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En una ciudad con la estirpe sonera de Cienfuegos, donde la sombra de Los Naranjos y la escuela de Benny Moré marcan el compás, una orquesta se ha ganado un lugar propio en la banda sonora de la Perla del Sur.
La Orquesta Son del Sur se ha convertido en una de las agrupaciones más activas del circuito bailable cienfueguero. Desde su irrupción en la escena musical este colectivo ha sabido construir una trayectoria sostenida sobre dos pilares: la fidelidad al son y la disposición permanente a hacer bailar a su público.
En 2005, la agrupación cienfueguera se alzó como ganadora de la región central en el concurso “Son de Cristal 2005”. La prensa de la época destacó las cualidades interpretativas del grupo y subrayó el desempeño de sus vocalistas.
Ese espaldarazo inicial, sin embargo, fue solo el umbral. A diferencia de otros proyectos que se diluyen tras el brillo fugaz de un certamen, Son del Sur consolidó una presencia continua en el entramado cultural de Cienfuegos. Destaca su participación en los festivales Eusebio Delfín, Benny Moré, entre otros, además ha sido la orquesta base de galas y espectáculos artísticos más representativos de la provincia.
Para 2020, al cumplir 15 años, la orquesta realizó una gira nacional auspiciada por el Instituto Cubano de la Música, señal inequívoca de que su propuesta había trascendido el ámbito local.
La huella de Son del Sur también se ha extendido a otros registros. En 2024, el tema Modo Verano, compuesto por Yonaiki Calzada Gómez, vocalista en aquel momento de la agrupación, fue seleccionado a nivel nacional como canción promocional de la campaña de verano en Cuba. El hecho de que una pieza gestada en Cienfuegos y defendida por una orquesta local haya sido elegida para representar la banda sonora de la etapa estival habla de una proyección que desborda el ámbito provincial.
Si algo define la existencia artística de esta agrupación es su condición de orquesta “de oficio”: allí donde Cienfuegos necesita música bailable, la agrupación aparece. La versatilidad ha sido otra de sus divisas. Podemos disfrutarla en actividades por el 1 de Mayo en la plaza de actos de la capital sureña, abriendo la temporada veraniega en el principal balneario de la provincia, llenando de música y alegría la playa, en las giras de verano a los municipios, en la Jornada Triunfo de la Revolución con los acostumbrados bailables de fin de año, en el Parque Martí por el 11 de julio, en las celebraciones por el Centenario del Comandante en Jefe o en las fiestas populares de agosto, la agrupación identificada como “la Máquina del Centro” fue la encargada de poner el broche de oro a la jornada dominical.
En las celebraciones por el Día del Son Cubano de 2026, la orquesta fue la elegida para cerrar el programa con una presentación acompañada por una simultánea de ruedas de casino. El acto, realizado en el marco del centenario de Los Naranjos, colocó a Son del Sur en el punto culminante de una fecha que Cienfuegos celebra con especial reverencia, por tratarse de una tradición declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
El gesto no era menor. Significaba que, en la consideración institucional y del público, la agrupación había alcanzado el estatus de embajadora sonora de la ciudad en una fecha de alta carga simbólica.
Cienfuegos es una plaza exigente para cualquier agrupación bailable. La ciudad que vio nacer a Los Naranjos y que tiene un Benny Moré como su hijo artístico más universal, ha desarrollado un oído entrenado para el son bien hecho. En ese contexto, sostener treinta años de actividad no es un dato menor.
Son del Sur no ha pretendido reinventar el género ni ha buscado experimentalismos que lo alejen del bailador. Su apuesta ha sido otra: estar donde hay que estar, sonar cuando la ciudad necesita sonar, y mantener encendida la llama de una música que, en Cienfuegos, es mucho más que entretenimiento. Es identidad, es memoria y, sobre todo, es motivo para seguir bailando.
*Directora Provincial de Cultura.
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