Patrocinado por Caída del SEN y la Insalubridad Pública: Cubanos hacen su versión del show de Victoria Secret
Ni alas de ángel, ni escenarios de lujo, ni estrellas internacionales: para montar un desfile al estilo de Victoria’s Secret en Cuba bastaron tres modelos, una calle repleta de basura, pencas de palma y una buena dosis de humor negro. ¿El resultado? Una parodia que convierte las desgracias cotidianas del país en un espectáculo de moda.
Los jóvenes cubanos Amanda Izquierdo Tapia, Frank Aldea y Reynier Smith Muras protagonizan el video, en el que desfilan entre desperdicios acumulados, vestidos para la ocasión y con nombres artísticos que parecen sacados directamente del inventario de calamidades nacionales.
«Si Victoria Secret se hubiese hecho en Cuba. ¿Cuál fue tu favorita?», pregunta el texto que acompaña la publicación, invitando al público a elegir entre tres personajes que representan algunos de los problemas más persistentes de la Isla.
La presentación comienza con un guiño a la televisión estatal: «Cubainvisión presenta…», anuncia una voz, parodiando el nombre de la televisora oficialista Cubavisión antes de dar paso a las estrellas del desfile.
La primera en aparecer es «Hepatitis González González», una modelo que luce un conjunto rojo y una corona, con una montaña de desperdicios como telón de fondo.
Su nombre juega con la hepatitis y las preocupaciones sanitarias relacionadas con la acumulación de basura, la contaminación ambiental y las condiciones de insalubridad que afectan a numerosas localidades cubanas.
Después llega «Oropuche de la Luz y Sincorriente», que desfila sonriente con una prenda de encaje rosa, accesorios llamativos y una corona.
El nombre combina una referencia al virus de Oropouche, cuyos brotes generaron preocupación en Cuba, con una alusión bastante menos exótica: la falta de electricidad.
El apellido «Sincorriente» no necesita demasiadas explicaciones para quienes llevan años organizando sus vidas alrededor de los apagones. En esta versión cubana de la alta costura, hasta las modelos parecen haber aprendido a vivir sin servicio eléctrico.
El tercer participante es «No hay Cobertura Nipinga», que aparece con una prenda rosa intenso, collar y corona, mientras camina por la misma calle invadida por los desechos.
Su nombre es una burla a los problemas de conectividad, las dificultades para acceder a Internet y las interrupciones de las telecomunicaciones, agravadas en ocasiones por la crisis energética y las limitaciones de infraestructura de ETECSA.
Pero el desfile no se conforma con presentar a sus tres estrellas. También tiene patrocinadores.
«Y este show viene patrocinado por la décimo quinta caída del CENC y la insalubridad pública», anuncia la voz del video, en una referencia humorística al sistema eléctrico nacional y a los problemas sanitarios del país, algunos de los problemas (devenidos empresas) más recuerrentes (poderosas) de la isla.
La frase parodia las presentaciones comerciales de los grandes espectáculos, con una diferencia evidente: aquí los supuestos patrocinadores no ofrecen perfumes, ropa interior ni cosméticos, sino apagones y montañas de basura.
El remate llega con el nombre del evento: «Esta tarde traemos para todos ustedes el show de Victoria Brete».
La transformación del famoso desfile internacional en «Victoria Brete» resume el espíritu de la parodia: sustituir el glamour y las producciones millonarias por una pasarela improvisada en plena calle cubana, donde los problemas cotidianos se convierten en parte del espectáculo.
La elección del escenario tampoco parece casual. Los tres protagonistas caminan frente a enormes acumulaciones de basura, una imagen que podría resultar familiar en numerosos barrios de Cuba, donde las dificultades para recoger los residuos han provocado que calles y espacios públicos permanezcan durante largos períodos llenos de desperdicios.
El contraste entre las poses de los modelos, sus accesorios y el entorno de suciedad es precisamente uno de los principales recursos cómicos de la grabación.
En lugar de ocultar la basura, los creadores la convierten en escenografía. Y donde un desfile convencional buscaría transmitir elegancia y exclusividad, esta versión cubana exhibe sin disimulo una realidad mucho menos sofisticada.
La broma también funciona como una crítica social. Cada nombre remite a un problema distinto: enfermedades asociadas a las crisis sanitarias, apagones prolongados y dificultades de comunicación.
Todo aparece mezclado con referencias a la televisión cubana, los concursos de belleza y los espectáculos internacionales, en una combinación de absurdo y sátira que se apoya en situaciones reconocibles para buena parte de la población.
Y aunque el video está planteado para provocar risas, el trasfondo resulta menos divertido: la basura, los apagones y los problemas de conectividad que sirven de inspiración a sus personajes forman parte de las dificultades reales que enfrentan diariamente muchos cubanos.
En definitiva, esta versión de Victoria’s Secret no tiene las famosas alas de sus modelos, pero sí tres participantes dispuestos a demostrar que, cuando sobran los problemas y faltan los recursos, el humor cubano todavía encuentra material para montar un espectáculo.
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