
El ajedrez cubano también aportó al medallero centroamericano. Los cuatro trebejistas consiguieron siete preseas de las ocho posibles en las modalidades rápida y Blitz.
En las rápidas, el botín fue de dos platas y dos bronces, y en Blitz la Maestra Internacional Femenina villaclareña Roxangel Obregón García demolió a sus oponentes con una actuación histórica, mientras dos de sus compañeros alcanzaron preseas de plata.
Apodada justamente como «El Trencito de Falcón», Roxangel trituró el segundo tablero al firmar un balance casi perfecto de 14.5 puntos de 15 posibles, tras hilvanar 14 victorias consecutivas y apenas un armisticio en la ronda de despedida para convertirse en reina centroamericana.
Su éxito en el Blitz estuvo escoltado por las meritorias medallas de plata de Daniel Hidalgo e Ineymig Hernández.
Con la adrenalina de las partidas súper rápidas aún latente y la medalla de oro reluciendo en su pecho, Roxangel Obregón conversó en exclusiva con Granma sobre las tensiones del torneo, la realidad del ajedrez en la región y el inmenso orgullo de defender la bandera cubana a pesar de las tempestades.
–Roxangel, terminas estos Juegos con dos preseas: oro en el Blitz y plata en las rápidas. Sin embargo, detrás de esa sonrisa hubo jornadas de mucha presión. ¿Cómo viviste esa transición de la plata al oro?
–De verdad que la noche anterior fue bastante amarga. Cuando ganas una medalla de plata a veces te queda ese sinsabor, porque como atletas nos cuesta valorar el proceso y el esfuerzo que hay detrás de un segundo lugar. Pero anoche, antes de dormir, reflexioné y le di gracias a dios. Me dije que estamos aquí, vivas y se han logrado cosas grandes.
«Hoy amanecí con otra mentalidad. En cada partida me concentré al máximo. Yo suelo ser una persona muy risueña, que siempre está bromeando con todo el mundo, pero hoy me puse una coraza de seriedad absoluta. Sabía que el Blitz es pura velocidad, nos entrenamos muy duro para esto y el resultado fue precioso. Todavía no he llorado, pero estoy segura de que en un rato, cuando caiga en tiempo, las lágrimas van a salir».
–Firmar 14 victorias consecutivas en un torneo Blitz de este nivel es una salvajada. ¿Hubo algún momento de duda o alguna partida donde sentiste que el título peligraba?
–Mi estrategia fue no mirar la tabla y jugar ronda a ronda, partida a partida. Es un torneo sumamente largo y desgastante, sin apenas tiempo para respirar, y te toca enfrentar a jugadoras muy preparadas.
«Si tuviera que señalar un momento de máxima tensión, fue definitivamente en la penúltima ronda contra la representante de Barbados Chanon Reifer-Belle. Casualmente, en el torneo de rápidas ella había sido mi primer escollo y me había sacado unas tablas. Entré a jugar ese partido con cierta inseguridad, sentía que las manos me temblaban al mover las piezas y estaba visiblemente tensa en la mesa.
«Por suerte, logré controlar los nervios, aplicar mi juego y asegurar el punto que prácticamente definía el torneo».
–¿Qué lectura haces del nivel actual en Centroamérica y el Caribe?
–Cuba sigue siendo una potencia indiscutible en este deporte. Sin embargo, tenemos que ser realistas: necesitamos más apoyo. El talento está, pero para ir por metas superiores hace falta respaldo. Lo que nos sostiene hoy es la fuerza de voluntad y ese corazón gigante que le ponemos los cubanos a cada partida, incluso cuando competimos bajo condiciones de una adversidad increíble.
«Por otro lado, el nivel en el área geográfica ha crecido muchísimo. Hay países que se han fortalecido de manera notable, y gran parte de eso se debe a que hay entrenadores cubanos en esas naciones, o incluso jugadores nacidos en Cuba que hoy defienden otras banderas, como el caso de México. Es una realidad que nos obliga a no descuidarnos y a seguir batallando».
–El año no termina aquí. En el horizonte asoma la Olimpiada Mundial. ¿Cómo planificas tu ruta de preparación hacia esa gran cita?
–Primero quiero disfrutar y digerir este momento en Santo Domingo, que todavía no ha terminado. Luego toca regresar a Cuba para un breve descanso e, inmediatamente, viajar a España. Allá tenemos planificado jugar varios torneos abiertos para elevar el ritmo competitivo.
«La Olimpiada es el torneo más complejo y exigente del universo del ajedrez. En principio me toca asistir con el rol de suplente, pero mi meta es ganarme la oportunidad de jugar varias partidas, mostrar mi mejor nivel y regalarle un ajedrez de altísima calidad a mi país».
Medallas del equipo cubano de ajedrez en Santo Domingo-2026:
- Oro (1): Roxangel Obregón García (Tablero 2 – Blitz)
- Plata (4): Dylan Berdayes (Rápido), Roxangel Obregón (Rápido), Daniel Hidalgo (Blitz) e Ineymig Hernández (Blitz).
- Bronce (2): Daniel Hidalgo (Rápido) e Ineymig Hernández (Rápido).

