EE.UU. reúne en la ONU a expresos políticos cubanos para restar apoyos a la resolución contra el embargo
Estados Unidos intensificó este lunes su ofensiva diplomática para reducir el respaldo internacional a la resolución cubana contra el embargo, con un encuentro en la sede de Naciones Unidas en Nueva York que reunió a expresos políticos, activistas y expertos para denunciar las responsabilidades del régimen en la crisis que atraviesa la Isla.
El acto, titulado «Cuba Libre: La opresión que La Habana oculta», fue encabezado por el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, y contó con las intervenciones de José Daniel Ferrer, Luis Manuel Otero Alcántara, María Werlau, Emilio Morales, la congresista republicana Nicole Malliotakis y Volodimir Pavlichenko, representante diplomático de Ucrania en la organización.
A poco más de una semana de la votación prevista para el 27 y 28 de octubre, Washington busca trasladar el centro del debate desde las sanciones estadounidenses hacia la represión política, el control militar de la economía y la responsabilidad de las autoridades cubanas en el deterioro de las condiciones de vida.
Waltz abrió el encuentro con la proyección de un documental sobre la persecución de artistas independientes y cuestionó la narrativa que presenta al régimen como víctima de una crisis provocada exclusivamente por Estados Unidos.
Asimismo, denunció los privilegios de la élite gobernante mientras millones de cubanos padecen apagones, escasez de alimentos y falta de medicamentos.
Los presos políticos toman la palabra
El opositor José Daniel Ferrer, quien pasó más de 12 años en cárceles cubanas, explicó por qué considera perjudicial que los gobiernos democráticos respalden la resolución presentada anualmente por La Habana.
Según denunció, el régimen utiliza esos votos para convencer a la población de que la comunidad internacional apoya al Partido Comunista y no a quienes reclaman libertades. Para los presos políticos, afirmó, ese mensaje constituye un golpe especialmente doloroso.
Ferrer también relató las torturas y presiones sufridas durante su encarcelamiento y pidió que la ayuda humanitaria llegue a los cubanos mediante instituciones independientes del Estado.
Por su parte, el artista Luis Manuel Otero Alcántara, excarcelado y enviado al exilio tras cinco años de prisión, denunció la criminalización del arte independiente, recordó la situación de Maykel Osorbo y reivindicó el derecho de los cubanos a elegir un proyecto político distinto.
La investigadora María Werlau expuso denuncias sobre las condiciones de trabajo de los profesionales sanitarios enviados a misiones internacionales, mientras el economista Emilio Morales señaló a GAESA como centro del poder económico y financiero del régimen.
El representante ucraniano denunció, además, el reclutamiento de ciudadanos cubanos para combatir en las fuerzas rusas, un asunto que ya había formado parte de la campaña diplomática estadounidense durante la votación anterior.
Una ofensiva que ya redujo los apoyos de La Habana
La iniciativa se produce después del histórico retroceso sufrido por la resolución cubana en octubre de 2025, cuando obtuvo 165 votos favorables, frente a los 187 de 2024. Los votos contrarios aumentaron de dos a siete y las abstenciones pasaron de una a doce.
Argentina, Paraguay, Hungría y Ucrania figuraron entre los países que votaron en contra, mientras varios gobiernos europeos y latinoamericanos se abstuvieron.
En julio de 2026, Washington volvió a presionar para impedir una sesión extraordinaria sobre el embargo, finalmente autorizada con 136 votos favorables, nueve contrarios y 30 abstenciones. Aunque se trataba de una votación diferente, el resultado volvió a mostrar las dificultades de La Habana para reunir sus mayorías tradicionales.
La administración Trump ha redoblado ahora sus gestiones. El secretario de Estado, Marco Rubio, abordó directamente la cuestión con el presidente salvadoreño Nayib Bukele, mientras Alemania estudia modificar su posición después de décadas respaldando la resolución.
La Habana denuncia presiones y Washington pide votar en contra
El encuentro provocó una fuerte reacción de la diplomacia cubana. El representante permanente ante Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, denunció su celebración como una maniobra política contra un Estado soberano, mientras el canciller Bruno Rodríguez Parrilla acusó a Rubio de presionar y chantajear a otros gobiernos.
Durante la jornada, diplomáticos cubanos increparon a los activistas, según denunció Ferrer, en un incidente que añadió tensión al enfrentamiento entre ambas delegaciones.
La congresista Malliotakis, hija de una familia cubana exiliada, reclamó que Naciones Unidas exija responsabilidades por las violaciones de derechos humanos y cuestionó que Cuba haya ocupado repetidamente un asiento en el Consejo de Derechos Humanos.
El objetivo estadounidense es modificar una votación que, durante más de tres décadas, ha expresado el rechazo mayoritario de la comunidad internacional al embargo. Aunque muchos gobiernos distinguen entre su oposición a las sanciones y su posición sobre el sistema político cubano, Washington sostiene que La Habana aprovecha ese respaldo para legitimar su permanencia en el poder y eludir reformas.
Al concluir el encuentro, Waltz pidió a las delegaciones que recordaran los testimonios escuchados cuando llegue el momento de votar. Su llamamiento fue explícito: rechazar la resolución cubana o, al menos, abstenerse.
La votación de la próxima semana permitirá comprobar si la ofensiva diplomática estadounidense consigue ampliar la pérdida de apoyos registrada en 2025 o si La Habana logra conservar la mayoría internacional que todavía respalda su exigencia de poner fin al embargo.
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