Diversas generaciones de cubanos han nacido medio siglo después que Pinar del Río ganó por primera vez la sede del 26 de Julio. Tal vez, en la cotidianidad, no tengan conciencia clara de la importancia de trabajar unidos. Eso es lo que ha traído a la provincia hasta aquí
Fotos. / Yasset Llerena
Aquel julio de 1976 el júbilo se apoderó de los pinareños. Entonces, el Comandante Julio Camacho Aguilera -guantanamero por nacimiento y vueltabajero por adopción- dirigía la provincia como si hubiera nacido allí. Lo hacía con gran amor, con la pasión de los revolucionarios motivados con los avances de su tierra. Era la misión que el Comandante en Jefe le había confiado y su empeño -junto a todo el pueblo- contribuyó a que Fidel le cambiara el epíteto de cenicienta por el de princesa a un territorio que hasta 1959 había sufrido el estigma del olvido, tanto, que el Líder de la Revolución afirmó ese día:
“En el capitalismo, ninguna región del país fue más olvidada y ninguna población de Cuba fue objeto de mayor indiferencia, y hasta podríamos decir de desprecio, a pesar de que esta provincia durante la última guerra de independencia tuvo una participación fundamental y que estas tierras fueron escenario de muchos de los más brillantes hechos de armas del Ejército Libertador y de su glorioso lugarteniente, Antonio Maceo, y de que incontables hijos de esta provincia murieron en la lucha o perecieron en los campos de concentración o como víctimas de los crímenes del colonialismo”.

Fidel resaltó los avances de esa parte del occidente cubano, en todos los órdenes, especialmente en lo económico y lo social, para afirmar más adelante: “Estos éxitos se deben al excelente trabajo de dirección llevado a cabo por nuestro Partido, a su magnífico equipo de dirección provincial, y de modo especial a su Primer Secretario, el compañero Camacho Aguilera”.
Tras la conmemoración del aniversario 73 de la gloriosa gesta, que Pinar del Río gana la sede por cuarta vez -la segunda y la tercera, en los años 2000 y 2017, respectivamente-, la vueltabajera Marlenis Fernández Cordero habló de aquel acontecimiento como si lo hubiera vivido, gracias a la historia contada en el hogar y aprehendida en la escuela, algo que de otro modo hubiera sido imposible, porque tenía solo un añito de vida.
Dijo, con cierta jocosidad, “no saques cuenta, porque vas a saber mi edad, pero bueno, lo importante es destacar lo que ha significado cada celebración de este tipo para los pinareños, de quienes hablan cosas tales como la concretera dentro del cine, la grúa en el estadio y muchas conjeturas más que solo provocan risa. Porque Cuba entera conoce de la amabilidad distintiva en quienes habitamos este terruño, de su laboriosidad y la disposición a la hora de sortear dificultades.
“Sé lo grandioso de la primera sede, pero las restantes, en las cuales sí he participado, se han realizado en momentos muy particulares, especialmente esta, en una etapa caracterizada por el recrudecimiento del bloqueo y de una narrativa encaminada a desacreditar a Cuba, de manera que la opinión pública internacional vea justificada cualquier agresión.
“Fue muy emotivo escuchar en voz del Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba el saludo del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución, quien nos expresa su cariño y reconocimiento por haber ganado, con el esfuerzo y la consagración a la causa revolucionaria y al trabajo creador, esta celebración. Es un gran estímulo para continuar haciendo historia, para seguir defendiendo la obra”.

Entre los más de cinco mil invitados al acto político cultural destaca el joven Guillermo Alejandro Cabrera Morales, presidente de la FEU en Ciencias Médicas, quien acude por primera vez en su provincia a una cita de estas características. Destaca el compromiso de las nuevas generaciones en el enfrentamiento a las agresiones imperialistas. “Ese es el Moncada de estos tiempos, y como dijera el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, vamos contra los muros
de una política genocida que intenta apropiarse del país. No renunciaremos a defender la soberanía y el derecho a forjar nuestro destino.
“Cada uno de los presentes aquí aceptamos la invitación, como una manera de reafirmar que resistiremos y de que, algún día, escribiremos nuestras memorias, contando a las futuras generaciones cómo, cotidianamente, fuimos escribiendo la historia de nuestra soberanía. Volveremos a hablar de Julio Camacho Aguilera, de las veces que el Comandante en Jefe, cuyo centenario ha llenado los días del año 2026, estuvo junto a los pinareños, reconociendo éxitos y señalando errores; del amor de Raúl por la provincia y de la obra colectiva de hombres mujeres de Vueltabajo por mantener el entusiasmo, la seriedad, la disciplina, y el calor distintivos de la labor a realizar por la sede de otros 26 de Julio”.



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