En la trampa digital de Fernando Cerimedo
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En la trampa digital de Fernando Cerimedo

De las redes de desinformación al penal en Bolivia, el periodista en su momento cercano a Milei trazó un mapa digital que impactó en la política latinoamericana


Fernando Cerimedo pasó, en pocos años, de ser un desconocido publicista porteño con paso por agencias tradicionales como McCann, a convertirse en una de las figuras más cuestionadas en la trastienda de la ultraderecha latinoamericana.

Su reciente detención en Bolivia –donde cumple dos prisiones preventivas en los penales de Palmasola y Chonchocoro– fue acusado de la presunta tentativa de feminicidio de su expareja, la abogada Nadia Beller, e investigado en una causa paralela por enriquecimiento ilícito tras el hallazgo de divisas y una granja de bots (red coordinada de dispositivos, software u operadores humanos que genera grandes volúmenes de tráfico automatizado o fraudulento), aceleró el colapso de un personaje el cual operó en las sombras de la política continental.

El caso no representa un hecho aislado, es la radiografía de un entramado de manipulación que explotó los vacíos regulatorios para incidir en comicios y procesos institucionales de varios países.

El estratega cimentó su ascenso mediante la creación de la empresa Numen, una consultora que él mismo definió no como una firma encuestadora tradicional, más bien como un laboratorio de marketing digital concebido con la finalidad de intervenir activamente en la opinión pública.

Su modelo combinó el diseño deliberado de campañas negativas orientadas a demoler la imagen de adversarios políticos, el manejo coordinado de miles de cuentas automatizadas en plataformas como X, Facebook y TikTok, y la posterior amplificación de esos contenidos a través de un portal propio: La Derecha Diario.

Presentó como cobertura periodística lo que nacía en sus propias estructuras de propaganda, construyó la narrativa de un “gurú” experto en guerras digitales que le abrió las puertas ante diversos clientes de la región.

Parte central de ese método consistió en operar siempre desde la informalidad. Cerimedo evitó de forma sistemática integrar las nóminas oficiales de los partidos o asumir cargos públicos, lo cual le permitió actuar fuera del radar de las auditorías de financiamiento electoral y de las normas de transparencia que rigen para las campañas.

Este esquema se apoyó en la posterior transferencia de activos mediáticos, como la cesión de La Derecha Diario al español Javier Negre, ampliando el alcance regional de la red.

Redes de injerencia, de Brasilia a Buenos Aires

El rastro de sus operaciones atraviesa algunos de los momentos de mayor polarización política en América Latina. Su salto a la arena internacional ocurrió en 2018, tras vincularse con el círculo cercano de Eduardo Bolsonaro, hijo del entonces candidato presidencial brasileño Jair Bolsonaro.

Años más tarde, la Policía Federal de Brasil lo incluyó formalmente en el expediente de 884 páginas que investiga el intento de golpe de Estado contra Luiz Inácio Lula da Silva en 2022.

Cerimedo, único extranjero imputado en la causa, fue ubicado dentro del llamado núcleo de desinformación por difundir denuncias falsas sobre la vulnerabilidad de las urnas electrónicas, las cuales alimentaron el clima de agitación previo al asalto a las sedes de los poderes públicos en Brasilia en enero de 2023.

En Chile, su irrupción en el plebiscito de entrada de 2020 –organizado para definir si se redactaría una nueva Constitución en reemplazo de la heredada de la dictadura– se dio mediante sondeos sesgados contratados por el comando empresarial del Rechazo.

Aunque ese primer proceso concluyó con una victoria abrumadora del Apruebo con el 78 por ciento de los votos, Cerimedo volvió a intervenir en el plebiscito de salida de 2022 mediante la creación de la filial Numen SpA destinada a promover el rechazo a la propuesta constitucional presentada.

Esa presencia continuada en ambos comicios le permitió tejer una red de influencias con operadores de la derecha local, varios de los cuales pasaron a ocupar cargos clave en la Secretaría de Comunicaciones y en la asesoría del gabinete presidencial actual de La Moneda.

A Milei le sirvió y luego el Libertario se lavó las manos. / datalegislativa.com

En Argentina, el consultor integró el núcleo digital impulsor de la candidatura presidencial de Javier Milei en 2023. Su rol abarcó desde la fiscalización de votos hasta gestiones de contacto con figuras internacionales; entre ellos, Elon Musk.

Sin embargo, la relación se quebró meses después en medio de fricciones internas y acusaciones sobre su presunta participación en la filtración de audios sobre cobro de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad, un escándalo que llevó al gobierno argentino a un oportuno ejercicio de amnesia selectiva, soltándole la mano a su antiguo estratega y desmarcándose públicamente del operador tan pronto como trascendió su arresto en Santa Cruz de la Sierra.

Denuncias de maniobras similares lo acompañaron en Honduras durante las elecciones presidenciales de 2025, en las que actuó de asesor de campaña de Nasry Asfura y dirigió el centro de procesamiento de datos del Partido Nacional, enfrentando señalamientos por la difusión de proyecciones irregulares y la presunta introducción de fondos extranjeros no declarados.

En Bolivia, mientras se presentaba de colaborador externo del mandatario Rodrigo Paz, su trayectoria termina bruscamente tras el atentado a tiros contra Nadia Beller a la salida de un hotel, caso en el que la fiscalía incorporó pericias telefónicas con mensajes que comprometerían al argentino como presunto autor intelectual del ataque.

Desafío regulatorio para las democracias regionales

La trayectoria de Cerimedo expone las severas vulnerabilidades de las democracias latinoamericanas ante el auge de las guerras de información y la contratación de servicios de desestabilización transfronterizos.

Al desempeñarse mediante contratos privados con empresarios, aportantes anónimos o agrupaciones paralelas, sus actividades eludieron de manera constante los controles sobre origen y destino de los fondos en contiendas electorales.

Más allá del destino que le deparen los tribunales en La Paz y Santa Cruz, el verdadero dilema para las élites que lo contrataron no es su detención, sino su silencio.

En el ecosistema de la inteligencia digital y las operaciones paralelas, un personaje caído en desgracia que conserva registros, pagos no declarados y audios comprometedores deja de ser un activo y deviene en una amenaza latente.

Si Cerimedo decide negociar su situación procesal a cambio de revelar quiénes financiaron la arquitectura del caos en la región, la caja de Pandora abierta podría sacudir a más de un gobierno en América Latina.

A sus apenas 45 años, el argentino ostenta el peculiar “mérito” de haber diseñado el mapa de la nueva derecha latinoamericana, no mediante grandes debates ideológicos o tesis doctrinarias, acaso a fuerza de algoritmos, guerras de desinformación y operaciones en la penumbra.

Sin embargo, la paradoja de su carrera es tan rotunda como su propio método. El periodista de derecha que presumía de torcer voluntades y mover los hilos de la región desde la sombra terminó acorralado por sus propias trampas digitales, pasando de moldear el destino político de todo un continente a esperar sentencia desde una celda en Bolivia.

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