En la mañana de este viernes la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas graduó a más de 30 galenos en la IV edición de la maestría Educación Médica, iniciada en noviembre del 2025 y culminada en julio último.
Este estudio no solo brinda las herramientas pedagógicas para su formación, también abre las puertas a una nueva identidad profesional, pues convierte a doctores, enfermeras o psicólogos en educadores médicos, una labor que les permite ver más allá del paciente individual y contemplar el sistema de salud en su conjunto.
Durante la ceremonia reconocieron al claustro de profesores por su entrega en cada clase, conferencia, además del rigor, la exigencia y acompañamiento en la tarea de formar.

“Quiero reconocer la calidad de nuestra maestría, fue un espacio académico serio, profundo y comprometido con la realidad. Cada asignatura, seminario, conversación nos exigieron más, pero también nos mostraron el valor de formarnos para servir mejor a nuestros estudiantes, instituciones y sociedad”, declaró la Msc. Yojany Díaz Payá, jefa del Departamento de Medicina Natural y Tradicional.
Finalizado el acto de graduación, los presentes junto a las principales autoridades de la institución médica, recordaron a Armando Carnot Veulens, uno de los médicos más importantes que ha tenido la provincia en el centenario de su fallecimiento.
La cátedra honorífica que lleva su nombre hizo de la fecha el momento oportuno para entregar los premios anuales Dr. Armando Carnot, así como por la obra de la vida, a ocho médicos con una trayectoria y labor dedicadas a la sanación y la medicina.
Además, efectuaron la transición de presidente de la Cátedra honorífica, cuya presidencia asumió el Doctor Ihosvany González Vargas, luego de haber finalizado su labor la rectora de la Universidad de Ciencias Médicas, la Dra. Diana Vargas Carnot.
“Debemos reconocer a los profesionales que con su quehacer diario se han hecho merecedores del premio que honra la vida y la obra de quien fuera reconocido como el médico de los pobres….. Ustedes, galardonados, son los herederos directos de ese espíritu. Al premiarlos reconocemos esa abnegación y capacidad de mirar al paciente y ver en ellos a un ser humano y no un diagnóstico”, comentó la rectora de la casa de altos estudios.
Premio Dr. Armando Carnot Veulens
Los galardonados con el Premio Dr. Armando Carnot Veulens, todos profesores del Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente Faustino Pérez, fueron la Dra. Tereza Sangroni Viart; la Dra. Marisol Negret González; el Dr. Oscar R. García Rodríguez; el Lic. Yoel Monzón González y el DrC. Yadiel E. Monet Fernández.

En representación de los premiados, Yoel Monzón González expresó su gratitud a través de las redes sociales: “Recibo hoy con profundo agradecimiento el Premio Dr. Armando Carnot Veulens, un honor que abrazo con humildad y respeto hacia la Cátedra Honorífica de la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas que lo otorga. Este reconocimiento fortalece mi compromiso de seguir aportando, desde la antropología forense, al servicio humano y académico que tanto valoro”.
En el mismo acto se entregó la Distinción por la Obra de la Vida a tres personalidades que han consagrado su existencia al desarrollo de la medicina y la cultura científica en Matanzas. Fueron ellos la Dra. Clara O. Laucirica Hernández; el DrC. Ercilio Vento Canosa, Historiador de la Ciudad de Matanzas, y el Dr. Rolando J. Reguera Rodríguez.
La jornada constituyó también un encuentro con la historia de la medicina matancera. Nacido en Matanzas el 13 de enero de 1884, Armando Carnot Veulens hizo de la medicina “una expresión profunda de humanidad”. Su trayectoria profesional y su vida pública estuvieron marcadas por la dedicación a los más necesitados, la honradez y una vocación de servicio que alcanzó también responsabilidades al frente de la ciudad, pues en 1916 fue elegido alcalde de Matanzas de manera aplastante, cargo que compartió con sus responsabilidades profesionales.
Hijo del Dr. Alfredo Carnot, caballero de la luz y de la noche en la lucha clandestina por la independencia, Armando heredó la modestia, el compañerismo, la cortesía y la bondad del padre, y convirtió la medicina en “un verdadero sacerdocio”. Su profunda abnegación caló en la conciencia popular y lo llevó a ser evocado por su pueblo como “el médico de los pobres”.
Aquel 20 de septiembre de 1926, con apenas 42 años, una sepsis puso fin a su vida. El masivo acompañamiento durante su sepelio, uno de los mayores que recuerda la urbe, constituyó —como diría José Martí— “expresión espontánea de gratitud y prueba irrefutable de amor, respeto y reconocimiento”.
La Cátedra Honorífica Armando Carnot Veulens fue creada por la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas y la Sociedad Cubana de Historia de la Medicina, Capítulo Matanzas, con el propósito de preservar el legado del insigne médico, promover la investigación histórica y estimular a las nuevas generaciones de profesionales de la salud. Sus premios anuales constituyen uno de los más altos reconocimientos que otorga la institución académica matancera.
Con esta entrega, Matanzas no solo recuerda a uno de sus hijos más preclaros, sino que tiende un puente entre el pasado y el presente, reafirmando el compromiso de la comunidad médica matancera con los valores que definieron la vida y la obra del Dr. Armando Carnot Veulens: la ciencia al servicio del pueblo, la ética profesional y la entrega sin límites a los demás. (Texto y foto de la autora)


