
Cubadebate
Aunque los cubanos enfrentan apagones diarios de más de 20 horas consecutivas, que en algunos territorios superan las 30 horas y provocan protestas con creciente frecuencia, al régimen no le falta la electricidad para sus actos de propaganda.
Así lo demuestra la celebración en Pinar del Río de una gala por el aniversario número 73 del asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes durante la noche del sábado, una jornada en la que más de la mitad del país estaría apagada durante el horario de mayor demanda de energía eléctrica, según el pronóstico de la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE).
Según el portal oficial Cubadebate, el espectáculo, que también conmemoró el centenario del natalicio del difunto dictador Fidel Castro, comenzó «con ‘Voces del pueblo’, una cuidada producción que contó con la participación de la Orquesta de Cámara Éxtasis, la Compañía Lírica Ernesto Lecuna y estudiantes de la Escuela Nacional de Danza, bajo la cineografía de Yamila Pérez Jarvis».
«El repertorio incluyó desde la trova y las décimas hasta un emotivo popurrí de canciones del pueblo que recordaron la gesta heroica: ‘Siempre es 26’, ‘Cabalgando con Fidel’, ‘Girón, la Victoria’ y ‘Y en eso llegó Fidel'», reseñó el medio estatal, que publicó fotos de un espectáculo, celebrado mientras gran parte de la población permanecía a oscuras y al que acudieron Miguel Díaz-Canel y su esposa, Lis Cuesta.
Para el horario pico del sábado, la UNE preveía una disponibilidad de apenas 1.070 MW para hacer frente a una demanda de máxima de 3.200 MW, lo que arrojaba un déficit de 2.130 MW para una afectación de 2.160 MW. Esos números traducen en que más del 65% de Cuba estaría apagado simultáneamente en el tramo de mayor consumo.
Combustible para la propaganda del régimen, mientras los cubanos no tienen ni transporte público
El propio sábado, Miguel Díaz-Canel se dedicó a repetir el mantra de que el Gobierno de Estados Unidos somete al pueblo de Cuba a un «castigo colectivo», al privarlo, según él, de combustible.
Contradictoriamente, las privaciones de las que el régimen cubano culpa a Washington no frenaron la celebración del Encuentro de Solidaridad en Pinar del Río, en el que el gobernante repitió su discurso victimista.
Según Cubadebate, en el evento participaron representantes de movimientos afines al castrismo de Estados Unidos, España, Australia y estudiantes de varias nacionalidades africanas, a los que Díaz-Canel agradeció su apoyo al régimen.
«Todos los días hay una amenaza más. Todos los días se fortalece la retórica contra la dignidad humana. Todos los días hay sanciones para Cuba, todos los días se alimenta el concilio de una agresión contra nuestro país», afirmó.
El también primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) también aprovechó la oportunidad para criticar el informe presentado el 20 de julio por el Departamento de Estado de EEUU, que sostiene que el régimen cubano sido el principal patrocinador del radicalismo de izquierdas en ese país y que ha operado como el epicentro de la subversión ideológica contra los valores estadounidenses.
Cubadebate destacó que el gobernante dedicó «un extenso pasaje de su intervención a detallar el impacto del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos», como ya es habitual.
La nota del medio oficial no recoge ninguna autocrítica por las políticas erradas del régimen que condujeron a Cuba a la crisis actual.
El primer secretario del PCC afirmó que el país lleva más de seis meses sin recibir buques con petróleo, a excepción de una donación rusa de 100 mil toneladas que permitió «durante 15 días mantener un nivel de vida diferente».
No obstante, el evento en el que reiteró la queja demuestra que el régimen tiene suficiente combustible para la propaganda, mientras los cubanos no cuentan con transporte público y los médicos y enfermeras «llegan todos los días a pie a salvar vidas», según las palabras de Díaz-Canel.
«El castigo colectivo en que han sumido a nuestro pueblo, a nuestro país, ya tiene carácter de genocidio», dijo, repitiendo las mismas frases de los últimos meses.
El gobernante también culpó a Washington por el éxodo de Cuba de las compañías hoteleras, que llevaban años acumulando pérdidas, debido a la debacle del sector turístico; de que los niños de cero a dos años no puedan tomar leche, porque el producto no puede llegar a la Isla por la falta de combustible, y del desastre de la agricultura, debido a la caída de «convenios de colaboración e inversiones» y a que «se han negado compras de semillas e insumos».
No asumió responsabilidad en ningún momento por el esquema de inversión estatal, que privilegió el sector turístico durante años, sobre la agricultura, ni por las políticas erradas que hicieron caer la ganadería y la producción de leche.
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