Recién nacidos son atendidos en sillas viejas por falta de camas en hospital materno de Camagüey
Varios recién nacidos debieron ser acostados en sillas viejas en la sala de preparto del Hospital Ginecobstétrico Universitario Provincial Ana Betancourt de Mora, en Camagüey, porque no hay camas disponibles para recibirlos, según un video difundido este jueves en Facebook por el periodista independiente José Luis Tan Estrada.
«¡Miren esto! Recién nacidos acostados en sillas viejas y sobre trapos sucios en la sala de preparto del Hospital Materno de Camagüey, porque no hay camas disponibles para ellos», escribió Tan Estrada al publicar las imágenes bajo la etiqueta #TanteandoCuba, que acumularon más de 47,000 reproducciones en pocas horas.
La denuncia no es un hecho aislado, sino el episodio más reciente de una cadena de irregularidades documentadas en ese mismo centro a lo largo de 2026.
En abril, Tan Estrada ya había reportado que embarazadas de la Sala A esperaban en pasillos sobre colchones deteriorados, sin privacidad ni ventilación adecuada.
En mayo, una fotografía mostró motocicletas eléctricas estacionadas dentro de la sala de cuidados perinatales, un área que exige condiciones estrictas de higiene.
Ese mismo mes, el periodista denunció la muerte de más de 15 bebés en el hospital entre enero y mayo, atribuida a negligencia y a filtraciones de aguas residuales procedentes de un baño del piso superior que caían sobre el área neonatal, generando bacterias e insectos.
En junio, una madre relató que su bebé sufrió hemorragias pulmonares, gástricas y cerebrales, paros cardíacos, daño renal y convulsiones durante cuatro días antes de morir, en un duro testimonio sobre las condiciones del hospital.
Las autoridades sanitarias cubanas no han emitido ninguna respuesta pública verificable a ninguna de estas denuncias.
El deterioro tampoco se limita al hospital materno. El Hospital Provincial Manuel Ascunce Domenech, también en Camagüey, acumula reportes de baños con heces desbordadas, chinches en camas de pacientes y paredes enmohecidas.
La dirección de ese centro reconoció el miércoles el deterioro físico del edificio, aunque apeló a la «moral» de sus trabajadores como respuesta.
El cuadro se inscribe en una crisis sanitaria que la OPS ha documentado en toda Cuba: la mortalidad infantil en la isla pasó de 4,9 por cada 1,000 nacidos vivos en 2020 a 9,9 en 2025, un aumento de aproximadamente 148%.
La Organización Panamericana de la Salud estimó que más de 33,000 embarazadas tienen acceso reducido a ecografías y monitorización fetal debido a fallos de equipos y apagones prolongados, mientras que el propio ministro de Salud Pública reconoció en julio de 2025 que el sistema operaba con apenas el 30% del cuadro básico de medicamentos.
La imagen de neonatos recostados en sillas desvencijadas resume, en tres segundos de video, el estado real de un sistema de salud que el régimen cubano sigue presentando como un logro de la Revolución.
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