“La concentración del poder tecnológico, la brecha entre los discursos y la implementación, y la fragmentación de la gobernanza son los principales problemas de la inteligencia artificial (IA)”, afirmó el director general de la fundación «Naturaleza y Personas», Serguéi Ribákov.
«El primer problema es la concentración del poder tecnológico. Los chips avanzados, las nubes, los modelos base, los datos y el capital están controlados por un círculo limitado de países y empresas”, argumentó Ribakov.
“Esto genera un riesgo en el que el acceso formal a la se combina con la dependencia de proveedores externos y la falta de influencia sobre los estándares, los precios y las normas de uso de los datos”.
Otros desafíos
El segundo problema, en su opinión, es la brecha entre los discursos y la implementación. Las promesas de inversión, las declaraciones políticas, los compromisos financieros y las demostraciones en ferias tienen naturaleza diversa, pero ninguna de ellas, por sí sola, demuestra un efecto social real, apuntó.
El tercer problema es la fragmentación de la gobernanza, recordó el especialista ruso.
La ONU, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, las Cumbres Mundiales sobre la Sociedad de la Información, la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, los organismos regionales, los reguladores nacionales y los órganos técnicos pueden complementarse entre sí.
Pero sin una clara división de funciones solo son capaces de duplicar esfuerzos y exigir requisitos incompatibles, considera el experto.
“Los riesgos generales adicionales están relacionados con los costes medioambientales, el impacto en el empleo, los derechos sobre los datos, la seguridad de los menores, la exclusión lingüística y el carácter formal del control humano”, concluyó Ribákov.


