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Muere a los 94 años Ramiro Valdés, un aliado de Fidel Castro y una de las figuras históricas de la revolución cubana – Telemundo

Por EFE El vice primer ministro cubano, Ramiro Valdés Menéndez, una de las figuras históricas de la revolución de la isla, falleció este domingo a los 94 años en La Habana, informaron medios estatales. “Con profundo dolor la dirección del Partido, del Estado y el Gobierno comunican a nuestro pueblo que en horas de la mañana de este domingo 21 de junio falleció el histórico Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, Héroe de la República de Cuba y del Trabajo, quien atesora una brillante y extraordinaria hoja de servicios a la Patria”, reportó el sitio oficialista Cubadebate. “La partida física del Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, duele profundamente, como la de un padre”, escribió en una publicación en X el líder del régimen cubano, Miguel Díaz-Canel. Los medios resaltaron la trayectoria de Ramiro Valdés, como miembro de la expedición del yate Granma, su participación en el asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 junto a un grupo de jóvenes liderados por Fidel Castro (1926-2016), considerada la primera acción armada contra el régimen de Fulgencio Batista y después como integrante del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra donde combatió junto a Ernesto Che Guevara. Asimismo, subrayaron que Valdés es “merecedor del respecto y la admiración del pueblo de Cuba por su entrega y probada lealtad a la causa revolucionaria”. Más apagones prolongados La muerte de Valdés Menéndez se produjo en otra jornada con prolongados apagones, sobre todo en el horario pico (tarde-noche), cuando el mayor corte del suministro de electricidad deje al 64 % de su territorio sin corriente a la vez, según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), elaborados por la agencia de noticias EFE. El país caribeño vive una grave crisis energética desde mediados de 2024, agravada hasta el extremo desde enero por el asedio petrolero de Estados Unidos, que la ONU ha calificado de contrario al derecho internacional. El régimen de la isla ha reconocido que la situación del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) es “crítica” y “extremadamente tensa”. En las últimas semanas los apagones en La Habana han llegado a superar las 30 horas diarias en algunas zonas, situación que ha azuzado el descontento social y motivado protestas pacíficas con cacerolazos y quema de basureros en diversos barrios de la capital cubana. La UNE, dependiente del Ministerio de Energía y Minas (Minem), prevé para el horario de mayor demanda una capacidad de generación de 1,160 megavatios (MW) y una demanda máxima de 3,100 MW. Así, el déficit será de 1,940 MW y la afectación estimada, lo que se desconectará realmente para evitar apagones desordenados, alcanzará los 1,970 MW. En este momento, diez de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país no están operativas por averías o trabajos de mantenimiento. Además están fuera de servicio 106 centrales de generación distribuida por falta de combustible, dos centrales flotantes y otras dos plantas que operan con fuel. Los problemas estructurales de las termoeléctricas (que son responsables del 40 % de la generación y usan crudo nacional) se deben principalmente a la obsolescencia, pues tienen décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones. Asimismo, la falta de combustible derivada del bloqueo petrolero estadounidense hace que los motores de generación, que usan diésel y fueloil, estén completamente parados, cuando esta fuente es responsable del otro 40 % de la generación. Expertos independientes consideran que la crisis energética cubana responde a una combinación de infrafinanciación crónica del sector, un sistema energético obsoleto tras décadas de explotación y con déficit crónico de inversiones, más un elemento coyuntural, el cerco petrolero estadounidense. De acuerdo con sus cálculos, Cuba requiere de unos 100,000 barriles de petróleo diarios para cubrir sus necesidades energéticas, de los que solo 40,000 provienen de su producción nacional. La situación energética ha agravado la crisis económica en Cuba que afrontará en este 2026 la contracción económica más profunda de la región, con un decrecimiento del 6.5 % de su Producto Interno Bruto (PIB), según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), a lo cual habría que sumar la caída acumulada de más de un 15 % entre 2020 y 2025.

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