombre en el poblado La Fe.Otros artículos del autor:
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