Más barrios se quedarán sin luz en Matanzas: Autoridades anuncian cambios en los circuitos protegidos

Las autoridades eléctricas de Matanzas anunciaron este viernes una medida que dejará sin electricidad a más zonas residenciales de la provincia: la instalación de seccionadores en los circuitos protegidos para separar físicamente los hospitales del resto de los barrios y así incorporar esas áreas a la rotación de apagones, según informó el periódico oficialista Girón.
Alejandro Rodríguez Azpeitía, director de la Empresa Eléctrica Provincial, explicó que el plan contempla instalar 12 seccionadores en total, con los que se liberarían 19 MW que actualmente permanecen fuera de los cortes para proteger los centros hospitalarios.
«De esta forma, la distribución podrá ser más equitativa, al minimizar la cantidad de MW que consumen esos circuitos protegidos y poder distribuir esa energía con el objetivo de disminuir las horas de afectación del resto de los circuitos», afirmó el funcionario.
En la práctica, la medida significa que barrios y zonas no esenciales que hasta ahora se beneficiaban de estar conectados al mismo circuito que un hospital perderán esa ventaja y pasarán a recibir los mismos cortes que el resto de la población.
Al momento del anuncio ya se habían colocado cuatro de los 12 dispositivos: uno en la Universidad de Matanzas —que cubre las zonas de Gelpi y Canímar—, otro para desagregar Mocha, y dos en el circuito del Hospital Pediátrico. Faltan por instalar dos más en ese mismo circuito pediátrico, uno en el hospital de Jovellanos y otro en el de Cárdenas.
«La decisión es ir incorporando, paulatinamente, las nuevas áreas apagadas a la rotación; y en algún momento entrarán en la rotación normal de los circuitos», precisó Rodríguez Azpeitía.
El panorama de los transformadores agrava aún más la situación. El martes, la provincia amaneció con 162 transformadores dañados —37 de alta tensión, 116 de media y nueve de baja—, lo que equivale a 5,687 clientes sin servicio y más de 15,000 personas sin electricidad.
La tasa de deterioro ronda entre tres y cuatro equipos por día, producto de las tormentas recientes y de la sobrecarga que generan los dispositivos de carga portátiles y las motorinas.
El propio director lo ilustró con un ejemplo: «Un ecoflow, para cargar en 40 minutos, consume alrededor de 1,200 W. En cualquier barrio hay al menos 10 de estos, que son 12 kW que le estás sumando a un transformador de 50 kW; es decir, casi el 20% de la carga para la cual está diseñado, y eso lo daña».
La reposición de equipos está paralizada. «La fábrica de transformadores está prácticamente parada, porque no posee aceite. Hace alrededor de 15 días que no recibimos ningún equipo. O sea, se dañan sin reposición», reconoció el funcionario, quien añadió que se espera que en los próximos días llegue el aceite dieléctrico para reanudar la producción.
El transformador más antiguo sin reponer en la provincia data del 23 de julio y deja a 70 viviendas de un caserío en la zona industrial de Matanzas sin servicio; el segundo más antiguo sin atender es del tres de agosto.
Este escenario se produce mientras Cuba acumula más de 100 días con apagones extremos en varias comunidades. El caso más extremo documentado en la provincia es el poblado de Cantel, en Cárdenas, que al 28 de octubre acumulaba 109 días consecutivos sin electricidad ni agua, sin que ningún representante del gobierno municipal se hubiera presentado a ofrecer asistencia.
A escala nacional, el déficit eléctrico previsto para este viernes ronda los 1,960 MW, con una disponibilidad de apenas 840 MW frente a una demanda de 2,800 MW —la afectación real del jueves fue de 2,004 MW—, lo que sitúa la crisis en niveles calificados como críticos.
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