Gladys Bejerano, excontralora de Cuba, responde a Mike Waltz: «Es un tergiversador, un mentiroso consumado, un cobarde» – Cubainformación
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Gladys Bejerano, excontralora de Cuba, responde a Mike Waltz: «Es un tergiversador, un mentiroso consumado, un cobarde» – Cubainformación

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La excontralora general de Cuba, Gladys María Bejerano, ha respondido públicamente al embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Mike Waltz, después de que este utilizara su salida de la Contraloría General de la República para cuestionar la transparencia de la gestión económica cubana y, particularmente, la fiscalización del conglomerado empresarial GAESA.

A través de la red social X, Bejerano rechazó las afirmaciones del diplomático estadounidense y defendió tanto su permanencia en Cuba como el carácter natural de su relevo institucional.

En un mensaje publicado en respuesta a las declaraciones de Waltz, la exfuncionaria escribió textualmente:

«El Sr. representante de EE. UU, ante la AGNU, es un tergiversador, un mentiroso consumado, un cobarde. «La desaparecida» según ha dicho, esta aquí, en Cuba, fiel al Partido, Estado, Gobierno y Heroico pueblo. Mi liberación, un proceso natural, q comparto. No se equivoque, RESPETE».

La contundencia de la respuesta contrasta con el relato presentado por el representante estadounidense, que había utilizado la trayectoria de Bejerano para alimentar sus acusaciones contra las instituciones cubanas.

Waltz utiliza el relevo de Bejerano para cuestionar la fiscalización de GAESA

Durante su intervención en la Asamblea General de Naciones Unidas, en el debate celebrado en octubre de 2026 sobre el bloqueo estadounidense contra Cuba, Mike Waltz vinculó la salida de Gladys Bejerano de la Contraloría General con las dificultades para auditar el conglomerado empresarial GAESA.

El embajador estadounidense recordó que la entonces contralora había reconocido las limitaciones existentes para fiscalizar determinadas operaciones de ese grupo empresarial, al que Washington presenta habitualmente como un conglomerado de carácter militar.

Waltz cuestionó que Bejerano fuera relevada de sus responsabilidades poco después de aquellas declaraciones y utilizó ese episodio como argumento para sostener sus acusaciones de falta de transparencia y corrupción en Cuba.

Sin embargo, la excontralora ha rechazado esa interpretación y ha explicado que su salida respondió a un proceso natural de relevo, que asegura compartir. También ha desmentido con su propia reaparición pública las insinuaciones sobre su supuesta desaparición, dejando claro que continúa en Cuba y mantiene su fidelidad al Partido Comunista de Cuba, el Estado y el Gobierno.

Una intervención estadounidense cargada de acusaciones y escenografía

Las referencias a Gladys Bejerano formaron parte de una intervención más amplia de Waltz contra Cuba, en la que el diplomático exhibió fotografías de supuestas propiedades y objetos de lujo que atribuyó a integrantes de la familia Castro y a dirigentes cubanos.

Entre los materiales mostrados figuraba una conocida fotografía de Fidel Castro tomada a comienzo de los años 60 del pasado siglo, en la que aparece con dos relojes en la muñeca. Waltz presentó esos relojes como símbolo de los supuestos privilegios de la dirigencia cubana y les atribuyó un valor equivalente a unos 40.000 dólares actuales. Varias fuentes, como el exdiplomático Carlos Alzugaray, señalan que fueron regalos de la época: «Yo sí recuerdo los dos relojes de Fidel. Fueron relojes que le regalaron. Uno de ellos era un modelo Oyster Perpetual que la Rolex diseñó para pilotos. Su valor en aquella época era de unos US$ 300.00 comprado en Suiza. Conozco una persona que se compró uno igual en una tienda de Buenos Aires en 1975 y le costó US$ 280.00. Si mal no recuerdo el otro era un Casio japonés que en aquella época costaría entre US$ 40.00 y 70.00».

El embajador Waltz también recurrió a imágenes de instalaciones turísticas y propiedades en territorio cubano, presentándolas como prueba de los privilegios de la élite política. No obstante, las fotografías exhibidas durante un discurso diplomático no constituyen por sí mismas una comprobación independiente de la titularidad de los inmuebles ni de las acusaciones formuladas.

La intervención se produjo en un debate especialmente tenso sobre el bloqueo estadounidense, que volvió a enfrentar las posiciones de Washington y La Habana ante la comunidad internacional.

La respuesta de Bejerano introduce en esa controversia la voz de una de las protagonistas directas de las acusaciones de Waltz. Su mensaje, además de rechazar las insinuaciones sobre su situación personal y profesional, reivindica su continuidad en Cuba y reclama respeto frente a las declaraciones del representante estadounidense.

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