Yeranis Zurita, director de producción de la generadora cienfueguera, declaró a la Agencia Cubana de Noticias que ante esa política de asfixia del gobierno de Trump, de impedir la entrada normal de combustible a la Mayor de las Antillas, las termoeléctricas han tenido que asumir la quema del crudo cubano.
Para ello, puntualizó el ingeniero Zurita, en Cienfuegos debieron realizar adecuaciones en componentes de los dos bloques, debido a que el petróleo nacional posee un mayor contenido de azufre, -en el rango del 7 por ciento (%)-, mientras las unidades están diseñadas para un 1%.
“En medio de la situación eléctrica del país, que en estos 10 meses solo recibió un barco de combustible, y con extensos apagones y desconexiones del Sistema Electroenergético Nacional, no quedaba otra alternativa que mantener la industria en línea, evitar limitaciones de las operaciones y tratar de reducir al máximo el deterioro que causa el alto contenido de azufre en las unidades tres y cuatro, ambas con más de 40 años en servicio.
“Ante esa situación realizamos una modificación de las boquillas de los quemadores, para poder asimilar el combustible cubano, que además del alto nivel de azufre también posee una alta viscosidad.
“Hicimos en la propia termoeléctrica un rediseño de la boquilla, el cual fue evaluado con un software, construimos el componente con recursos propios, y lo montamos en seis quemadores -de los nueve que lleva la unidad-, y ahora las dos bloques trabajan con ese aditamento.
Zurita añadió que el bloqueo afecta no solo la posibilidad de importar los hidrocarburos, también la disponibilidad de las piezas de repuesto, equipos y componentes, porque las gestiones comerciales se tornan muy complejas con las sanciones a los bancos que operaban con Cuba.
“La termoeléctrica de Cienfuegos fue construida con tecnología japonesa a finales de la década del 70 del siglo pasado, pero la firma Hitachi -que es el fabricante original de la infraestructura técnica- retiró sus vínculos comerciales- y ahora esas unidades se quedan sin respaldo.
“Hemos tenido que buscar soluciones con piezas de factura nacional, muchas de las cuales no tienen la calidad, ni durabilidad en el tiempo, aunque ello nos ha permitido mantener activa la planta generadora”.
