El lanzador Yosney García quiere crecer y lo dice sin rodeos. Su meta es defender algún día la camiseta del equipo Cuba. Por ahora trabaja desde el bullpen de los Cocodrilos de Matanzas.
El derecho, natural de Ibarra, en el municipio de Limonar. Cuando era novato llegó a liderar la 64 Serie Nacional en juegos salvados, con nueve a finales de noviembre. Su efectividad rondaba las 2.48 carreras limpias. Hoy cumple su segunda campaña y las expectativas crecen.
Cada salida del joven serpentinero viene con alta carga emocional. García dedicó su labor a la familia. «Cada triunfo va dirigido a mi hijo, que acaba de nacer», dijo. Recordó también a su abuela, fallecida hace poco.
La confianza es su palabra clave. Hace un año ya atribuía sus números al respaldo de sus entrenadores. Ahora repite la idea. «Desde que los profesores confiaron en mí, supe que debía salir a hacer el papel», afirmó. Se preparó bien y está listo para lo que haga falta.

Su nombre suena para integrar el equipo Cuba para menores de 23 años. Estuvo en una preselección y reconoce la ilusión. «Era algo que esperaba, pero siempre es una sorpresa», confesó.
Mantiene los pies en la tierra. «Primero hay que actuar y después emocionarse».
Su plan es trabajar día tras día. Quiere rendir al cien por ciento para llegar a defender las cuatro letras.
La preparación física pesa en su rendimiento; los profesores trabajaron fuerte con el grupo. “El Piti”, como le apodan los más cercanos, ha mostrado muy buena velocidad en sus lanzamientos.
Su mensaje final es para la afición matancera. «Esperen lo mejor de nosotros». Promete salir siempre a darlo todo. A su familia le pidió lo mismo: confianza. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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