Un cerco a la vida
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Un cerco a la vida

El daño del bloqueo es transversal a todos los ámbitos de la vida económica y social de Cuba. La escasez tiene nombres, rostros y consecuencias

Fotos. / Gilberto Rabassa


​ La escena no podría ilustrarlo mejor: una incubadora y otros equipos de soporte vital con su funcionamiento en riesgo ante un corte eléctrico, mientras un cirujano debe guiar el bisturí en la penumbra, sin más luz que la de una lámpara recargable o la de su teléfono móvil. En ambos momentos se revela la verdadera dimensión del bloqueo. Más allá de las cifras, cada carencia tiene un nombre, un rostro y una historia de resistencia. La crudeza de esa medida unilateral y arbitraria fue denunciada el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, al exponer en conferencia de prensa el Informe de Cuba sobre los daños de la guerra económica: un documento respaldado por datos irrebatibles que nuestro país llevará como cada año a la Asamblea General de la ONU para evidenciar la crueldad de un genocidio de larga data.

El cerco estadounidense, recrudecido en todas sus manifestaciones, genera un deterioro en la calidad de vida y provoca un daño humanitario incalculable en el pueblo cubano.

​Ante la prensa nacional e internacional, el canciller cubano puso especial énfasis en el impacto sobre las familias, argumentando que esta política no es una sanción contra un gobierno, sino un castigo colectivo que recae directamente sobre el pueblo cubano.

​El cerco energético, junto a otras medidas de intensificación extrema del bloqueo, constituyen una grave violación del Derecho Internacional, de los Derechos Humanos e incluso califica como una violación del Derecho Internacional Humanitario, aun cuando no exista un estado de guerra convencional entre EE. UU. y Cuba.

​Un diagnóstico del sistema electroenergético cubano, al cierre de mayo de 2026, refleja que existen alrededor de 1 400 MW de potencia disponible que no generan electricidad por falta de combustible. Más específicamente, la generación con motores diésel se comportó al 18,5 %, dejándose de generar 338,3 GWh por esta tecnología. Igualmente, mediante la tecnología de motores fuel, solo se generó el 14,5 % de lo previsto, dejando de generar 644,5 GWh.

​La crueldad de este castigo, enfatizó, se sufre en lo cotidiano. Golpea a la familia que tiene un enfermo en casa y enfrenta innumerables obstáculos para transportarlo, o a los miles de cubanos que deben sortear enormes dificultades cada mañana para llegar a sus centros de trabajo.

​“Detrás de cada cifra hay un rostro”, reflexionó el ministro. Ese medicamento que necesita un paciente urgentemente, denunció, puede estar varado en uno de los más de 7 000 contenedores a los que el gobierno de Estados Unidos ha impedido su entrada a Cuba. Como consecuencia directa de estas carencias, Rodríguez Parrilla lamentó que la mortalidad infantil pasó de 4 por cada mil nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025, lo cual significa un aumento del 148 %.

La lista de espera quirúrgica en el país alcanza la cifra de 100 000 pacientes, de los cuales 12 000 son niños.

​Aseguró que no son números, son niños a los que se les ha privado del derecho a la vida. A esto sumó que la restricción energética y la escasez de recursos derivados del bloqueo han impactado gravemente la capacidad operativa de los hospitales. Actualmente, la lista de espera quirúrgica alcanza la cifra de 100 000 pacientes, de los cuales 12 000 son infantes.

​Asimismo, la intermitencia en el transporte refrigerado por falta de combustible ha dificultado que más de 30 000 menores reciban sus vacunas de forma oportuna, a pesar de que estas se encuentran físicamente en los almacenes del país. De igual forma, se ha dificultado la atención de 2 888 pacientes que dependen de tratamientos de hemodiálisis.

​De igual manera, precisó que de los 395 fármacos que Cuba produce dentro de su cuadro básico de salud, 300 están en falta por dificultades para acceder a materias primas e insumos farmacéuticos.

​Al exponer los datos de esta guerra económica, el canciller precisó que el monto total de los perjuicios a Cuba derivados del bloqueo en el período desde el 1ro. de marzo de 2025 al 28 de febrero de 2026 muestra una cifra récord de 8 083 300 000 USD, un 7 por ciento superior a la cifra reportada en el informe anterior.

​Asimismo, destacó que los daños acumulados a lo largo de los años de aplicación del bloqueo ascienden a la cifra de 178 700 500 000 USD a precios corrientes, un 4,7 % mayor a la informada en el reporte pasado, lo que, tomando el fuerte aumento del precio del oro frente al dólar, arroja un acumulado de 3 896 505 000 000 USD. De no existir el bloqueo, el PIB de Cuba a precios corrientes en 2025 hubiese sido un 10,8 % superior al valor estimado para ese año.

​Sobre la retórica imperial, Rodríguez Parrilla recordó las declaraciones del 8 de enero de 2026, cuando el presidente Donald Trump llegó a afirmar: “No creo que se pueda ejercer mucha más presión, salvo entrar y devastarlo todo”. Asimismo, citó al Secretario de Estado, Marco Rubio, quien sentenció que no habrá válvulas de escape. Es la misma política y el mismo espíritu destructivo que aplican en Gaza, comparó el ministro.

​Ninguna evidencia  podría presentar tan convincentemente la finalidad del bloqueo como la expuesta por el entonces subsecretario de Estado Lester Mallory en su memorando de fecha 6 de abril de 1960: “(…) Hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba (…) una línea de acción que, siendo lo más habilidosa y discreta posible, logre los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.

En ese sentido, en consideración del titular cubano de Relaciones Exteriores, figuras históricas como Lester Mallory y Valeriano Weyler parecen haber reencarnado hoy en varios funcionarios del gobierno y del Departamento de Estado estadounidense.

​El canciller advirtió de forma categórica que la solución de los problemas de Cuba no pasa por el tutelaje de los Estados Unidos. Afirmó que el bloqueo no es una acción en legítima defensa del país norteño, no protege los intereses de su economía ni representa a sus ciudadanos. Frente a esta hostilidad, Rodríguez Parrilla aseguró que no habrá una crisis humanitaria en Cuba, porque el pueblo cubano es genuinamente solidario y tiene plena conciencia de las causas que originan el sufrimiento que hoy lo aqueja.

​La historia demuestra que las doctrinas orientadas a rendir a una nación por la vía del agotamiento están condenadas al fracaso moral. Frente a la reencarnación de viejos métodos de aislamiento y el intento de imponer un tutelaje mediante el ahogamiento económico, Cuba vuelve a llevar a la tribuna internacional su verdad incuestionable.

​No existe cerco capaz de apagar la determinación de un país que sostiene con sus propias manos la esperanza. Aunque la agresión intente cerrar los caminos y asfixiar la cotidianidad, la respuesta de Cuba seguirá estando en la defensa intransigente de su dignidad y en el derecho inalienable a construir su futuro soberano.

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