Al menos cuatro personas murieron ayer en tres ataques consecutivos con drones israelíes contra dos localidades del distrito de Nabatieh, en el sur de Líbano. Los bombardeos se produjeron pese al alto el fuego vigente y en medio de las negociaciones entre Irán y Estados Unidos.
Las fuerzas israelíes atacaron primero un vehículo en Mefdún, y acto seguido bombardearon un segundo automóvil en el mismo municipio. Un tercer convoy de coches fue alcanzado en la localidad de Shukin. Los tres ataques dejaron al menos cuatro víctimas mortales y un número aún no precisado de heridos.
El ejército israelí confirmó varios bombardeos: uno contra un “vehículo sospechoso” que circulaba en el área ocupada por sus tropas, y otro contra un “lanzador” de proyectiles del partido-milicia chiíta Hezbolá.
Un portavoz militar detalló en redes sociales que la fuerza aérea interceptó varios cohetes lanzados por Hezbolá hacia la zona donde operan las Fuerzas de Defensa de Israel en el sur de Líbano, y que en poco tiempo atacaron y destruyeron el lanzador desde el que se dispararon algunos de los proyectiles.
Por su parte, las autoridades libanesas informaron que el balance de víctimas por ataques israelíes desde el pasado 2 de marzo asciende a 3 836 muertos, incluidos 133 profesionales sanitarios, y 11 851 heridos.
En otro orden, Hezbolá agradeció a Irán “haber propiciado el fin de la guerra“ en el territorio libanés en el marco del memorándum pactado con Estados Unidos. El líder del movimiento chiíta, Naim Qasem, se dirigió al negociador jefe y presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, para expresarle su “profunda gratitud» por sus esfuerzos para “obligar a la entidad israelí a un cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el libanés”.
La milicia proiraní añadió que “Irán es el campeón de la verdad y de la resistencia“, y aseguró que la república islámica ha “dado todo a Hezbolá, a la resistencia y al pueblo libanés sin tomar nada a cambio“.