Congresistas demócratas abogan por fin de sanciones de Trump a Cuba, tras viaje a La Habana
Cuatro representantes demócratas han alertado sobre la crisis humanitaria que se vive en Cuba, tras visitar este fin de semana la capital cubana, donde fueron recibidos por el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel y otros funcionarios del régimen comunista.
Los congresistas estadounidenses Mark Pocan, de Wisconsin; Teresa Leger-Fernández, de Nuevo México, Maxine Dexter, de Oregón; y Delia Catalina Ramírez, de Illinois, entre jueves y lunes, se reunieron además con ministros, trabajadores del sector de la salud, empresarios y residentes de la capital cubana.
Las alertas sobre la crisis humanitaria en la isla vienen tanto de demócratas como republicanos, los primeros culpan a la Administración Trump, y los segundos, señalan que la precariedad en que vive la mayoría de los cubanos está provocada por la incapacidad y la avaricia del régimen que gobierna la isla por 67 años.
La propia ciudadanía describe como insoportable la situación que están viviendo, a lo que se suman las denuncias de la oposición cubana en el exilio, varias figuras internacionales, líderes políticos y organizaciones de derechos humanos que han calificado la situación en Cuba como una crisis humanitaria.
Maxine Dexter y Delia Catalina Ramírez anunciaron en un encuentro con periodistas que, una vez en los Estados Unidos, buscarán impulsar enmiendas en el Congreso para prohibir el impacto en la salud y evitar por la vía legislativa, una acción armada.
Por su parte, el legislador de Wisconsin al referirse a una comparación de la situación en la isla con el escenario de la Franja de Gaza, comentó a la prensa: “Puede que no haya bombardeos, pero sin duda existen condiciones que impiden a las personas llevar su vida cotidiana. No pueden ir al trabajo, no pueden conservar sus alimentos, no pueden acceder a suministros médicos ni vivir como lo hacían antes. Me pareció una descripción muy acertada”.
La representante de Nuevo México criticó las medidas de la Administración Trump que limitan el acceso al combustible y sancionan las fuentes de ingreso del régimen. Leger-Fernández aseguró que no tiene “ningún sentido obligar a un país a sufrir y a estar sometido a un asedio”.
El gobierno estadounidense sostiene que los apagones y la crisis generalizada en la isla son consecuencia de décadas de políticas del gobierno cubano y no de las sanciones estadounidenses.
La semana pasada, en su intervención durante el debate de la Asamblea General de la ONU, el embajador estadounidense Mike Waltz rechazó enfáticamente que existiera un bloqueo o cerco energético por parte de su país contra Cuba, calificándolo de “invento” y argumentando que las dificultades de la isla se deben exclusivamente al fracaso del sistema político y económico cubano.
Waltz denunció que el “verdadero bloqueo” es el que impone el régimen a su propia población desde hace décadas.
Una postura similar adoptó el mes pasado el Parlamento Europeo al denunciar en una resolución que Cuba está al borde de convertirse en un Estado fallido y responsabilizar directamente al modelo político y económico impuesto por el régimen de la grave crisis humanitaria que vive el país.
El Parlamento Europeo afirma que el 89 por ciento de las familias cubanas vive en situación de pobreza extrema y subraya que esa realidad «no es el resultado de ningún embargo externo, sino la consecuencia directa del propio modelo y de los fallos del régimen».
Otros representantes del principal partido de oposición en los Estados Unidos han visitado la isla en busca de aliviar las sanciones de la Administración Trump y han protagonizado eventos en el Capitolio para criticar la política hacia Cuba.
La grave escasez de alimentos, medicamentos, combustible, los prolongados apagones y el colapso parcial del sistema de salud y transporte en la isla ha sido reconocido por las Naciones Unidas, Human Rights Watch y Amnistía Internacional, la Organización de Estados Americanos y voces de todo el espectro político.




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