
Foto: Mónica Ramírez
Santo Domingo.- La historia le debía una jornada de gloria absoluta a Taymara Oropesa y el escenario no pudo ser más idóneo. En el Pabellón de Tenis de Mesa del Parque del Este la badmintonista número uno de Cuba se proclamó campeona de la prueba individual femenina en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo-2026, tras doblegar, con remontada incluida, a la mexicana Vanesa García por parciales de 15-21, 22-20 y 21-15.
El triunfo tiene un aroma de justicia deportiva. Tras haber acariciado el cetro con dos medallas de plata consecutivas en Barranquilla-2018 y San Salvador-2023, la holguinera completó el ciclo dorado con una demostración de carácter y resistencia física que la consagra como referente del bádminton cubano.
La gran final no comenzó como Oropesa había diseñado. La joven mexicana Vanesa García impuso una dinámica agresiva en el primer parcial. Sin embargo, en el banquillo cubano la calma no se perdió. El plan táctico, concebido junto a su entrenador, exigía llevar el partido al terreno del desgaste físico a través de intercambios largos y un control exacto del volante.
En el segundo set, con la presión de ver desvanecerse el sueño centroamericano, Oropesa sacó a relucir su casta para imponerse en un agónico 22-20 que cambió drásticamente la correlación de fuerzas en la cancha.
«En ese momento crítico, cuando estás debajo en la pizarra en una final, solo pensaba en poner a prueba mi capacidad de luchar. «Lucha», me decía desde la esquina mi entrenador. La fortaleza estuvo en mi condición física sobre el final y en controlar el volante para no regalar puntos», reveló Taymara a Granma, al concluir el encuentro.
Con el impulso anímico de su lado y una preparación física superior, la cubana dominó el tercer y definitivo parcial por 21-15, dejando exhausta a una rival a quien elogió sin reservas: «Vanesa es una jugadora muy joven, con gran talento, excelentes golpeos y una luchadora incansable. Tiene un futuro brillante por delante».
El mérito de esta medalla de oro trasciende lo puramente deportivo cuando se analiza el contexto en el que se gestó. La preparación de la campeona cubana se desarrolló en territorio artemiseño, en condiciones que exigen una cuota extra de entrega diaria.
«Sí, entrenamos en la provincia de Artemisa, literalmente en la mitad de un tabloncillo porque la instalación no está completa. Gracias a la disposición de todos, pudimos aprovechar ese espacio y sacar el máximo rendimiento. Todo ese sacrificio hoy dio su fruto», confesó con la humildad de los grandes atletas.
Al momento de las dedicatorias, la campeona centroamericana no olvidó sus raíces ni los pilares que sostienen su sacrificio diario. «Esta victoria va para el pueblo de Cuba que siempre nos apoya; para la gente de Holguín, la tierra donde crecí; para Artemisa, que nos acoge en los entrenamientos; y para mi familia. Pero, sobre todo, este oro es para mi máximo tesoro: mi pequeña bebé Samara, y mi mamá», dijo.
En la modalidad de dobles femeninos, haciendo pareja con Erly Cabrera, la holguinera volvió a subir al podio de premiación para recibir la medalla de plata, tras ceder por 0-2 ante el dueto mexicano integrado por Miriam Rodríguez y Romina Fregoso.
Con el certamen centrocaribeño en el bolsillo, Oropesa ya proyecta los próximos pasos de su carrera internacional, que tienen como gran objetivo los Juegos Panamericanos de Lima-2027, donde buscará igualar o superar la medalla de bronce conquistada en la edición de Santiago de Chile-2023.
«En el bádminton no hay una competencia única que dé el cupo panamericano directo; hay que seguir sumando puntos en el ranking en cada torneo internacional. Ahora ajustaremos la preparación con la mente puesta en Lima, con el deseo de pelear nuevamente por estar en el podio continental», concluyó la reina del bádminton cubano, cuyo esfuerzo demuestra que no existen barreras insuperables cuando se compite con el corazón.

