
Foto: Cortesía del entrevistado
Pedro Paneque Ruiz es de esos imprescindibles del periodismo en Camagüey. Toda una vida dedicada a informar al pueblo por los micrófonos de Radio Cadena Agramonte, le dan autoridad suficiente para hablar de cualquier tema.
Al llegar al diálogo con Granma, explicó un ligero retraso en la hora pactada, estaba hablando con una persona en la calle, porque «hay que hablar mucho con la gente, explicar que no se está de brazos cruzados, como hacía Fidel, para hacer al pueblo partícipe de la Revolución».
La posibilidad de escuchar a Fidel de primera mano en las múltiples coberturas de sus visitas a Camagüey le permitió a él y a otros colegas entender cuán importante era y es todavía la provincia en los planes de desarrollo del país.
«Una vez, luego de la zafra del 70, dijo que se necesitaba un despegue de la economía camagüeyana y en esa intención comenzó un proceso de transformación. Hay que abstraerse para entender lo que ha sido la Revolución en el territorio que antes de 1959 era el centro de la ciudad cabecera y dos cuarteles que luego fueron convertidos en escuela, nada más.
«Todo lo que hay alrededor de la circunvalación de Camagüey, incluyendo las grandes industrias y los grandes centros educacionales, que además fue la primera capital provincial en tener una vía así, es obra de la Revolución y del pensamiento estratégico de Fidel, materializando una estrategia de desarrollo de la provincia a corto, mediano y largo plazo. Al punto de que muchas cosas que se hicieron aquí luego se extendieron a otras partes del país, de allí el chequeo constante del Comandante. No solo es Fidel en Camagüey, también hay que ver a Camagüey en Fidel».
–¿Están los camagüeyanos en deuda todavía con Fidel y sus planes para la provincia?
–Sabemos que hay un recrudecimiento del bloqueo como nunca probablemente en la historia, es ahora cuando más hay que retomar todos estos planes de desarrollo local de Fidel para Camagüey, eso es emanciparnos con nuestros propios esfuerzos.
«Yo soy un fidelista convencido y súper beneficiado con la obra de la Revolución. Cuando lees detenidamente el Programa del Moncada te das cuenta de que lo que ha pasado es su concreción adecuada a cada provincia y cada circunstancia determinada. Yo te puedo asegurar, porque lo viví, que el peor momento del socialismo es mejor que cualquier momento del capitalismo que yo conocí».
–Los periodistas que estuvieron cerca de Fidel hablan de un cariño especial y un respeto por el trabajo de los profesionales de la comunicación. ¿Qué percepción tiene Paneque?
–Debemos partir de que Fidel demostró ser un periodista excepcional. Yo tengo como libro de cabecera la compilación de textos del Comandante titulado Fidel Periodista, al que hay que ir a cada rato.
«Él siempre tuvo una alta estima por el trabajo de la prensa y claridad de su rol en la construcción del socialismo, y varias veces calificó a la prensa como la artillería pesada de la Revolución.
«Varias veces se nos acercó y nos preguntó qué creíamos acerca de un determinado asunto. Te convocaba a decir lo que pensabas, cuando estaba entre nosotros se sentía un periodista más. Él veía a la prensa como parte esencial en el convencimiento del pueblo para seguir la obra, como un arma ideológica de la Revolución y eso te compromete mucho.
«Yo lo tenía, quizá, más cerca, porque la radio te obliga a acercarte para grabar, más porque Fidel hablaba bajito en ese intercambio con las personas».
–¿Qué le toca hacer por Cuba a la generación del Centenario de Fidel?
–La generación del centenario de Fidel ya está trabajando. No se pueden ocultar los problemas, pero la generación del centenario de Fidel está aquí haciendo por Cuba, con menor o mayor acierto, pero esos jóvenes siguen aquí y se levantan a diario a echar para adelante un país en las difíciles circunstancias en que vivimos.
«La prensa tiene que explicar más los programas de Fidel, qué quería. No se puede hablar de él en pasado, Fidel es presente. Esa generación tiene que beber de su pensamiento estratégico para salvar y mantener la Revolución, con adecuaciones y mucha dialéctica».
–¿Cómo lograr que los más pequeños de casa, los que no vivieron ese Fidel activo o no lo conocieron vivo lo sientan en presente?
–Hay que mostrarles el Fidel de carne y hueso, el hombre práctico, no ese héroe inalcanzable, endiosado al que la gente cree que no se puede llegar. El enemigo apuesta y trabaja para borrar la memoria histórica de Fidel; si algún día la perdemos, perdemos la Revolución.



