Trabajadores

“Al Congreso vamos a comprometernos desde la trinchera”

A pocas horas de las sesiones finales del 22 Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Osnay Miguel Colina Rodríguez, presidente de la Comisión Organizadora ofreció esta entrevista exclusiva en la que aborda varios temas de interés para la opinión pública nacional e internacional

 

Foto: Manuel de Jesús Singh Castillo

¿Qué particularidad o ideas podrá aportar este Congreso en medio de un país amenazado de agresión militar por parte del Gobierno de Estados Unidos y un recrudecido bloqueo económico, comercial, financiero y energético?

“Este Congreso llega en un mo­mento en que el país, como alguien describió con acierto durante su proceso preparatorio, respira con dificultad, pero no se detiene. Esa imagen me parece exacta. No ve­nimos aquí a celebrar desde la co­modidad, sino a comprometernos desde la trinchera.

“Las ideas principales del even­to están relacionadas con el instan­te en que se realiza, pues serán muy importantes los aportes de los dele­gados e invitados, de los represen­tantes de los sindicatos y territorios a las transformaciones económicas y sociales recientemente aprobadas en sesiones extraordinarias en el Pleno del Comité Central del Parti­do y la Asamblea Nacional del Po­der Popular, que fortalecen el Pro­grama de Desarrollo Económico y Social del Gobierno.

“En su implementación tendrá mucho que ver la preparación y participación de los trabajadores y sus direcciones sindicales, por eso el Congreso es una magnífica oportunidad para esta decisiva ba­talla.

“Lo anterior ratifica una idea expresada por el Comandante en Jefe en el XIII Congreso de la CTC: ‘Las decisiones fundamentales que afectan la vida de nuestro pueblo tienen que ser discutidas con el pueblo y esencialmente con los tra­bajadores’.

“El 22 Congreso será una oca­ción propicia para ratificar la uni­dad del movimiento sindical y los trabajadores en la defensa de la Re­volución, a la vez que una tribuna de denuncia al bloqueo.

“Para cumplir esos objetivos tendremos que definir cómo for­talecer el funcionamiento de la organización, en tanto elemen­to esencial para materializar las transformaciones que tienen lugar en el ámbito laboral, económico y social”.

Hay muchos temas candentes que los trabajadores expusieron en las Conferencias Municipales y Provinciales: salarios, utilidades, rendición de cuenta de los jefes, estimulación moral y recreativa, entre otros. ¿Cómo ha sido el ni­vel de respuestas ante esos plan­teamientos? ¿Se llegará con más soluciones que pendientes a las sesiones finales?

“Este Congreso propone seguir juntos y buscar las soluciones pen­dientes, en un escenario más com­plejo. Decirlo de otra manera sería engañar a los trabajadores que nos confiaron sus planteamientos. El nivel de respuesta de algunas insti­tuciones no ha tenido la inmediatez que se requería.

“Dicho esto con franqueza, co­rresponde también reconocer en lo que sí se ha avanzado. El mo­vimiento sindical puede señalar como logros concretos del perío­do la aprobación de la Resolución 146 de la Contraloría General de la República (CGR), que regula las rendiciones de cuenta de los admi­nistrativos ante los trabajadores; la discusión en los colectivos del anteproyecto de ley para un nuevo Código de Trabajo, más inclusivo y moderno; el Decreto 138, que esta­blece las facultades para la aproba­ción de los sistemas salariales a ni­vel de entidad y el Decreto Ley 34, que incorpora a dos representantes de los trabajadores en los consejos de dirección. Estos son instrumen­tos de poder real y el movimien­to sindical tiene que exigir que se cumplan.

“Pero los temas que nos plan­tearon con más insistencia siguen abiertos. El salario y su poder ad­quisitivo en primer lugar, así como los efectos de la inflación en los in­gresos monetarios.

“En relación con el salario se impone que la CTC y sus sindica­tos promuevan y exijan el estric­to cumplimiento de las políticas aprobadas, las cuales definen el principio de que el mayor bene­ficio en los ingresos monetarios ocurra donde se generan las ri­quezas (sector empresarial), y que los colectivos y trabajadores que más aporten sean quienes más re­ciban.

“De igual manera resulta im­prescindible retomar la batalla por el incremento de la produc­tividad del trabajo expresada en bienes y servicios. Sin ellos sería un engaño hablar de elevación del nivel de vida como definiera el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz: ‘Para mantener el interés por el trabajo tiene que haber equili­brio entre los ingresos y la pro­ducción’.

“Debemos señalar críticamen­te que a pesar de las acciones rea­lizadas aún hay tendencia al pago atrasado a algunos trabajadores, lo cual viola derechos regulados en el reglamento de Código de Trabajo.

“La bancarización enfrenta distorsiones que deben reconocer­se y corregirse. Las pensiones de los jubilados no acompañan el rit­mo de los precios. La recreación y la estimulación del trabajador, algo que Lázaro Peña entendía como un derecho y no como un privilegio, están muy por debajo de lo que el movimiento sindical debe exigir.

“El Congreso no puede prometer lo que no puede garantizarse. Lo que sí puede hacer es precisar cuáles son las deudas pendientes, en quién está la responsabilidad de resolverlas, en qué plazos y con qué mecanismos de seguimiento. Eso es lo que esperan los trabajadores: no anuncios, sino compromisos verificables.

“Y hay algo más: el Congreso no termina el 27 de junio. Concluido el evento, los sindicatos deben retornar a cada colectivo laboral, explicar los acuerdos adoptados, presentar la nueva dirección electa y exponer las prioridades del próximo período y todo lo que nos corresponde en la implementación de las transforma­ciones aprobadas”.

El sistema empresarial ha sido de los más beneficiados en este período en cuanto a medidas del Gobierno para desatar las fuerzas productivas, sin embargo, queda todavía un grupo de empresas con pérdidas. ¿Será este un tema a de­batir? ¿Qué más podrá hacer la CTC para acabar de una vez y por todas con eso?

“Las más de 200 empresas que cerraron el 2025 con pérdidas son temas del debate del informe cen­tral. Los propios trabajadores pro­pusieron ese análisis en cada asam­blea de base.

“A inicios de este año realiza­mos un proceso de revisión y aná­lisis de los resultados negativos en esas entidades. Las causas son di­versas y en muchos casos concu­rrentes: bajos niveles de producti­vidad; reducido aprovechamiento de las capacidades instaladas; pre­cios centralizados que no recono­cen los costos reales de producción y los servicios; incumplimiento de normas e índices de consumo ma­terial; cadenas de impago que las­tran al sistema empresarial en su conjunto; e intermitencia en el ase­guramiento material. A todo ello se suma el impacto del bloqueo, que encarece materias primas, limita el acceso a financiamiento y dificulta la inserción en mercados interna­cionales.

“Hasta ahora los impactos son dobles y directos sobre el trabaja­dor: la entidad no aporta al presu­puesto del Estado, y el trabajador ve limitado su ingreso porque las fa­cultades que el sistema empresarial tiene reconocidas no pueden apli­carse cuando se opera en pérdidas.

“El Decreto Ley 34 es la herra­mienta jurídica que le correspon­de activar al movimiento sindical con determinación. El sindicato debe participar activamente en el diagnóstico de las causas en cada entidad, exigir transparencia en la gestión y proponer con los traba­jadores los planes de medidas para revertir las pérdidas. En el Congre­so debe quedar claro que no somos espectadores de los negativos resul­tados económicos. Somos parte de la solución y tenemos instrumentos legales para serlo”.

La sindicalización del sector no es­tatal no crece en la misma propor­ción que aumentan los trabajadores de esta forma de gestión en todo el país. ¿Cuál será la estrategia para además de crecer en números tam­bién hacerlo en representación real de ese afiliado?

“La recomposición del empleo en Cuba es una realidad estructu­ral: el sector estatal decrece y el no estatal crece sostenidamente, impulsado por las mipymes, las cooperativas no agropecuarias y el trabajo por cuenta propia. No po­demos decir que representamos a los trabajadores cubanos si no in­cluimos a quienes laboran en ese sector.

Foto: Anisbel Luis Reyes

“No se trata solo de tener más afiliados. Se trata de representa­ción real. Y para eso necesitamos una mirada diferente.

“Nuestra estrategia para el próximo período parte de premisas concretas como el diálogo sindical constante, rescatar el funciona­miento de los grupos provinciales y municipales con agendas de trabajo que incluyan la opinión del propio sector; exigir a los organismos de relación que incorporen la atención sistemática a los actores económi­cos no estatales de conjunto con los sindicatos; evaluar y dar respuesta no solo a reclamaciones, sino tam­bién a propuestas y experiencias positivas; lograr que los represen­tantes del sector participen en los espacios de toma de decisiones que los afectan; y articular sus poten­cialidades con las prioridades de cada municipio, de forma estraté­gica y no espontánea.

“En un sector donde los em­pleadores son privados y las rela­ciones laborales tienen dinámicas distintas, el sindicato no puede desempeñar un rol pasivo.

“El sindicato posee la doble función de transmitir las orienta­ciones generales a la masa traba­jadora independientemente de la forma de gestión en que laboren, representarlos y defender sus inte­reses específicos e inmediatos”.

La capacitación del dirigente sindical, el trabajo en redes sociales y la importancia hoy de una buena comunicación son imprescindibles para la CTC y los sindicatos. ¿Po­dría ser el Congreso un punto de despegue y consolidación? ¿Qué ideas creativas van guiando este camino ahora que se han propues­to incidir más en la comunidad?

“Esta pregunta toca algo fun­damental y que, con honestidad, el movimiento sindical cubano no ha resuelto todavía con la profundi­dad que se requiere.

“Lázaro Peña, el Capitán de la Clase Obrera, a quien este Congre­so rinde homenaje, nos dejó una enseñanza que vale para hoy tan­to como en su tiempo: un dirigente sindical debe prepararse, estudiar e ir adonde se encuentran los tra­bajadores, hablarles y relacionarse con ellos, buscar los elmentos po­sitivos y reflexionar en colectivo hasta persuadirlos. Fidel lo cali­ficó de maestro. No porque man­dara, sino porque enseñaba. No porque exigiera, sino porque con­vencía. Ese es el perfil del dirigen­te sindical que este Congreso debe proyectar para el próximo período.

“La capacitación y preparación de cuadros y dirigentes sindicales es imprescindible para la forma­ción de la base, que nos permitirá el triunfo futuro. Por eso se debe aprobar un plan de formación sis­temática y sostenida, que incluya comunicación política, metodolo­gías de trabajo con los colectivos laborales, mediación legal, ne­gociación colectiva, rendición de cuenta y sí, también las herra­mientas del mundo digital.

“En cuanto a las redes sociales y la comunicación es imprescindi­ble tener en cuenta que los traba­jadores, sobre todo los más jóvenes, se informan, organizan y expresan en entornos digitales. Por lo tan­to, ir al diálogo con ellos significa también estar en las plataformas digitales. No para hacer propa­ganda, sino para comunicar con autenticidad: contar lo que ocurre en un colectivo, lo que resuelve un problema con creatividad bajo el bloqueo recrudecido; mostrar al mundo lo que es el trabajo cuba­no en condiciones de adversidad; contar la vida laboral desde la ex­periencia concreta. Esa comuni­cación honesta, sin triunfalismos, genera empatía y desmonta prejui­cios mejor que cualquier declara­ción institucional.

“Por otra parte, hemos abierto un nuevo frente en las comunida­des, donde hoy se encuentran in­terruptos un número considerable de trabajadores de varios sectores, producto de los efectos del bloqueo y su más reciente variante, el cerco energético, lo cual ha incidido di­rectamente en el empleo.

“Un grupo de ellos reciben pro­tección salarial, pero la mayoría, por no tener oferta de empleo, y otros por no aceptarla, están en su área de residencia, esto combinado con la propia responsabilidad so­cial de la entidad en la zona donde está enclavada, así como la presen­cia de trabajadores en nuevas mo­dalidades de empleo, ha dado lugar a que el trabajo del sindicato ex­tienda su radio de acción hacia la comunidad”.

La solidaridad internacional con la CTC y los sindicatos ha sido por estos tiempos numerosa y fiel. ¿Cuánto más debemos lograr para que la verdad del trabajo en Cuba sea conocida en el mundo y se con­dene al verdadero culpable de los problemas más acuciantes de nues­tra economía?

“La solidaridad internacional con la CTC, sus sindicatos y con Cuba ha sido, en estos tiempos tan difíciles, como un abrazo desde muchos rincones del mundo. Lo vivimos concretamente hace pocas semanas: más de 766 delegados de 150 organizaciones de 36 países se reunieron en La Habana para rati­ficar que Cuba no está sola, y que la familia del movimiento obrero internacional no ha olvidado quié­nes somos ni lo que hemos cons­truido.

“Pero hay que ir más lejos. La solidaridad que nos llega es generosa y fiel; sí. Necesitamos también que sea más activa, más informada, más combativa. El de­safío no es solo que el mundo sepa que Cuba tiene dificultades; es que comprenda cuál es el origen de esas dificultades, cuál es el entra­mado que las sostiene y quién es el verdadero responsable.

“Cuando contamos la vida la­boral cubana desde la experiencia concreta, cómo se organiza un co­lectivo en medio de apagones, cómo se sostiene la producción cuando faltan insumos, cómo los trabaja­dores cubanos improvisan y crean soluciones donde otros capitula­rían, esa historia genera empatía sin triunfalismos y desmonta pre­juicios. Los sindicatos amigos tie­nen que poder contar esa historia con datos, con ejemplos, con testi­monios, en los espacios donde hoy prevalecen las narrativas hostiles.

“Fidel lo señaló en el XVII Congreso de la CTC: la imagen de fuerza que dé Cuba al mundo debe ser una advertencia para los imperialistas y un faro para todos los pueblos que buscan un cami­no diferente. Cuba no es solo una víctima del bloqueo; es un ejemplo de que se puede resistir, de que se puede mantener la justicia social en condiciones adversas, de que existe un modelo alternativo al neoliberalismo que no abandona a sus trabajadores en la calle, que no cierra escuelas ni hospitales para equilibrar presupuestos. Esa verdad tiene que circular con más fuerza en el mundo.

“Por eso la solidaridad que ne­cesitamos no es solo simbólica. Es solidaridad que denuncie con da­tos el impacto del bloqueo sobre la vida concreta de los trabajadores cubanos; que promueva intercam­bios técnicos, alianzas producti­vas, redes de apoyo que permitan sortear algunos de los obstáculos impuestos desde fuera; que abra espacios para que la voz del mo­vimiento sindical cubano llegue donde antes no llegaba”.

¿Alguna consideración final tras las transformaciones aproba­das por el país para la nueva etapa de trabajo?

“No quiero concluir sin re­ferir que la CTC y los sindicatos acompañarán esas transforma­ciones con una voz activa, suge­rente, dialógica y apegada a lo legislado. Seguiremos represen­tando a todos los trabajadores y prestaremos especial atención a nuestros jubilados y a los que la­boran en el sector presupuestado, estos últimos han mostrado preo­cupaciones con lo anunciado y se atenderán debidamente. Acom­pañaremos a todo el sistema empresarial, ahora en igualdad de condiciones, para desatar las fuerzas productivas e impulsar la creación de riquezas.

“El Congreso respaldará a la Revolución desde la perspectiva que tendremos un escenario más complejo para el trabajo sindical, pero en el que no faltará nuestra lucha por seguir construyendo el socialismo”.

Acerca del autor

Máster en Ciencias de la Comunicación. Director del Periódico Trabajadores desde el 1 de julio del 2024. Editor-jefe de la Redacción Deportiva desde 2007. Ha participado en coberturas periodísticas de Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos, Copa Intercontinental de Béisbol, Clásico Mundial de Béisbol, Campeonatos Mundiales de Judo, entre otras. Profesor del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, en La Habana, Cuba.

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