Firmada por 41 voces belgas del mundo de la cultura, el sector médico, el ámbito académico y la política, entre ellas el ex primer ministro Yves Leterme, una carta abierta al gobierno belga reclama mayor atención a la crisis en Cuba.
“Aislar deliberadamente a una población de la energía vital es algo inaudito”, comentan los rubricantes de la misiva que también incluye a la escritora Heleen Debruyne, la actriz Els Dottermans, el presidente del sindicato ABVV Bert Engelaar y el director de cine Koen Mortier.
El bloqueo energético estadounidense empuja actualmente a la población cubana hacia una catástrofe humanitaria, constata el documento aparecido en el influyente rotativo belga.
Como ciudadanos preocupados, hacemos un llamado al gobierno belga para que condene esta política medieval de inanición y emprenda acciones diplomáticas de inmediato, exigen los firmantes.
El cierre definitivo de la embajada belga en La Habana el 15 de abril de 2026 es, en el contexto actual, lamentable e incomprensible. Justo en el momento en que Cuba es extremadamente vulnerable, Bélgica corta importantes lazos diplomáticos, indican.
Además, este cierre envía una señal equivocada: refuerza la idea de que se puede aislar a Cuba y da a los halcones estadounidenses el mensaje erróneo de que tienen vía libre, denuncia la carta abierta.
Bélgica, afirma, puede suministrar equipos médicos, medicamentos, combustible para hospitales y ayuda alimentaria. No solo con palabras, sino con hechos, siguiendo el ejemplo de países como España y México.
La misiva recuerda que el 29 de enero de 2026, Donald Trump decretó un bloqueo energético contra Cuba y, sumado al bloqueo económico más prolongado de la historia mundial, esta medida es un castigo colectivo extremo e injusto contra millones de ciudadanos inocentes, subraya.
Ahora las consecuencias ya son catastróficas. La mortalidad infantil aumentó un 150 por ciento, lo que significa que mil 800 bebés más murieron debido a la falta de servicios básicos, destaca.
El sistema de salud enfrenta una fuerte escasez que forzó a posponer a más de 100 mil operaciones necesarias, mientras pacientes con diálisis corren peligro por falta de medicamentos esenciales.
La carta aclara, además, que Cuba no representa de ninguna manera una amenaza militar o económica para Estados Unidos. Sin embargo, obligar a un cambio de régimen en la isla continúa como obsesión destructiva de los sucesivos presidentes estadounidenses, subraya.
En el pasado, Bélgica nunca se dejó arrastrar frente a Cuba por la política de odio de Washington ni de los sectores conservadores europeos. Debemos honrar esa valiosa tradición de diplomacia soberana en estos tiempos oscuros.
“No debemos asumir que, por ser un país pequeño, no podemos tener un impacto geopolítico” y es de suma urgencia que el gobierno belga se pronuncie con firmeza contra esta agresión estadounidense, señala.
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