Discurso de la viceministra Déborah Rivas Saavedra de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, en la Sexta Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, desarrollada en Montevideo, Uruguay.

Señor Presidente, estimadas delegadas y delegados, entrañables colegas de América Latina y el Caribe:
Expresamos nuestro más cálido reconocimiento y fraterno saludo a la CEPAL, al UNFPA y al Gobierno y pueblo uruguayos que hoy nos acogen. Nos reúne aquí la convicción compartida de que el destino y el bienestar de nuestras sociedades constituyen un compromiso común e impostergable.
Transmito el más sentido mensaje de condolencia y solidaridad del pueblo y Gobierno de Cuba a las repúblicas de Colombia y Venezuela. Acompañamos con sincero dolor las pérdidas humanas y los devastadores daños materiales ante los recientes sismos.
Agradecemos a la CEPAL el informe presentado que recoge de forma exhaustiva y objetiva la situación de América Latina y el Caribe en su dinámica demográfica, así como útiles recomendaciones para las políticas públicas en estas urgentes materias.
Señor Presidente:
Mi patria, Cuba, un Pequeño Estado Insular en Desarrollo que ha sufrido los severos estragos de fenómenos naturales y los efectos de un cruento y devastador bloqueo económico, comercial y financiero por más de seis décadas, nunca ha dudado en ejercitar el acompañamiento activo, en materia de población y desarrollo, hacia las naciones vecinas.
El talento, la vocación y el esfuerzo humano de nuestra gente han generado verdaderos puentes de integración. Prueba de ello es la Operación Milagro, que devolvió la vista a millones de ciudadanos de Nuestra América, o el profundo impacto de la Misión Solidaria “Manuela Espejo” realizando pesquisas para el estudio bio-psicosocial y clínico que permitió la identificación oportuna de quienes viven con discapacidad.
Asimismo, del conocimiento de nuestros educadores nació el programa “Yo, sí puedo”, erradicando el analfabetismo en variados rincones de la Patria Grande. A ello se suma la marca indeleble de miles de jóvenes latinoamericanos y caribeños que se han formado gratuitamente como médicos en las aulas de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), así como las valiosas prestaciones brindadas por nuestros profesionales al fortalecimiento de los sistemas públicos de sanidad, deporte y cultura en diversos Estados del área. En los momentos más complejos —frente a epidemias, desastres naturales o la pandemia de la COVID-19— Cuba ha compartido sus vacunas, su soberanía científica y sus brigadas sanitarias.
Todas estas acciones desarrolladas por Cuba muestran su compromiso inalterable con el desarrollo y los pueblos de nuestra región. En este foro queremos también reafirmar ese empeño con el Consenso de Montevideo, la Agenda 2030 y la justicia social.
Trabajamos de manera incansable en función del progreso de nuestra ciudadanía. Hemos aplicado políticas públicas que están en total correspondencia con el espíritu y la letra del Consenso de Montevideo. En Cuba hemos implementado una Política de Atención a la Dinámica Demográfica para responder al acelerado envejecimiento poblacional y a los retos del reemplazo generacional, atendida prioritariamente por una Comisión Gubernamental que preside el Primer Ministro de la República.
Asimismo, hemos adoptado un moderno Código de las Familias, una legislación de vanguardia a escala internacional que protege los derechos de la ciudadanía en su totalidad, en especial de los adultos mayores, la niñez y la juventud, y de quienes asumen las tareas de cuidado; asimismo, consagra los derechos sexuales y reproductivos en nuestro país.
A ello se suma la aprobación de otros trascendentales marcos normativos y marcos de acción, como el Código para la Niñez, la Adolescencia y las Juventudes, el Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial, y el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, entre otras iniciativas de profundo calado social.
Sin embargo, este plenario debe reflexionar sobre una realidad innegable. Hoy, Cuba sostiene este esfuerzo en medio de un contexto económico complejo, agudizado por el cerco estadounidense y su nueva dimensión energética.
Este cerco recrudecido afecta todas las garantías de nuestra sociedad, incluidos el derecho a la alimentación, salud, deporte, educación, felicidad, estabilidad psicológica y vulnera un principio fundamental, como es el propio derecho a la vida.
Actualmente, duras restricciones financieras y logísticas frenan el arribo de insumos médicos, combustibles y recursos básicos para el sustento familiar.
Esta situación plantea una interrogante estratégica para toda América Latina y el Caribe: ¿puede nuestro continente alcanzar plenamente sus Objetivos de Desarrollo Sostenible si permite que uno de sus integrantes sea asfixiado y privado de aportar su potencial al conjunto regional?.
El intento de aislar a un país de la Patria Grande no debilita solo a ese Estado; erosiona la capacidad colectiva de toda la zona para responder a las crisis y proteger a sus habitantes. La verdadera fortaleza regional radica en la suma de todas sus capacidades y el respaldo mutuo, sin exclusiones; es una de las conclusiones del reciente informe de la comisión de la CEPAL sobre geopolítica, globalización y desarrollo para América Latina y el Caribe: “El grado en que (América Latina y el Caribe) puede ejercer una capacidad de agencia significativa depende fundamentalmente de su capacidad para actuar de forma colectiva, movilizar sus activos estratégicos y articular posiciones coherentes en los debates sobre la gobernanza global”.
No estamos de brazos cruzados. Se han aprobado por la Asamblea Nacional de Cuba 176 transformaciones económicas y sociales que tienen como objetivo fundamental al ser humano, garantizando su plenitud y avance.
Cuba no se detendrá. Seguiremos defendiendo el bienestar de nuestro pueblo y compartiendo nuestros logros con el mundo. Pero llamamos a la reflexión madura de esta Conferencia: si el objetivo del Consenso de Montevideo es no dejar a nadie atrás, la integración, la cooperación recíproca y la cohesión continental deben ser realidades tangibles, no solo declaraciones de principios.
Hacemos un llamado en esta Conferencia a la solidaridad con el pueblo cubano.
Muchas gracias.
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