El recuerdo y denuncia por los más de tres mil cubanos caídos a consecuencia del terrorismo de Estado contra Cuba marcó la noche de este lunes la vigila protagonizada por el pueblo en tributo a los mártires de la Patria, en antesala del aniversario 50 del sabotaje al avión de Cubana de Aviación en Barbados.
Convocados por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), desde horas de la tarde cientos de asistentes se dieron cita en la base del Memorial José Martí, de esta capital, para recordarle una vez más al mundo que el legado de aquellas vidas, arrebatadas por la acción de grupos que operan y son financiados desde territorio estadounidense, no están “Ni olvidados, ni muertos”.
Así lo patentizó el joven boxeador Roberlandy Avalos, quien otorga una gran importancia a que las nuevas generaciones conozcan esa historia a la que han estado sometidos los habitantes de la mayor de las Antillas y exigir que hechos como esos no se repitan en el futuro.

De la comitiva deportiva que retornaba al país luego de una actuación sobresaliente en una cita regional, dijo que son inspiración para los atletas actuales, para poner siempre el máximo esfuerzo por alcanzar nuevas conquistas y ofrendárselas a ellos.
Calificó este particular como un destino muy cruel y triste que les arrebató la dicha de poder celebrar su triunfo con sus familias y el resto del pueblo, y privó a sus seres queridos de padres, madres, hermanos, hijos, parejas, parientes y vecinos en un dolor que no se repara con nada.
El también boxeador Victor de Jesús Sánchez consideró que el hecho podría parecer lejano por la fecha, pero no sale de los corazones y está presente en cada acto y en cada evento deportivo en que participa Cuba y sus atletas que son, a su decir, la continuación de los sueños y aspiraciones de los jóvenes mártires de Barbados.
En particular mencionó que ese recuerdo le motiva a ponerle un esfuerzo extra a la disciplina que practica y para él son referentes y héroes, aún en las condiciones fatídicas en las que permanece esa memoria.
El 6 de octubre de 1976, Cuba vivió una de las páginas mas tristes de su historia, cuando el vuelo 455 de Cubana de Aviación, proveniente de Caracas y con destino a La Habana, tras realizar escala en Barbados, explotó en el aire en las costas de la isla caribeña.
Como consecuencia, este sabotaje cobró la vida de 73 personas, 11 guayaneses que habían recibido becas para estudiar en la mayor de las Antillas, cinco norcoreanos y 57 cubanos, de ellos, 24 miembros del equipo juvenil de esgrima que regresaba con excelentes resultados de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
En aquella ocasión, en la despedida de duelo realizada en la Plaza de la Revolución, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz sentenció: “No podemos decir que el dolor se comparte, el dolor se multiplica. Millones de cubanos lloramos hoy junto a los seres queridos de las víctimas del abominable crimen, y cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla”, en lo que constituye el episodio más emblemático del terrorismo de Estado perpetrado contra Cuba.
