Más de 3,000 pacientes esperan cirugía en Guantánamo, incluidos más de 300 oncológicos

Más de 3,000 guantanameros aguardan una intervención quirúrgica en la provincia, entre ellos más de 300 pacientes con cáncer, según reveló el director del Hospital General Docente Agostinho Neto, Roberto Javier Torres Bronfield, en una entrevista publicada por el diario oficialista Granma.
Torres Bronfield atribuyó la acumulación de casos a la falta de equipamiento básico: faltan máquinas, mesas y lámparas quirúrgicas en el hospital, que es la mayor institución sanitaria de la provincia.
La escasez de anestésicos agrava aún más el cuadro. «Tenemos muy baja cobertura de anestésicos, lo que nos obliga a preservarlos para las urgencias y el Programa Materno Infantil», admitió el directivo.
Pero hay otros problemas que lastran gravemente la atención sanitaria en Guantánamo. A mediados de octubre, un fallo en los filtros de la planta de tratamiento de agua del hospital Octavio de la Concepción y de la Pedraja, en Baracoa, dejó sin hemodiálisis a 48 pacientes renales crónicos de Maisí, Imías y Baracoa, que debieron ser trasladados de urgencia al Agostinho Neto, a más de 50 kilómetros por montaña.
Junto a los enfermos se desplazaron cuatro máquinas e insumos desde Baracoa. El jefe del servicio de hemodiálisis del Agostinho Neto, Paulo Valier Creach, informó que se habilitó un nuevo local que amplió la capacidad de 14 a 18 posiciones para absorber a los más de 140 pacientes que requieren el tratamiento en toda la provincia.
Torres Bronfield reconoció que la situación podría empeorar: «La rotura de la planta en activo es un riesgo latente. De hecho, ya tenemos antecedentes de ese tipo en el territorio».
Las consecuencias humanas de esta crisis son concretas. Ruth María Méndez Fuentes, paciente de Cayo Guín, en Baracoa, lleva nueve meses sin poder regresar a su casa porque no hay combustible para el transporte que la llevaba al hospital tres veces por semana.
El deterioro del sistema de salud en Guantánamo se agrava por meses. La provincia registró una tasa de mortalidad infantil de 14 por cada 1,000 nacidos vivos de enero a agosto de 2026, muy por encima de la media nacional de 9,9.
En septiembre, pacientes de Maisí denunciaron que dormían en colchones en el suelo en Baracoa, sin electricidad ni agua potable, mientras esperaban sus sesiones de hemodiálisis.
La falta de cirugías tampoco es exclusiva de Guantánamo: a escala nacional, la lista de espera superaba las 100,000 personas en julio, de las cuales aproximadamente 5,152 correspondían a intervenciones oncológicas.
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