Unas preocupaciones deportivas (I)
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Unas preocupaciones deportivas (I)

Los de combate en la mirilla tras su gran compromiso más reciente


Es algo sabido: una medalla, en eventos multideportivos, puede significar un lugar más o menos en la siempre ambicionada ubicación final de un país.

En el caso de Cuba, tienen un peso determinante los deportes de combate: boxeo (de forma histórica calificado como nuestro buque insignia, aunque eclipsado en los últimos tiempos); lucha, judo, taekwondo…

En este ámbito el gran compromiso más cercano fueron los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026 (24 de julio-8 de agosto), cuyos ecos se mantienen con fuerza y hoy nos han traído al teclado.

Dos de ellos pudieron dominar: lucha (10 de oro-0 de plata-5 de bronce=15 preseas en total) y judo (6-0-5=11), lo cual hace pensar con ciertas esperanzas de cara a los Juegos Panamericanos de Lima 2027 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Quiero dejarlo claro: escribí “ciertas esperanzas”, porque no es prudente echar las campanas al vuelo.

En la categoría de deporte destacado, también lo reflejó en sus páginas el semanario Granma, y ahora queremos comentar, se encuentra otro de combate: taekwondo (3-4-4=11).

No estoy de acuerdo en incluir en ella al boxeo (1-3-6=10), muy lejos de su aporte considerable de otras ocasiones.

¡Una boxeadora!

Tampoco pasa inadvertido, de los cuadriláteros, algo significativo: Dayira Mesa se convirtió en la primera monarca de nuestro incipiente boxeo femenino en eventos multideportivos. Y, poco a poco, debe venir más de ellas.

Sí… ¡Una sola medalla de oro del boxeo! Y aportada por una chica. Bueno, conviene añadir algo: Erislandy Álvarez, titular en los Juegos Olímpicos de París 2024, no pudo competir esta vez por una intervención quirúrgica de hernia inguinal.

Hubo casos que ganaron su tercer oro individual: el luchador Daniel Gregorich, la taekwondoca Arlettys Acosta, y los judocas Andy Granda e Iván Silva.

El taekwondo tuvo otro momento espectacular con el ascenso de Anaisel León a lo más alto del podio, una victoria conseguida en el último segundo ante la favorita mexicana Leslie Soltero, invencible en el mundial de 2022.

Bueno… ¿y cuál fue el aporte de los deportes de combate en los Juegos Olímpicos de París 2024 (por rememorar su último súper reto), en los que fuimos relegados al lugar 32. Los vi a pocos metros de distancia como enviado especial de BOHEMIA, nuestra legendaria revista fundada en el año 1908:

Vamos a recordarlo:

La escasa cosecha de nueve medallas (2-1-6=9) tuvo el sello de ocho de los de combate. Los dos únicos campeones: el luchador Mijaín López (por quinta vez, único con esa hazaña en un solo evento individual); el boxeador Erislandy Álvarez.

En los colchones se logró la única de plata: Yusneilys Guzmán, primera luchadora en una final olímpica por Cuba.

Y en lucha tres de las seis de bronce: Luis Alberto Orta, Milaimy de la Caridad Marín, Gabriel Rosillo.

A ellas se unió, también de combates, la del taekwondoca Rafael Alba.

La excepción llegó por la canoísta Yarisleidis Cirilo.

Han sido unos apuntes muy necesarios. Pero sin olvidar que no todo fue color de rosa. Ni tampoco, pensando en el futuro, olvidar que “no hay que vender la piel del oso antes de haberlo cazado”.

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