Alina Bárbara López: «Cuba necesita gente que se organice dentro y apoyo desde fuera» – CiberCuba
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Alina Bárbara López: «Cuba necesita gente que se organice dentro y apoyo desde fuera» – CiberCuba

Alina Bárbara López: «Cuba necesita gente que se organice dentro y apoyo desde fuera»

Alina Bárbara López Hernández © Facebook / Alina Bárbara López Hernández
Alina Bárbara López Hernández Foto © Facebook / Alina Bárbara López Hernández

La filósofa e historiadora cubana Alina Bárbara López Hernández, confinada en Matanzas bajo arresto domiciliario, publicó un ensayo en el Journal of Democracy, de la Universidad Johns Hopkins, en el que examina el estado de la sociedad civil cubana y las posibilidades reales de una transición democrática en la Isla.

En el texto, titulado «Los cubanos lideran desde dentro», la intelectual sostiene que el descontento social ha pasado de las redes a las calles, pero alerta sobre la fragmentación del activismo y la falta de estructuras capaces de sostener un cambio político.

Considera que la sociedad civil de la Isla está experimentando una transformación en medio de los apagones, la escasez y el deterioro de los servicios públicos, pero advierte que el descontento por sí solo no garantiza una transición democrática.

En un artículo, la también profesora analiza la evolución del activismo independiente en Cuba, las dificultades que enfrenta bajo la represión estatal y los obstáculos que todavía impiden convertir las protestas locales en un movimiento nacional organizado.

López Hernández explicó en Facebook que el texto fue elaborado en colaboración: el análisis de la realidad cubana corresponde a su perspectiva, mientras que la valoración final fue aportada desde la experiencia de los editores en el estudio de los movimientos prodemocráticos en el mundo.

La crisis cubana y el descontento social

La autora describe un país golpeado por el colapso energético, el agravamiento de la pobreza y la pérdida de los suministros petroleros venezolanos que durante años contribuyeron a sostener la generación eléctrica y el transporte.

A ese escenario suma la emigración de abogados, periodistas, organizadores y otras personas con capacidades necesarias para impulsar una apertura democrática. La salida de estos profesionales, señala, dificulta que el activismo dentro de Cuba pueda consolidar estructuras estables y sustituir los liderazgos que abandonan el país.

Según explica, la crisis actual no se explica únicamente por las dificultades materiales. Al deterioro de las condiciones de vida se suman décadas de restricciones a los derechos civiles y políticos, así como con la creciente capacidad de los ciudadanos para informarse y cuestionar el discurso oficial mediante Internet.

La autora identifica tres transformaciones fundamentales: el disenso ha empezado a salir del ámbito virtual, el Gobierno cubano perdió a Venezuela como su principal benefactor y las restricciones migratorias han reducido la posibilidad de que la emigración funcione como válvula de escape. «Los cubanos saben que tendrán que lidiar con la crisis desde dentro», afirmó.

Captura de Facebook / Alina Bárbara López Hernández

De las redes sociales a las protestas en las calles

López Hernández sitúa uno de los puntos de inflexión en las protestas del 11 de julio de 2021, cuando miles de cubanos salieron a las calles en distintas localidades para expresar su descontento.

Sin embargo, considera que las formas de movilización han cambiado. Los apagones prolongados y el deterioro de las infraestructuras de telecomunicaciones dificultan la coordinación nacional en tiempo real, por lo que muchas protestas se concentran ahora en barrios, cuadras y municipios.

La autora también destaca las protestas en universidades después del encarecimiento de las tarifas de Internet el 30 de mayo de 2025. En su opinión, la restricción del acceso a Internet terminó empujando el descontento hacia el espacio público, en lugar de mantenerlo limitado al entorno digital.

Otro cambio importante, sostiene, es que las reivindicaciones han dejado de concentrarse exclusivamente en las necesidades básicas. A las demandas de electricidad, agua, alimentos y medicamentos se suman reclamos explícitos de libertad y cambios políticos.

Como ejemplo, menciona los sucesos de marzo pasado en Morón, Ciego de Ávila, donde vecinos incendiaron la sede del Partido Comunista, así como protestas diurnas, cierres de calles, quema de basura, manifestaciones frente a edificios gubernamentales y la aparición de grafitis con consignas como «Libertad», «Patria y Vida» y «Abajo la dictadura».

«La gente está aprendiendo a no esperar permiso para exigir, informar, organizarse y reivindicar su derecho a participar en la vida pública. (…) Hoy es raro encontrar a alguien que no admita, en público o en privado, que desea un cambio con urgencia», subraya López Hernández, quien no obstante, precisa que para que ese giro perdure debe haber «una educación y una práctica cívicas serias».

La represión busca impedir que el activismo se organice

Uno de los argumentos centrales del artículo es que la sociedad civil cubana existe a pesar de las restricciones legales y la represión contra las organizaciones independientes.

El activismo ha resurgido abarca causas muy diversas: desde la defensa de los derechos humanos y la documentación de abusos contra presos políticos hasta las protestas por los servicios básicos, la oposición al Servicio Militar Obligatorio, la defensa de los animales y la ayuda a familias pobres o enfermas.

«Desde fuera suele suponerse que la represión estatal obedece a motivos ideológicos, pero no es así», aclara la historiadora, que recuerda que se castigan tanto las opiniones críticas como los liderazgos y los vínculos que podrían permitir a los ciudadanos articularse. Entre los mecanismos que describe están las presiones para forzar la emigración, las restricciones al regreso al país y las limitaciones de movimiento impuestas a personas que siguen en Cuba.

El principal obstáculo: la falta de unidad y organización

Aunque reconoce el crecimiento del descontento y la valentía de quienes protestan, López Hernández advierte que el movimiento prodemocrático cubano sigue enfrentando importantes debilidades.

Menciona las rivalidades personales entre figuras opositoras, la falta de colaboración en plataformas comunes y las dificultades para presentar propuestas que conecten con las preocupaciones cotidianas de la población, sin que queden reducidas a etiquetas ideológicas.

También identifica una brecha entre algunos activistas y las comunidades a las que aspiran a representar. La represión, señala, los mantiene aislados de sus propios entornos, mientras la atención internacional suele concentrarse en figuras visibles desde el exterior y deja con menos respaldo a quienes protestan dentro de los barrios.

Para la autora, el problema no es la ausencia de ideas para una transición. Menciona iniciativas y hojas de ruta elaboradas por organizaciones como el Consejo para la Transición Democrática en Cuba, D’Frente, Cuba Próxima y CubaxCuba Laboratorio de Pensamiento Cívico.

La dificultad consiste en conectar esas propuestas con las redes locales que están surgiendo en medio de la crisis y construir una estructura capaz de mantener la movilización más allá de episodios puntuales.

Pero para ella, lo más importante del activismo cubano no son las organizaciones ni su poder real. «Es más sencillo que eso, la gente está aprendiendo a dejar de esperar permiso, a plantear demandas, generar información, organizarse y reivindicar el derecho a participar en la vida pública», dijo.

La profesora alaba la labor del periodismo ciudadano y los medios independientes al documentar la represión, el deterioro de la sanidad, la educación y el transporte, así como el aumento de la delincuencia y la corrupción.

«Aún falta mucho. Cuba necesita gente que se organice dentro y apoyo desde fuera. Pero el camino se ha abierto, y lo que venga después tal vez dependa menos de su amplitud que del grado de organización que alcance. Una sociedad empieza a dejar atrás el totalitarismo en el momento en que comprende que puede pensar, organizarse y actuar sin pedirle permiso a nadie», expresó.

La transición depende de una sociedad civil capaz de actuar desde dentro

En la parte final del artículo, López Hernández recurre brevemente a experiencias internacionales para plantear una conclusión: las transiciones democráticas necesitan una sociedad civil que haya desarrollado vínculos, capacidad organizativa y legitimidad antes de que se produzca una apertura política.

Su comparación apunta a que el valor del activismo no depende solamente de la cantidad de protestas o de la valentía de quienes participan, sino de su capacidad para sostenerse en el tiempo y representar las demandas de la ciudadanía.

En el caso cubano, considera que las redes de ayuda mutua, las protestas que se desarrollan a plena luz del día y la ampliación de las reivindicaciones hacia la libertad pueden convertirse en la base de una organización más sólida.

Sin embargo, advierte que ese proceso requiere superar la fragmentación y establecer vínculos entre las iniciativas existentes y los ciudadanos que se movilizan en sus comunidades.

La autora concluye que Cuba necesita tanto personas capaces de organizarse dentro del país como apoyo desde el exterior. El futuro, sostiene, dependerá no solo de la amplitud de ese proceso, sino también del grado de organización que consiga alcanzar.

Su planteamiento es que el cambio democrático no puede depender únicamente del colapso del sistema o de una negociación entre las autoridades cubanas y actores extranjeros. Requiere una ciudadanía capaz de formular sus propias demandas, informarse, organizarse y participar en la vida pública sin depender de la autorización del poder.

«Aún falta mucho. Cuba necesita gente que se organice dentro y apoyo desde fuera. Pero el camino se ha abierto, y lo que venga después tal vez dependa menos de su amplitud que del grado de organización que alcance. Una sociedad empieza a dejar atrás el totalitarismo en el momento en que comprende que puede pensar, organizarse y actuar sin pedirle permiso a nadie», concluyó.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.


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