
El perfil Guerrero Cubano, asociado a la Seguridad del Estado del régimen, volvió a exhibir el método habitual de la maquinaria de intimidación de La Habana: difamar, hostigar y amenazar desde el anonimato. Esta vez apuntó contra el jefe de la policía de Miami, Manuel Morales, y contra Orlando Gutiérrez-Boronat, secretario general de la Asamblea de la Resistencia Cubana, radicado en Estados Unidos.
La amenaza llegó el 25 de septiembre durante una transmisión por YouTube. Detrás de una voz distorsionada, el operador del perfil lanzó ataques directos contra figuras del exilio y elevó el tono hasta poner en riesgo la integridad física de ambos. La frase fue clara y brutal: “Se los vuelvo a repetir: sálvense ustedes, porque ahora mismo no está garantizada la vida de una sola persona en aquel país”.
El mensaje encaja con una práctica conocida del aparato represivo cubano: usar perfiles falsos para sembrar miedo fuera de la Isla y ensuciar a quienes denuncian al régimen. La pantalla cambia, la consigna se repite. Primero llega la difamación; después, la amenaza abierta. En este caso, el objetivo fue también desacreditar el programa Salvar a Cuba, celebrado este mes en Miami con más de 300 asistentes y una audiencia virtual superior al millón de espectadores.
Desde esa tribuna, el perfil insultó a sus detractores y trató de minimizar el peso político de la convocatoria. En paralelo, Gutiérrez-Boronat denunció que se trata de “una ingerencia terrorista más del régimen comunista de Cuba en los asuntos internos de Estados Unidos”. La acusación describe con precisión el patrón de agresión que La Habana mantiene contra el exilio organizado y contra cualquier voz que desafíe su control político.
Guerrero Cubano lleva años funcionando como herramienta de descrédito contra opositores y figuras del exilio. También ha dirigido ataques contra el actual secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. El propósito es el mismo: intentar trasladar el miedo del sistema represivo cubano más allá de sus fronteras y castigar, con amenazas y propaganda, a quienes lo enfrentan.



