La Unesco decidió declarar este viernes el yacimiento arqueológico de Sebastia, en el territorio palestino de Cisjordania, Patrimonio Mundial y simultáneamente incluirlo en su lista de sitios en peligro, en un procedimiento con carácter de urgencia por la amenaza de expropiación por parte de Israel.
La decisión se adoptó tras un largo debate sobre las reglas de procedimiento, después de que la República Checa, opuesta a la inclusión de Sebastia en la lista de Patrimonio Mundial, solicitara una votación que finalmente no se produjo por la oposición del resto de países.
«Es un momento histórico para Sebastia, para Palestina y para la Convención de Patrimonio Mundial», dijo el representante de la delegación palestina tras la decisión, desde la ciudad surcoreana de Busán donde se celebra la reunión del Comité del Patrimonio Mundial.
El representante, con la bandera palestina atada al cuello, destacó que los habitantes de la localidad han protegido el yacimiento «durante generaciones, a pesar de las restricciones de la ocupación y los repetidos intentos de separarlos de su propio patrimonio».
La representante de la delegación de Israel, por su parte, criticó la decisión, y dijo que «la conexión eterna del pueblo judío con la Tierra de Israel no será rota por ninguna resolución de la Unesco».
Israel ha iniciado un proceso para expropiar unas 180 hectáreas de la acrópolis y terrenos circundantes, donde pretende desarrollar el llamado Parque Nacional de Samaria, orientado al turismo israelí en territorio ocupado.
El plan cuenta con una financiación por un valor de más de 9 millones de euros (más otros 46 millones dedicados arqueología en toda Cisjordania).
El de Sebastia es un yacimiento arqueológico cuyos inicios se remontan a los siglos VIII y IX a.C., cuando allí se situaba la capital del antiguo Reino de Israel, Samaria (hoy, el nombre con el que nacionalistas israelíes se refieren al norte de Cisjordania ocupada).
También allí se encontraron objetos del periodo helenístico, y durante el romano el rey Herodes I fomentó la construcción y la renombró como Sebaste. En el siglo XI d.C., los cruzados levantaron sobre la basílica bizantina previa (en la que estarían los restos de Juan el Bautista) una catedral.
Tras la conquista islámica, allí se alzó una mezquita en honor del profeta Yahya (el nombre en árabe de Juan el Bautista).
Finalmente, Sebastia pasó a formar parte del Imperio Otomano en el siglo XVI, junto al resto de Palestina.
La localidad de Sebastia, donde se encuentra el yacimiento, está atravesada por el reparto de autoridades que establecieron los Acuerdos de Oslo II entre Israel y Palestina en 1995, dividiendo en tres áreas el enclave: la zona A, de control militar y administrativo palestino; la B, de control administrativo palestino pero militar israelí; y la C, de control militar y administrativo israelí.
En mayo de 2025, el Ministerio de Patrimonio de Israel comenzó a excavar el yacimiento valiéndose de un órgano de la Administración Civil (el órgano militar que gestiona Cisjordania como territorio ocupado), sin coordinación o el consentimiento de las autoridades palestinas.
A finales de 2025, la Administración Civil informó al Ayuntamiento del pueblo de Sebastia de su intención de expropiar toda la acrópolis del yacimiento y áreas circundantes que son propiedad privada de la población, y en febrero de este año emitió una nueva orden de expropiación, ignorando sus apelaciones.
Por su parte, el alcalde del municipio de Sebastia (Cisjordania ocupada), Mohamed Azim, aseguró este viernes que exigirá a la comunidad internacional que castigue a Israel como «potencia ocupante», después de que la Unesco declarara hoy el yacimiento arqueológico de dicha localidad como Patrimonio Mundial.
«Se exigirá que se castigue a la potencia ocupante (Israel), que cese su control sobre el sitio (arqueológico) y que la comunidad internacional proporcione los fondos necesarios para su protección y desarrollo», dijo Azim a EFE por vía telefónica tras el anuncio del organismo de la ONU.
La Unesco decidió también inscribir directamente en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro a los castillos del monte Amel en el sur del Líbano, donde se han registrado bombardeos israelíes ante su conflicto con Hizbulá por la guerra en Oriente Medio.
«Esta decisión reconoce el valor universal excepcional de un bien que incluye cinco castillos históricos (…) Son un testimonio de más de cinco mil años de historia política y militar», celebró la delegación del Líbano desde la ciudad surcoreana de Busán, donde se celebra hasta el 29 de julio la 48.ª reunión del Comité del Patrimonio Mundial.


