Quizás esa imperfección que consideramos atada al sistema de vida estadounidense, pudiera llamarse deshonestidad.
Si no tienes dinero o alguien que te apoye con este, no puedes aspirar a cargo alguno; se vota generalmente por el bienestar personal, sin importar que el elegido promueva guerras, genocidios y abusos contra entes más pequeños y desprotegidos; y el presidente en cualquier época aprovecha generalmente su cargo para lucrarse, con el actual mandatario Donald Trump como el más sobresaliente en todos los índices negativos.
Trump triunfó en las elecciones del 2024, en parte, gracias a su capacidad para atraer a una coalición diversa que incluía a personas de todas las edades y razas. Sin embargo, aunque sus partidarios del movimiento MAGA le siguen siendo fieles, los sondeos sugieren que muchos jóvenes que contribuyeron a su victoria frente a Kamala Harris se sienten ahora desencantados.
La mayoría de los estadounidenses cree que el presidente Donald Trump y su familia se han beneficiado indebidamente de las criptomonedas desde su regreso al poder y que sus decisiones se ven influidas por sus negocios privados, según una nueva encuesta de Reuters/Ipsos. La encuesta, realizada durante cuatro días y finalizada el lunes, reveló que la mitad de los propios republicanos de Trump creen que el presidente permite que sus intereses empresariales influyan en sus decisiones, un hallazgo sorprendente para un líder que se comprometió a acabar con la corrupción en Washington.
Trump nació en el seno de una familia dedicada al sector inmobiliario en Nueva York y convirtió su nombre en una marca reconocida a nivel mundial antes de presentarse a las elecciones. El año pasado ganó más de 1 400 millones de dólares gracias a las iniciativas de su familia en el ámbito de las criptomonedas, entre las que se incluyen World Liberty Financial y la moneda meme o “meme coin” de Trump, activos digitales que ha defendido públicamente.
En marzo del 2025, dos meses después de iniciar su segundo mandato, el presidente llamó la atención en las redes sociales sobre su propia criptomoneda, describiéndola como “¡La mejor de todas!!!!!!!!!!!!!!!!”. Alrededor del 63% de los encuestados afirmó que era inapropiado que Trump y su familia se hubieran beneficiado de esa manera, mientras que el 32% consideró que era apropiado y el resto no respondió a la pregunta.
Aproximadamente tres de cada 10 encuestados republicanos calificaron las operaciones de inapropiadas, mientras que siete de cada 10 afirmaron que eran apropiadas.
Los demócratas suelen destacar la corrupción en el gobierno de cara a las elecciones de mitad de legislatura de noviembre, que determinarán el control del Congreso durante los próximos dos años, mientras que Trump se ha comprometido a investigar la supuesta corrupción en los estados gobernados por los demócratas. El mandatario afirma que no ha desempeñado ningún papel en el día a día de los negocios de su familia desde que volvió al cargo y que sus inversiones se gestionan de forma independiente.
Ha aplicado políticas favorables a las criptomonedas en su segundo mandato, tras haber buscado el apoyo de los inversores en criptomonedas durante la campaña electoral. La portavoz de la Casa Blanca Anna Kelly en un comunicado: “El presidente solo actúa en beneficio del pueblo estadounidense”.
¿QUÉ CUARTO PODER?
Antes se repetía que la prensa constituía el cuarto poder en Estados Unidos, después del Ejecutivo, Legislativo y Judicial, pero es falso porque opera generalmente al capricho de los intereses del establishment.
Empero, hay matices, intereses creados y animosidades contra el actual presidente norteamericano, debido a su megalomanía y búsqueda de idolatría, que sacuden los cimientos de una información que mantiene a duras penas sus valores.
El martes, Disney y America Brodcasting Corporation (ABC) demandaron a la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC), alegando que la Administración Trump está amenazando las licencias de emisión de la cadena en represalia por sus contenidos.
La demanda, presentada por ABC, su matriz Disney y ocho emisoras propiedad de ABC, impugna una inusual orden de la FCC emitida en abril que obliga a las cadenas a solicitar la renovación anticipada de sus licencias, varios años antes de la fecha prevista en el 2028.
La FCC justificó la orden por una investigación sobre las políticas de diversidad, igualdad e inclusión de ABC, cadena que sostiene que forman parte de una campaña de la Administración Trump para castigar al canal por contenidos que desaprueba.
«Una y otra vez, la Administración ha atacado la libertad de expresión de ABC, las historias que cuentan sus periodistas y los puntos de vista que emiten sus programas», señaló la cadena en la demanda, y agregó: «Con el tiempo, esos ataques han ido derivando en exigencias explícitas de que se retire a ABC sus licencias de emisión por lo que dice».
Trump hizo crecer la presión sobre los medios estadounidenses al lograr la suspensión momentánea del cómico Jimmy Kimmel, quien lo había acusado de propiciar el auge del fascismo.
«Si la Administración se sale con la suya, el mensaje para todas las empresas de medios del país será inequívoco, cuenten solo las historias que la Administración considere favorables o tendrán que enfrentarse al aparato coercitivo del gobierno federal. En un mundo así, la prensa no podría describirse de ninguna manera como libre», afirmó la cadena.
El regreso de Jimmy Kimmel logró la mayor audiencia en 10 años con 6,3 millones de espectadores.
«Aquí, en Estados Unidos, ahora mismo, estamos derribando, en sentido figurado y literal, las estructuras de nuestra democracia, desde la prensa libre hasta la ciencia, la medicina, la independencia judicial y la propia Casa Blanca», dijo Kimmel, en referencia a la demolición del Ala Este del edificio. «Somos un desastre”, opinó.


