Un comunicado del grupo solidario recordó que esta fue fundada por el líder histórico de la Revolución cubana y Comandante en Jefe, Fidel Castro, junto a la eterna presidenta de la FMC, Vilma Espín Guillois.
Destacó que la organización de masas, desde el inicio de la Revolución, estuvo a la vanguardia de los cambios sociales de más trascendencia en Cuba.
La nota mencionó, entre ellos, espacios de divulgación para los logros e investigaciones como la Revista Mujeres o Revista Muchacha; la atención a las infancias más desprotegidas; la educación como derecho fundamental; la salud sexual y reproductiva de las mujeres.
Asimismo, la emancipación en todas las esferas para la igualdad plena; defensa de los derechos de las mujeres trabajadoras y la atención de sus hijas e hijos en espacios cercanos y seguros como los círculos infantiles; la erradicación de toda forma de discriminación según la orientación o preferencia sexual.
Además de dignificar la vida de la población Lgtbi (diversidad sexual); escuelas de formación de artes y oficios para mujeres; creación y actualización de El Código de la Familia en distintas etapas desde el orden jurídico y la militancia internacionalista.
Esta última, apuntó, mantuvo a Vilma, en esas primeras décadas, y luego a otras federadas con responsabilidades internacionales, en la participación de encuentros y congresos internacionales, junto a otras organizaciones.
También la participación en escenarios de defensa de los derechos de las mujeres y la infancia, ante instancias internacionales o presentación de informes periódicos, entre otros destacados.
El Movimiento solidario consideró que hoy más que nunca, “queremos honrar a esas mujeres cubanas”, cuyo mayor reconocimiento es esa templanza, aún ante los momentos más difíciles, que amenazan la continuidad de la Revolución cubana en este genocidio continuado con el bloqueo recrudecido.
Ante esta emergencia “cada niña, joven o mujer, se reinventa, sigue estudiando, da estímulo a sus propios familiares, camaradas de militancia o en sus espacios de formación para no desfallecer”, y seguir adelante, con la convicción intacta y en preparación para la trinchera de combate necesaria.
El texto exhortó a seguir en esta lucha conjunta, junto a “mujeres con conciencia de clase, de género, de etnia y de patria de toda nuestra América”, para la defensa de nuestros procesos revolucionarios y las causas justas en el planeta, y distinguió a la unidad indivisible como “la premisa que defenderemos juntas y juntos”.
Por último, citó a Vilma cuando expreso que el mito del “sexo débil” se ha hecho trizas ante la realidad de una fémina que “no ha vacilado en ocupar las trincheras de combate junto a los hombres, que no ha escatimado esfuerzos en cada una de las tareas acometidas por nuestro pueblo en el complejo camino de su desarrollo”.
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