A la Empresa Pecuaria Venegas, en Yaguajay, le nació una minindustria para la fabricación de queso. Todo comenzó tras la imposibilidad de la UEB Productos Lácteos Mérida para recoger la leche de las diferentes unidades de la entidad, debido a la carencia de combustible que enfrenta el país, producto del cerco energético impuesto por el Gobierno de Estados Unidos.
Para arrancar con esta alternativa bastó contar con el local, ideado en un primer momento para la elaboración de yogur, y con la oportunidad de acopiar la leche y ofrecer empleo a trabajadores que quedaron interruptos cuando la Unidad Empresarial de Base (UEB) Servicios Técnicos detuvo sus faenas.
No importó que las condiciones llegaran más tarde. Poco a poco la empresa se encargó de buscar los medios imprescindibles para emprender este proceso. Y, aunque el lugar no sea como tal una industria, sí posee los recursos elementales para producir el queso de forma manual.
PEQUEÑA FÁBRICA
Cuando a Juan De Dios Carballo Díaz le ofertaron la posibilidad de desempeñarse como acarreador de leche no lo pensó dos veces. Aunque ha pasado la mayor parte de su vida como operador de maquinaria, detrás de un tractor, no titubeó. Él, como el resto de sus compañeros, sabe de sobra que las limitaciones con el combustible frenan las labores de rotura, tiro de comida y traslado de ganado, entre otras a las que estaba acostumbrado.
“Lo primero que hice cuando no pude trabajar más en el tractor fue dedicarme a las labores de mantenimiento en este mismo lugar. Luego, vino la función de acarreador de leche y la recibí perfectamente. Ha sido un beneficio muy grande”, cuenta Juan De Dios, quien agradece esta posibilidad de trabajo a la altura de sus 70 años.

Como él, otros trabajadores de la propia UEB se reubicaron en la minindustria, la cual comenzó a ordenarse desde el mes de mayo de este año. Bien lo sabe Jovel Fernández Santos, especialista de Leche en la empresa y responsable de la calidad del líquido y del queso dentro del centro de elaboración.
“Este local se había hecho con otra perspectiva. Entonces, se empezaron a crear las condiciones. Se buscaron las cubas para echar la leche y la empresa garantizó tres carretones y tres caballos para el traslado del producto desde las diferentes unidades hasta la minindustria.
“Luego se instalaron paneles solares que aseguraron 20 kilowatts de potencia para el lugar y, de inmediato, se organizó el salón de fabricación del queso. Después se inició el tiro de leche desde todas las vaquerías con que cuenta la Pecuaria en la zona de Venegas, y se buscó un acarreador para cada UEB: la Santos Caraballé, Venegas y Comercializadora. Dentro de ellas hay 35 usufructuarios que también tributan leche fluida y queso para el centro”, explica Fernández Santos.
Gracias a este empeño, la minindustria tomó forma. Poco a poco, exhibió locales para el filtro sanitario, el termo para el recibimiento de la leche, la prueba de calidad, el salón de elaboración y una cámara de frío. Y aunque todo ello favorecía el proceso de producción, la minindustria exigía también asesoramiento para emprender este camino.
“Primero que todo nos buscamos un maestro quesero que provenía de la Fábrica de Quesos Mérida, con dominio en la elaboración del producto. También fuimos a la fábrica e intercambiamos con la jefa del laboratorio y de producción, respectivamente, para saber cómo era la rutina de la entidad, y nos explicaron sobre el rendimiento y otros pasos importantes en la obtención del queso”, agrega el especialista de la Pecuaria Venegas.
En medio de los ajustes, la contratación con los productores resultó un asunto medular. Oblaidy Núñez Morgado, director de la UEB Servicios Técnicos, detalla: “La empresa les comunicó a los campesinos y jefes de unidades la decisión de entregar la leche para la fabricación de queso.
“Cada campesino tiene un plan de entrega diario y hasta ahora no ha habido problema con eso. Hay algunos que viven en zonas apartadas y, por lo complejo de llegar hasta allí, se les orientó recogerles el queso ya elaborado”, alega.

MANOS A LA OBRA
A Yunior Obregón Cubillas el trabajo en la minindustria para la fabricación de queso de la Empresa Pecuaria Venegas le vino como anillo al dedo. Después de quedar disponible en la UEB Productos Lácteos Mérida, retomar la fabricación del producto significó una oportunidad de empleo y la posibilidad de continuar en una actividad a la que se consagró durante dos años.
“Al llegar aquí expliqué cómo se elabora el queso y lo que se necesita para ello. De ahí se buscaron las cubas, de pequeñas proporciones, y se comenzó a hacer el proceso manual. No obstante, el queso se logra con la calidad requerida para el consumo.
“El proceso es totalmente diferente al que tiene lugar en una industria, pero no cuesta trabajo, porque, en buen cubano, todos somos guajiros y sabemos hacer queso a lo campesino, por decirlo de alguna manera”, acota Obregón Cubillas.
Desde 600 hasta 1 000 litros de leche se reciben diariamente en la minindustria, después de cumplir con la entrega del líquido en las bodegas del territorio. Yamilet Pérez Denis, especialista en Control de la Calidad, precisa cómo se chequea la materia prima dentro de la entidad. “Cuando los acarreadores llegan lo primero que hacemos es colar la leche. Luego, se le hace la prueba de acidez y se mide su peso. Además, velamos por que el queso quede con la textura y sabor requeridos”, precisa.
Tal verdad la corrobora el maestro quesero: “Se cuela la leche y se echa en las cubas. Una vez ahí, se va cortando para que se haga el cuajado. Esa coagulación lleva un tiempo. Después se mueve, se le da rastrillo y otro tiempo más para que se asiente la leche y la cuajada pegue. Hasta que no pegue no se puede retirar la masa, el suero, y no se puede echar la misma en los moldes para hacer el queso”, asevera Yunior.
De acuerdo con la leche contratada en el mes se concibe el plan de producción. Bajo estas condiciones, hasta la fecha se alcanzan de 70 a 80 kilogramos de queso diarios. “Todo lo comercializamos al Estado. Tenemos contrato con Palco en La Habana, Cayo Coco, la cadena Islazul, Salud Provincial, y Agrocuba”, aclara Jovel Fernández Santos.


Han pasado cinco meses del arranque de la minindustria para la fabricación de queso en la Empresa Pecuaria Venegas. Y aunque todo marche con estabilidad, están claras las metas.
“Queremos seguir aumentando la producción. Hoy prácticamente estamos trabajando en condiciones rústicas, pero aspiramos a comprar un pasteurizador para fabricar quesos y otros productos. Con esta minindustria la empresa cierra el ciclo productivo de la leche y le da valor agregado. Además, ingresamos a la entidad más de 3 millones de pesos mensuales.
“Por otra parte, los trabajadores están contentos. Se hizo un colectivo agropecuario y ellos están cobrando de 12 000 a 13 000 pesos cada mes”, concluyó el responsable de la calidad de la leche y el queso en el centro.
Con esta minindustria no solo encuentra una nueva forma de generar ingresos, sino también la vía expedita para reubicar trabajadores disponibles. De ahora en adelante se adentran en un nuevo rol cargado de entrega y aprendizaje.
