En medio de un complejo escenario signado por la urgencia de elevar la producción de alimentos en Cuba, la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez (UNISS) presentó el proyecto Observatorio Agroambiental, una iniciativa pionera que integrará teledetección, sensores de campo e inteligencia artificial para cerrar la brecha tecnológica en el monitoreo de precisión en Cuba.
A cargo del Dr. C. Ignacio González Ramírez, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNISS, la propuesta contempla una plataforma digital con geoportal público que centralizará información clave para diagnosticar estrés hídrico y fitosanitario en cultivos estratégicos como arroz, maíz y caña de azúcar, al tiempo que vigilará ecosistemas vulnerables como los manglares espirituanos.
El Observatorio no solo posicionará a la provincia como referente nacional en agricultura de precisión, sino que generará insumos científicos para políticas climáticas como la Tarea Vida, ofrecerá un modelo replicable en otros territorios y contribuirá a la reducción de pérdidas productivas. Además, más de 300 personas serán capacitadas, con impacto directo en comunidades y decisores.
Para la UNISS, el proyecto supone un salto cualitativo al incorporar estas tecnologías en el pregrado y posgrado de carreras como Agronomía e Ingeniería Forestal, a la vez que fortalece el vínculo universidad-sociedad en la solución de problemas ambientales en un área que resulta clave para el país.
El monitoreo de precisión, pilar de esta iniciativa, implica un cambio de paradigma en el manejo de los recursos agrícolas y naturales. Frente a los métodos empíricos tradicionales, esta concepción tecnológica integra el uso de imágenes satelitales, sensores de humedad y temperatura instalados en el terreno, vehículos aéreos no tripulados (drones) y sistemas de inteligencia artificial para la captura y el procesamiento de datos georreferenciados.

Su objetivo es obtener diagnósticos certeros y en tiempo real sobre variables críticas como el estrés hídrico, la salinidad de los suelos o la incidencia de plagas, permitiendo a productores y científicos actuar con una precisión milimétrica.
Gracias a esta aproximación, es posible dosificar el riego y los insumos agrícolas únicamente donde y cuando se necesitan, lo que se traduce en un ahorro considerable de recursos, un aumento de la productividad y una sensible reducción del impacto ecológico, principios que resultan esenciales para la soberanía alimentaria y la resiliencia climática del territorio central cubano.



