El terrorismo de extrema derecha y la guerra personal de Mr. Rubio
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El terrorismo de extrema derecha y la guerra personal de Mr. Rubio

Por estos días a Mr. Rubio le ha dado por filosofar sobre los peligros que acechan a EEUU, asegurando con sobrada vehemencia, que provienen de la izquierda extremista.

Ciertamente es parte de los deberes burocráticos del super secretario, enlistar a los enemigos de turno, algo que en su momento han hecho todos los funcionarios, que le antecedieron en este cargo y que, como norma, procuran cumplir con la máxima según la cual siempre se inventó o expuso a un enemigo tremendo, que justificara la hostilidad del Imperio con el resto del mundo.

Así las cosas, atrapados en la necesidad comunicacional de demostrar una amenaza inminente, para poder concretar las que ellos hacen contra terceros, los gobiernos estadounidenses escogieron a los peligrosos de ocasión, generalmente articulado a determinados intereses espurios de sus grandes conglomerados, siendo el caso del apetito por el petróleo ajeno, el ejemplo más elocuente y de absoluta actualidad.

Es por ello que en el “imaginario” imperial, ha predominado en los últimos 30 años la figura del árabe o musulmán, como lo peor de lo peor, lo más peligroso, algo que quedó demostrado, dicen, con los atentados del 11 de septiembre del 2001. Este hecho por cierto esta rodeado de todo tipo de teorías conspirativas, justamente las que apuntan a que fue una suerte de autoatentado, porque involucró a una organización terrorista, Al-Qaeda, conformada por islamistas, pero que debe su existencia a la inventiva de la CIA, cuando organizaron a los afganos para combatir la “invasión” soviética.

Toda la propaganda occidental, con un elevado nivel de aceptación entre sus poblaciones, en lo que ha contribuido por cierto Hollywood, y su peculiar manera de exponer la historia, aceptan como verdad revelada, la agresividad de los musulmanes. Y ese “consenso” ha llevado a EEUU al punto en que están ahora, empantanados en la guerra contra Irán, el que lleva casi 30 años construyendo un arma nuclear “para la semana que viene”, es decir, un absurdo total.

El supuesto protagonismo islámico, en eventos de terrorismo en EEUU, es un asunto desafiante para un análisis realmente objetivo de la historia porque, debido al racismo muchas veces explicito, que predomina en las élites estadounidenses, usualmente  convierten en árabe a cualquiera que no tenga el pelo y los ojos rubios.

De modo que el enemigo del pueblo estadounidense ha sido hasta ahora alguien nacido en algún lugar del Asia Occidental, que mal le dicen Medio Oriente. Y la razón real es que en esa zona hay abundante petróleo; cualquier otro pretexto es eso, pura justificación vacía de contenido verificable.

Con estos antecedentes aparece Mr. Rubio, declarando que la mayoría de los terroristas son tipos de izquierda, que tienen su capital o principal referente nada menos que en La Habana. ¿Alguien en su elemental juicio puede creer esto? ¿Acaso Mr. Rubio no sabe que en Cuba no hay suficiente petróleo? Bueno eso lo sabe, de ahí la insana decisión de bloquear el acceso de los cubanos a importar dicho producto.

Otro problema, en la delirante argumentación del secretario de estado estadounidense: el enfoque ideológico que aparece en primera plana, para describir al enemigo de su país; sí, porque hasta ahora no era de mayor interés en la propaganda oficial las diatribas contra los árabes, debido a sus inclinaciones políticas e ideológicas, algún que otro especulaba sobre lo “malsano” de la religión musulmana, pero francamente no predominaba ese enfoque; tal vez porque en rigor muchos, por no decir todos los “comprobadamente” terroristas islámicos, han sido en esencia de derecha, o cualquier cosa, menos de izquierda, ni marxistas, ni socialistas ni nada parecido.

Entonces una primera constatación, para mal de los panfletos de ocasión de Mr. Rubio, el tipo decidió innovar en materia de calificativos respecto al “enemigo del pueblo estadounidenses”. Ya no es originario de un país con petróleo, y además ahora profesa una ideología “propia de los malos”, declaración difusa y antojadiza, simplificada para que se mueva en las redes sociales, pero sin sustentación.

Sin embargo, Mr. Rubio tiene que enfrentar varios elementos en su contra, para que medianamente esta propaganda, con tufo electoral como ya se ha dicho, logre impactar en la opinión pública local, mucho menos a nivel internacional.

En primer lugar, están los datos, los que matan relato, como se afirma. Como se explicó antes, dichas estadísticas pueden tener un sesgo importante, sobre todo por el asunto de culpar a los musulmanes de cualquier cosa, pero aún asumiendo este problema, los números son
concluyentes.

Por ejemplo, un 87% de los atentados y actos de terror en EEUU, contabilizando los últimos 50 años, se le achacan al fenómeno que denominan “islamista radical o yihadista”; se suma en orden de impacto, los atentados organizados por individuos y organizaciones de extrema derecha, que más menos suman un 11%; también podrían sumarse a lo anterior, los llamados “lobos solitarios” sin clara filiación política, aunque obviamente improbable que sean luchadores de izquierda, algo que hubieran dejado claro antes de masacrar a niños en una escuela, o feligreses en un templo, por solo citar los casos más comunes y horribles. Por último, se enlista a la extrema izquierda, considerado como casos aislados, asociados a temas por ejemplo ambientalistas, así lo califican, y que rondan el 2%. En resumen 98% (de derecha) vs 2% (izquierda).

A la anterior tabla, hay que agregar el terrorismo de estado, de derecha, que ha existido y campea por su respeto en todo el mundo. No hay que rebuscar mucho en la historia; ahí están las víctimas civiles de las interminables agresiones estadounidenses, en los años posteriores a la Segunda Guerra mundial, calculadas en más de 20 millones, daños colaterales le dicen, para ser más sádicos y cínicos, probablemente. Y en la actualidad, el récord lo tiene el más sanguinario de los ultra derechistas actuales, el primer ministro sionista, en competencia con el titular de la Casa Blanca, en su guerra genocida contra Irán.

También hay terrorismo de ultra derecha, en la propia praxis de la política económica o en el manejo del asunto migratorio, en la actual administración imperial. Sino, que le pregunten a las víctimas de ICE, el mismo que encarcela niños de 2 años, que califican de la Gestapo trumpista; o el recorte alevoso de fondos millonarios para ayuda médica a millones de personas, terminado el programa de subvención de Medicare Part D para el 2027; en paralelo, una reducción escandalosa de la carga impositiva para los super hiper multimillonarios, o fondos para las guerras en el exterior y no menos extraordinario, el epíteto que le han puesto a Trump, el presidente más corrupto de la historia republicana.

Mr. Rubio está atrapado en su ineludible propósito, el más importante para no decir que el único: acabar con la Revolución cubana. Su mensaje no encaja, en la narrativa imperial predominante, mucho menos puede sustentarse en datos de la realidad real, de allí que deban apelar a IA y otras técnicas de dudosa moralidad y que llegan al extremo del ridículo, por ejemplo, cuando el Departamento de Estado elaboró un mapa de Africa con la tal IA, que ubicó a los países de forma desordenada y absurda, peor, para ser usado en una reunión para engatusar a los africanos.

Es cierto que se podría alegar que a la elite estadounidenses gobernante tampoco les interesa mucho si la media de la gente les cree; total siempre han mentido descaradamente, récord que tiene Trump y que le emulan todos sus ministros, incluido Mr. Rubio, que ya era mentiroso antes de trabajar para las ordenes del actual mandatario.

Sin embargo, cuando las mentiras no provocan mejoras, cuando, por el contrario, crean problemas, impactan en la vida cotidiana de las personas, potenciales electores, y en el exterior, provoca desconfianza, rechazo y en general repulsión y absoluto descredito, entonces se convierten en un conflicto del que no se suele escapar fácilmente.

Porque la manida justificación para iniciar la agresión a Irán ha impactado no solo en la credibilidad del gobierno, sino en el alza de la inflación y el deterioro de la calidad de vida de los estadounidenses, incluido vastos sectores de la llamada clase media.

Mentiras vs. datos: inflación en diciembre del 2024, 2.9%, frente al 23,5% en julio 2026, impulsada desde luego por el aumento en los costos de la energía, que afecta transversalmente al resto de la economía. De ahí, que el pronóstico de crecimiento del PBI se desploma del 2.3% alcanzado en diciembre del 2024 a 1,5% para el segundo semestre del 2026. La administración Trump procura lidiar con este descalabro, amenazando a la “prensa libre” y a la “libertad de expresión”, según los lamentos de la inefable Sociedad Interamericana de Prensa, que por cierto no forma parte, de la “izquierda radical”.

No es ni necesario aludir a la caída lenta, pero aplastante como el elefante, de la popularidad del inquilino de la Casa Blanca, que amenaza con arrastrar hacia una contundente derrota electoral, al oficialismo republicano, incapacitado de enfrentar a Trump. La realidad económica y el rechazo a la guerra en Irán, la más impopular de la historia contemporánea en EEUU, le están pasando la cuenta a la mentira, no importa que a la mencionada élite no le interese ese detalle.

Así que Mr. Rubio se descoloca voluntaria pero inevitablemente. La orden recibida desde la cosa nostra mayamera, es crear una causa  para atacar a Cuba, y como mínimo incrementar la asfixia, tratando de emular con el crimen, que sus jefes sionistas comenten contra Gaza, como bien dijo un legislador estadounidense, al referirse a la agresión y el bloqueo contra la familia cubana.

No Mr. Rubio, el problema de los estadounidenses no es que La Habana sea la capital del comunismo del siglo XXI; tienes que hablar de cosas reales, que les importen a los electores de Nueva York, de California o de Texas; como se te ocurre conspirar, por cierto, de forma tan burda, para iniciar otra guerra cuando la de Irán, donde hay petróleo, que amenaza dicen a Israel, no está claro si alguna vez terminará mientras Trump este donde esta.

¿En serio Mr. Rubio? piensas que a alguien, fuera del micro mundo farandulero del sur de la Florida, le interese que desde Cuba provenga un peligro imposible de demostrar, totalmente intangible y que según afirmas, tiene que ver con lo que escribió un tal Carlos Marx hace cientos de años.

No es de extrañar que cada 48 horas, el secretario de estado y otros encargos, vociferen contra el espionaje cubano, o sobre su influencia en casi todos los estamentos de la vida estadounidense; claro simplemente ha comprobado algo evidente para cualquiera: Cuba no puede ser de ninguna manera una amenaza para la gran potencia, con el “ejército más poderoso del mundo”, al fin y al cabo, llevan años afirmando que la isla es un Estado fallido.

La contradicción narrativa es insalvable Mr. Rubio, porque es simplemente absurdo que Cuba tuviera la capacidad de generar las protestas anti King (por Turmp), las de ahora, o que este detrás de la organización Black Lives Matter, surgido en el 2013; menos todavía, la reacción en cientos de universidades estadounidense y de millones de personas en el resto del mundo, contra el genocidio en Gaza.

Obligado por las circunstancias, Mr. Rubio termina admitiendo que sus intenciones anticubanas tienen numerosos escollos que superar, incluido que la pequeña Isla de la Dignidad, genera mucha simpatía en la sociedad estadounidense y en el mundo, así que lo de Mr.Rubio parece que es comportarse lo más impopular posible; y todavía quiere ser presidente. Bueno, tal vez mientras más canalla, más posibilidades de lograr ese sueño húmedo, la vida aclarará las cosas quizás a la brevedad.

¿Quiere decir que la ridícula campaña de Mr. Rubio debe subestimarse? En lo absoluto, es muy peligroso su desenfreno, que destila desespero por todos sus poros. El daño que ya le hace al pueblo cubano es inconmensurable, y está claro que no le basta, que el propósito es doblegar a los cubanos, a la izquierda cubana para usar sus términos. Pero resulta que esta cuenta con una insuperable ventaja, detenta el poder político sin alternativas reales, y es depositaria de los más auténticos sentimientos de patria, solidaridad y soberanía, del indomable pueblo que habita la Isla de la dignidad.

 

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