Migrantes presos en Miami denuncian calor extremo y plagas
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Migrantes presos en Miami denuncian calor extremo y plagas

Los inmigrantes detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el Federal Detention Center (FDC) de Miami enfrentan condiciones de detención extremadamente duras, según denunciaron detenidos, familiares, abogados y un empleado de la prisión al diario Miami Herald.
   
Los testimonios describen celdas estrechas y sofocantes, infestadas de cucarachas, con sanitarios averiados que desbordan aguas servidas y temperaturas tan elevadas que muchos detenidos duermen únicamente en ropa interior para soportar el calor.
   
Las denuncias se producen un año después de que el mismo periódico revelara graves deficiencias en la prisión federal del centro de Miami, utilizada por ICE para alojar inmigrantes detenidos en el marco de la política de deportaciones masivas impulsada por Donald Trump.
   
Según los relatos recogidos por el Herald, las condiciones no solo persisten sino que se habrían agravado tras el traslado de decenas de inmigrantes desde el centro de detención Krome, evacuado parcialmente el mes pasado debido a incendios forestales cercanos.
   
Datos oficiales de ICE indican que el FDC albergaba un promedio diario de unas 460 personas a comienzos de abril, cifra que habría aumentado tras esos traslados.
   
Los detenidos aseguran que las cucarachas invaden permanentemente las celdas e incluso aparecen en la comida.
   
También denuncian fallas constantes en los inodoros, problemas con el suministro de agua y un sistema de aire acondicionado insuficiente para enfrentar las altas temperaturas del verano de Florida.

Familiares y abogados sostienen además que muchos inmigrantes reciben atención médica deficiente y que sus reclamos suelen ser ignorados.

Algunos abogados denunciaron incluso que varios detenidos perdieron audiencias migratorias porque no fueron trasladados a tiempo o no pudieron comunicarse con sus representantes legales.
   
Entre los casos mencionados figura el de un inmigrante cubano con diabetes tipo 2 que, según su esposa, permaneció durante dos semanas sin recibir insulina y teme sufrir un nuevo episodio de pancreatitis.
   
Otra mujer afirmó que su esposo quedó con problemas en la vista tras un incidente en el que agentes utilizaron gas pimienta para controlar una protesta de detenidos que reclamaban por los sanitarios averiados.
   
El Bureau of Prisons (BOP), responsable de administrar la prisión, rechazó que existan problemas estructurales y aseguró que las fallas registradas a comienzos de julio en el sistema de aire acondicionado y en la presión del agua fueron solucionadas en menos de un día.
   
El portavoz del organismo, Emery Nelson, sostuvo además que el agua es potable, que los detenidos siempre tuvieron acceso suficiente para consumo e higiene y que el uso de gas pimienta el pasado 11 de julio ocurrió luego de que varios reclusos desobedecieran órdenes del personal penitenciario.

 

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